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Izquierda Socialista de Valladolid en la defensa de los Servicios Públicos

OPINIONES

Mariano Rajoy, el centrista, el moderado, el democrático, el de siempre,….., el máximo responsable del PP sigue con la estrategia de aplicar la máxima crispación a la vida política en España.

Cuando se pierden democráticamente las elecciones, los responsables de la derecha española no admiten los resultados de las urnas. La dirección política del PP actúa a golpe de encuesta, si las encuestas manifiestan que en periodo de bronca continua mejoran sus resultados, pues caña a las instituciones y al resto de la sociedad para recoger la cosecha. Repiten machaconamente casos aislados hasta que parezcan algo general, intoxican el ambiente desde primeras horas de la mañana hasta la noche, lo que sea para volver al poder. Que el resultado de las encuestas no es el apropiado recogen velas y a contar mentiras, se hacen demócratas, son centristas, acuerdan, pactan, son los defensores de los trabajadores, defensores de los pequeños y medianos empresarios, los defensores de la constitución, etc.

 

Y en los últimos días de las vacaciones de verano, cuando todos los ciudadanos reflexionan y se lo pasan lo mejor que pueden, dentro de sus posibilidades, hay un grupo que sigue en su única onda, la crispación y la mentira para obtener rédito político. Es su único programa.

 

Muchos ciudadanos pensamos que después de ganar las elecciones europeas, sería el momento de arrimar el hombro y acordar o pactar con el Gobierno de España la mejor forma de salir de la crisis económica. Parece ser, que esta premisa no le sirve al máximo responsable PP, actualmente en la  oposición.

 

¿Qué oposición quiere hacer Mariano Rajoy en estos momentos?

 

La de una oposición con responsabilidades de ejercer en su  momento el gobierno de la nación o la del trapicheo que todos los días denuncian los medios de comunicación e investigan los jueces.

 

Una no es compatible con la otra.

 

Hoy en día, es fácil, para la mayoría de los ciudadanos, analizar los costes de las obras públicas, la construcción de hospitales, de palacios de deportes, centros de congresos, edificios administrativos, etc., etc. Las nuevas tecnologías nos facilitan esta posibilidad.

 

Sólo tenemos que compara el presupuesto con el coste final de la obra ¿Dónde se ha ido la diferencia? Si esta se ha utilizado en mejorar la vida de todos los ciudadanos, es lo se considera la mejora del bien común. En caso contrario, si sólo han mejorado unos pocos elegidos a dedo, los del partido que gestiona los recursos públicos, en estos casos partidistas, deben actuar todos los agentes responsables (jueces, fiscales, policías, etc.) para que no vuelva a suceder, pese a quien pese.

 

Los partidos políticos deben gestionar los recursos que los ciudadanos ponemos a su disposición para el bien común y no para otras cuestiones.

 

Un ciudadano cansado de tanta crispación, mentiras y…… de algunos partidos políticos.

T. Martínez

 

 

Ahora sí, otro mundo es posible

EP PAIS.COM

FEDERICO MAYOR ZARAGOZA 27/07/2009

 

Para pasar de una época de cambios a un cambio de época es imprescindible que se produzca la reacción de la sociedad, que ya no puede permanecer impasible, espectadora, testigo de lo que sucede, sino que tiene que participar, activamente, para que los gobiernos sean auténticamente democráticos, es decir, actúen en virtud de la voluntad mayoritaria de los ciudadanos y escuchen y respeten todas las opiniones. No me canso de repetir la importancia que tuvo, al término de la Segunda Guerra Mundial, que la Carta de las Naciones Unidas iniciara su preámbulo de este modo: "Nosotros, los pueblos, hemos resuelto evitar a las generaciones venideras el horror de la guerra". Estaba claro que eran los pueblos los que debían construir la paz a través de sus representantes genuinos. Y hacerlo en virtud del supremo compromiso contraído con las generaciones venideras.

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Prevaleció el preparar la guerra para asegurar la paz, en lugar de construir la paz.

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No existió la voluntad política entre las grandes potencias de favorecer el desarrollo endógeno, de garantizar la igual dignidad de todos los seres humanos.

 

El panorama actual constituye una vergüenza colectiva, que exige un cambio tan radical como apremiante. Ahora sí es posible este cambio porque en los últimos años se ha producido una rápida "maduración" de las capacidades necesarias para que los súbditos se conviertan en ciudadanos del mundo y adquieran una conciencia global y, por tanto, la posibilidad de comparación, base ética fundamental; el incremento de mujeres en el escenario público y en los procesos de toma de decisión, y, por fin, la posibilidad de participación no presencial, a través de las modernas tecnologías de comunicación (Internet, SMS...).

Participación personal e institucional, anticipándonos para prevenir aquello que aparezca como más nocivo para la calidad de vida..............

 

Ahora sí es posible: la "tensión humana" que produce la presente crisis -económica, medioambiental, alimenticia, energética, democrática, ética...

 

Ahora sí es posible, por el "despertar" democrático de tantos países sometidos en el este de Europa, América Latina, África, Asia. .............

 

Ahora sí es posible el fortalecimiento democrático para el cambio radical que representa el presidente Obama en el liderazgo mundial: diálogo, colaboración, búsqueda de la paz a través de la justicia y de la igual dignidad de todos los seres humanos. "Juntos", ha proclamado, "podemos". ...................

 

Ahora sí, en 10 ó 12 años es posible que tenga lugar el cambio de época tan anhelado, desde una cultura de fuerza e imposición a una cultura de diálogo, conciliación, alianza y paz. Ha llegado el momento de la gran transición desde la fuerza a la palabra. ......................

 

Ahora sí es posible que, junto al fortalecimiento del sistema multilateral y la eliminación inmediata de los paraísos fiscales, ..............

 

Ahora sí es posible. Por el sentimiento íntimo de que, de una vez, debe cambiar la mano alzada por la mano tendida. Las palabras clave son involucrarse y compartir. ..............

 

"Todos los seres humanos iguales en dignidad": ésta es la clave -tan lúcidamente establecida en la Constitución de la UNESCO y la Declaración Universal de los Derechos Humanos- para entrar en la nueva era.

 

Federico Mayor Zaragoza es presidente de la Fundación Cultura de Paz.

Documento completo

El desafío euroamericano

MÁRIO SOARES 17/07/2009  en el país

 

La situación en la que se encuentra la Unión Europea, sin rumbo cierto y paralizada en el ámbito institucional, me preocupa mucho. Como europeísta convencido, la derrota de la izquierda democrática en las elecciones europeas, a contracorriente respecto a lo que está ocurriendo en los Estados Unidos de Barack Obama, parece un signo de bastante mal agüero. Va contra los llamados vientos de la historia que, procedentes de EE UU, soplan para vencer la crisis global. Vientos a favor de las políticas sociales y ambientales, contra el desempleo y por un nuevo paradigma político-económico.

 

Ahora, los Gobiernos y los dirigentes europeos, insistiendo en políticas y rostros del pasado, reconfortados con las recientes elecciones europeas, parecen querer cambiarlo todo lo menos posible para que todo siga igual.

 

...................... Cuando las reformas necesarias no se hacen a tiempo, se cosechan revueltas, contestaciones violentas y hasta revoluciones. ..............

......................................Cada Estado, y son 27, parece centrado en sus propios problemas nacionales, olvidando los valores europeos y transmitiendo la sensación de desconocer que en un mundo multilateral .......................

Europa sólo puede contar como agente global si permanece unida y en convergencia respecto a las políticas que desarrolla y a los valores que siempre fueron suyos. En caso contrario, podrá seguir paralizada o correr incluso el riesgo de disgregación ............................

........... Y pienso sobre todo en España y Portugal. Dados los lazos que los unen a Iberoamérica y a África, y contando ambos con Gobiernos socialistas, estos dos países deben aproximarse al humanismo progresista de Barack Obama.

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http://www.elpais.com/articulo/opinion/desafio/euroamericano/elpepiopi/20090717elpepiopi_5/Tes

 

 

COMO PARA NO ESTAR DOLIDOS...

 

A los dirigentes del PSOE en Castilla y León les ha dolido la forma con la que Juan Vicente Herrera les ha restregado los resultados de las pasadas elecciones europeas. Su secretario de Organización, Pedro José Muñoz, considera “hirientes” las palabras que el presidente de la Junta dedicó a los socialistas durante el ultimo pleno de las Cortes Regionales. Se comprende.

 

Sin que viniera a cuento, mientras se debatía sobre las escuelas infantiles, Herrera sacó a colación las elecciones europeas para afirmar que después de las mismas los socialistas de la Comunidad han quedado "hundidos en la miseria". Esta es la expresión que más ha molestado al PSOE, aunque el presidente de la Junta llegó mas lejos en su evidente ánimo de zaherir: “Ustedes se han empeñado en que les ganemos las próximas elecciones por mas de 20 puntos y llevan camino de conseguirlo”, le soltó Herrera a la portavoz parlamentaria socialista, Ana Redondo.

 

El malestar es tal que Muñoz (en la práctica “número dos” de Óscar López, una vez que el nombramiento de Amparo Valcarce como Delegada del Gobierno en Madrid ha convertido la vicesecretaría del partido en algo puramente honorífico) ha advertido que los socialistas han tomado “nota” de la descalificación de que han sido objeto. Se comprende que los dirigentes autonómicos del PSOE estén dolidos. Ellos, que no hacen otra cosa que “arrimar el hombro” y se pirran por pactar lo que sea y al precio que sea con la Junta, no se esperaban algo así.

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Ellos, dóciles compañeros de viaje en aventuras tan temerarias como el fracasado pacto sobre las Cajas de Ahorro, no se merecían un trato tan displicente, casi vejatorio. Máxime cuando en aras de salvaguardar cualquier posibilidad de pacto, han tenido que mirar muchas veces para otro lado para no importunar a la Junta o al PP con ningún asunto escabroso. Ellos, que abandonaron la trama de los huertos solares sin haberse vuelto a interesar ni siquiera por el estado de los expedientes disciplinarios abiertos a una docena de altos funcionarios. Ellos, que no han querido saber nada de otra presunta trama similar en torno a los parques eólicos.

 

 

Ellos, que no han pedido una comisión de investigación sobre la truculenta operación de alquiler-compra del edificio de la Consejería de Economía en Arroyo de la Encomienda, dejando que llegue el verano sin que hayan dado la cara en las Cortes ni el Consejero responsable, Tomás Villanueva, ni la Consejera de Hacienda, Pilar del Olmo, cooperadora por omisión. Ellos, ...…

 

 

Ellos, que dejaron que el “caso Antona” lo abriera y lo cerrara la Junta a su entera conveniencia política en cada momento. Ellos, .............…

Ellos, siempre tan condescendientes con el gobierno Herrera, no se merecían ese trato lacerante. Se comprende que estén profundamente dolidos. No es para menos. El presidente de la Junta debería rectificar y proceder de inmediato a un desagravio.

 

 http://blogs.nortecastilla.es/pedrovicente/posts

 

 

La corrupción sale gratis

GABRIELA CAÑAS 12/06/2009

 

En enero pasado, el pequeño pueblo canario de Mogán fue noticia destacada. La policía detenía de nuevo a su alcalde y a otros cuatro colaboradores y funcionarios. La acusación: prevaricación, malversación de caudales públicos y tráfico de influencias. Ese alcalde se llama Francisco González y es del Partido Popular. Cinco meses más tarde, ese partido ha aumentado su apoyo electoral en el pueblo logrando el 69% de los votos en las elecciones europeas.

 

El caso de Carlos Fabra, presidente de la Diputación de Castellón, es paradigmático. Este dirigente del PP ha dado a su partido una victoria electoral tras otra a pesar de ser perseguido por la Justicia y estar imputado por la Fiscalía Anticorrupción por fraude fiscal y delitos contra la Administración pública. Su partido ha superado los ya espléndidos resultados de 2004.

 

Tras la aplastante victoria de las elecciones municipales en 2007, Carlos Fabra proclamó que el PP había sido absuelto con sobresaliente cum laude por los ciudadanos. Ahora, tras las europeas de 2009, ha declarado: "La gente es muy lista y le preocupa más el paro que saber si Carlos Fabra o Paco Camps somos culpables o inocentes".

 

Análisis electorales diversos demuestran que, en España, para desánimo de muchos, Carlos Fabra tiene razón y que incluso se queda corto en sus valoraciones. Las urnas no castigan la corrupción, sino que en muchas ocasiones parece que la premian. "En efecto, todo hace pensar que la corrupción da votos", comenta el cabeza de lista de IU para el Parlamento Europeo, Willy Meyer, mientras pasea por Gran Vía. "Es como si la sociedad española no considerara la ética civil".

 

¿Es este fenómeno exclusivo de la joven democracia española? ¿Por qué las urnas no han pasado factura al PP y, sin embargo, sí han castigado a los socialistas allá donde se han destapado casos de corrupción similares como ha ocurrido en los pueblos de Lorca, Arrecife o Alcaucín, por citar unos pocos?

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http://www.elpais.com/articulo/sociedad/corrupcion/sale/gratis/elpepisoc/20090612elpepisoc_1/Tes

 

Sueños. Juan José Millás

Fecha: 26 de mayo de 2009

Artículo de Juan José Millás en "Levante"

 

 

Yo quiero estar imputado, como Camps, para ser feliz, para reír con la franqueza con la que ríe él, para divertirme a la entrada y a la salida de los juzgados, para que la gente me aplauda y me jalee como a un actor de moda, para que la alcaldesa de Valencia o cualquier otra se muera por acompañarme, del brazo, a los tribunales de justicia.

 

Tengo derecho a ser feliz, a que me regalen trajes y entradas para el circo, lo mismo que a mi señora y a mis hijos. Yo quiero que mis defectos se hagan públicos y que a la gente le parezcan normales, del mismo modo que parece normal no usar para nada las tarjetas de crédito.

 

- Querida, te cojo doce mil euros de la caja de la farmacia, para hacerme unas chaquetas.

 

- Vale, corazón, pero no pidas factura, que estoy de papeles hasta el gorro.

 

Yo quiero que las bolsas de plástico con las que la gente me ve ir y venir por la calle estén llenas de billetes de 500 euros y no de judías verdes o lechugas. Yo quiero pagar al contado mis viajes a Sudáfrica (8.000 euros) y devolver 300.000 en billetes de 50 sin que a nadie le parezca raro. ¿Qué pasa? ¿Son obligatorias las transferencias?

 

Yo quiero estar a gusto conmigo mismo, con mi conciencia, como Trillo, que no tiene remordimiento alguno por lo del Yak 42.

 

Lo malo es que yo no he estado implicado en nada raro, ni en estafas, ni en muertes, ni en cohechos, ni en maquinaciones para alterar el valor de las cosas, sólo en pequeñas miserias, en tonterías de andar por casa, en mezquindades que no llaman la atención de los jueces, que no van a ningún sitio. Y por eso, sospecho, sufro de tantos problemas de conciencia y de tantas dificultades para ser feliz. No tengo amiguitos como El Bigotes, como Correa, no frecuento los bajos fondos. Del trabajo a casa y de casa al trabajo, perra vida.

 

Por eso Rita Barberá no me llama para acompañarme al juzgado y echar unas risas por el camino, como los actores cuando atraviesan la alfombra roja. Yo quiero ser un chorizo, no por los trajes, ni por los viajes a Sudáfrica ni por los 300.000 euros que me dan un día y devuelvo al siguiente en bolsas del supermercado, sino para que la gente me quiera más.

 

La derechización de los intelectuales españoles

IGNACIO SÁNCHEZ-CUENCA 24/05/2009

 

Aunque viene de atrás y el proceso ha sido gradual, en los últimos años se ha acelerado, y desde luego se ha hecho más visible, un muy notable desplazamiento de buena parte de los intelectuales españoles hacia posiciones conservadoras y derechistas. Los intelectuales -entendiendo por tales, en un sentido muy amplio, a aquellas personas con un protagonismo destacado en la esfera pública: profesores universitarios, periodistas, escritores, etcétera- se han derechizado, muchas veces a cuenta de la negación de la diferencia misma entre la izquierda y la derecha, que consideran superada, mistificadora o simplemente sectaria.

 

Siempre ha habido muchos intelectuales de derechas y, como es lógico, continúa habiéndolos. Ocurre así en todas partes. Lo que no resulta tan habitual es que en el lado opuesto del espectro ideológico haya habido una especie de desbandada generalizada. Muchos de quienes escribían antes desde posiciones a veces furiosamente radicales o revolucionarias, hoy defienden no valores liberales, como quizá cabría esperar, sino ideas que sólo cabe calificar de reaccionarias.

 

Este cambio se hace especialmente chocante en los casos más extremos, en aquellos que defendían la dictadura del proletariado, el marxismo más estricto, el derecho a la autodeterminación de los pueblos, o incluso a la propia ETA. Muchos de ellos andan hoy en las antípodas de todo aquello. Sus preocupaciones ahora son muy distintas, como la defensa de la unidad de España, la guerra a los nacionalismos periféricos, el desprecio a la socialdemocracia, el combate frente a esas espectrales amenazas del relativismo y el multiculturalismo, el lamento por la pérdida del modelo antiguo de la educación, basado en la jerarquía y la disciplina, o la defensa, en nombre del realismo y la madurez, de cuantas intervenciones armadas tengan a bien emprender Estados Unidos e Israel.

 

Hay, por supuesto, casos mucho menos llamativos, pero seguramente más abundantes, de intelectuales que fueron de izquierdas, socialistas por ejemplo, que se identificaron en su momento con el proyecto de Felipe González, y que han pasado a abrazar una confusa mezcla de liberalismo y nacionalismo español que cristaliza en el desprecio a la figura de José Luis Rodríguez Zapatero. Muchos de ellos han dedicado grandes esfuerzos a hacer escarnio de esa pobre figura imaginaria, casi mítica, del progre profundamente antiamericano, que apoyaba a Fidel Castro, que tenía sus ambigüedades ante el terrorismo, que veía casposa la idea misma de España, que rechazaba los métodos memorísticos en la escuela, que hacía apología de un pacifismo ingenuo, que pensaba que la policía era un cuerpo represivo... En fin, un discurso perteneciente en todo caso al género autobiográfico y hecho en realidad con el claro afán de justificar ante sí mismos y ante la sociedad cambios ideológicos pendulares, que van de un extremo a otro. ¿Cuántos artículos de opinión en esa línea no hemos leído en las páginas de este periódico en los últimos, digamos, 15 años?

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http://www.elpais.com/articulo/opinion/derechizacion/intelectuales/espanoles/elpepiopi/20090524elpepiopi_11/Tes

Para qué queremos Parlamento Europeo

Para qué queremos el Parlamento Europeo? Sencillo: para frenar el creciente desequilibrio entre el alma social y el bolsillo económico de la Unión Europea. Para sortear la exponencial deriva nacionalista de muchos de sus Gobiernos, rendidos al síndrome de intentar inútiles soluciones individuales a problemas mundiales. Para aprovechar los resquicios que dan cauce a las iniciativas de los ciudadanos, desbordando las disciplinas partidistas y asumiendo la defensa de las más nobles causas perdidas. Para presionar a los líderes en favor de una democracia europea más evidente y más visible. O, cuestión de gustos, para todo lo contrario.

 

¿Es eso posible? Depende. Si el futuro inmediato se escribe con los mismos renglones del pasado más próximo no es imposible. Porque el balance de la legislatura recién clausurada exhibe bastantes luces. Así, los eurodiputados han logrado limitar el giro antisocial al que tienden al unísono las otras dos grandes instituciones (Comisión y Consejo), espoleadas por la presión de ultraliberalismo salvaje propia de los nuevos socios del Este... y aprovechada y fomentada por algunos de los socios ya añejos, como el Reino Unido.

 

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http://www.elpais.com/opinion/

 

Obama y la esquizofrenia del PP

Por más que le pese al Partido Popular y a algún otro despistado en las relaciones internacionales, el presidente de Estados Unidos ha incorporado ya a su filosofía y práctica de la política exterior las premisas de la Alianza de Civilizaciones, proyecto oficial de Naciones Unidas, apoyado por casi cien países. Ha singularizado a dos Estados de cultura islámica como actores importantes en la escena internacional con los que desea mantener una especial relación: Turquía e Irán. Con el primero quiere mejorar determinados aspectos. Con Irán desea pasar de una mutua relación hostil a otra de cooperación y entendimiento.

 

La víspera del nuevo año de los iraníes, a finales de marzo, el presidente de Israel realizó un llamamiento para que se rebelen contra "los fanáticos que les gobiernan". Ese mismo día, Obama se dirigió elogiosamente y con respeto al pueblo y al Gobierno iraníes: "Estados Unidos quiere que la República Islámica de Irán asuma el papel que le corresponde en la comunidad internacional... a través de acciones pacíficas que demuestren la verdadera grandeza del pueblo y de la civilización iraníes". Todo un elogio de su civilización, en línea con la filosofía y contenido del proyecto Alianza de Civilizaciones. Además, al referirse oficialmente a la "República Islámica de Irán", Obama -a diferencia de su predecesor-, acepta la existencia y presencia activa de un concepto político-civilizacional distinto del occidental.

 

El presidente norteamericano no solamente se identifica con la Alianza de Civilizaciones, sino que se acerca a Europa: ya no se trata -como pretendía Bush- de derribar ayatolás por la fuerza militar. Ahora, el concepto de Europa como potencia civil parece ser considerado por Obama, es decir, la singular posición europea que pone énfasis más en los instrumentos diplomáticos que en los coercitivos, en el papel central de la mediación a la hora de resolver conflictos.

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http://www.elpais.com/articulo/opinion/Obama/esquizofrenia/PP/elpepuopi/20090408elpepiopi_5/Tes

 

Consumidor responsable y solidario

E l 15 de marzo de 1962, el presidente John F. Kennedy dirigió al Congreso de EE. UU. un discurso en el que, por primera vez, se reconocía la importancia de los consumidores dentro de la economía de un país, al tiempo que se admitía la escasa atención que los gobiernos venían prestando a un agente que representaba las dos terceras partes del gasto económico. Las palabras de Kennedy fueron: «Por definición, los consumidores somos todos nosotros. Es el grupo más grande del sistema económico que se ve afectado por casi todas las decisiones económicas, tanto públicas como privadas, y que a su vez también influye en la toma de las mismas. Los consumidores representan dos tercios del gasto económico; sin embargo, son el único agente económico que no está organizado de manera eficaz y cuyas opiniones a menudo no se tienen en cuenta».

 

 

Esta intervención tuvo gran trascendencia, ya que en ella se enumeraron los derechos de los consumidores que, posteriormente, se han venido reconociendo en los textos legales. Unos derechos que comprenden, primero, el derecho a la seguridad: que se les proteja contra la comercialización de mercancías que puedan ser peligrosas para la salud o la vida. En segundo lugar, el derecho a la información: que se les ampare frente a la información, la publicidad, el etiquetado u otras prácticas que sean fraudulentas o engañosas y que se les proporcionen los datos que sean necesarios para escoger con cierto fundamento. En tercero, el derecho a elegir: que se les garantice, cuando sea posible, el acceso a una variedad de productos y servicios a precios competitivos y, en el caso de las industrias para las que la competencia no existe y se da un cumplimiento sustitutivo de las normativas del gobierno, que se les asegure una calidad y servicio satisfactorios a un precio justo. Y, por último, el derecho a ser escuchado: que se les garantice que recibirán una consideración absoluta y favorable a la hora de formular las políticas de gobierno y un trato adecuado y rápido en los tribunales administrativos.

 

 

Sobre esta base, el entonces presidente de EE. UU. argumentó una serie de propuestas encaminadas a reforzar programas en los ámbitos de la protección de los alimentos y medicamentos, de un transporte más seguro, de la protección financiera, de una normativa más eficaz, de los costes de la vivienda, de la calidad, de la información al consumidor y de la investigación y sobre la representación del consumidor en el Gobierno. El Gobierno, decía, puede ayudar a que los consumidores se ayuden a sí mismos poniendo a su disposición información relevante, y agregaba: «Si se ofrecen a los consumidores productos de baja calidad, si los precios son exorbitantes, los medicamentos nocivos o ineficaces, si el consumidor no está bien informado a la hora de elegir, en ese caso se malgasta el dinero y su salud y seguridad podrían verse amenazadas y el interés nacional perjudicado. Sin embargo, si se dedica mayor esfuerzo a utilizar los ingresos de la mejor manera posible, se podría contribuir más decisivamente al bienestar de la mayoría de las familias que con un esfuerzo equivalente dirigido a aumentar sus ingresos». A pesar de los años transcurridos, de los avances y resultado que hemos obtenido en la tarea de tratar de equilibrar posiciones entre los dos grandes protagonistas de la actividad comercial -consumidores y empresarios-, lo cierto es que las afirmaciones de Kennedy son de una vigencia extraordinaria. Al igual que su frase «como todos nosotros somos consumidores, las líneas de acción y propuestas a favor del consumidor nos benefician a todos». Incluso, me permito añadir, a los que no tienen nada, porque ellos también se ven afectados por las conductas de consumo de los que sí tenemos.

 

 

En el siglo XXI, con mercados totalmente globalizados, las políticas de consumo son políticas de ciudadanía: cercanas, democráticas, con influencia en dichos mercados, en la responsabilidad social de las empresas y en el Medio Ambiente. Ya ha pasado la era de las políticas de consumo en las que su principal, por no decir único, objetivo era la protección a ultranza de los derechos de los consumidores, sin otra contraprestación por su parte que saber exigirlos y conocer las instancias ante las que hacerlos valer. Ha llegado ese momento en el que los consumidores deben ayudarse a sí mismos, dando el debido uso a toda la información y todo el entramado jurídico administrativo creados a su servicio, que es como decir al servicio del buen funcionamiento del mercado, de su transparencia y de la leal competencia entre empresas.

 

 

Esto no es nada nuevo. Ya lo preconizó Kennedy, pero la tesitura económica en la que nos movemos exige que el consumidor asuma y ejerza el papel proactivo y responsable que la sociedad necesita. A lo largo de la historia del consumo, el ciudadano ha adquirido productos y servicios para cubrir sus necesidades básicas; luego para sentirse parte de un grupo o dar la imagen de cierto estatus social; después para ser feliz, buscando en los bienes que compramos el mayor bienestar posible, desde la individualidad. Ahora toca consumir desde la responsabilidad, desde una perspectiva social y solidaria.

De igual manera que las Administraciones y las asociaciones de consumidores hemos hecho historia en las declaraciones de derechos, ahora debemos hacerlo también en el ejercicio de deberes. No significa esto que debamos cambiar u olvidarnos de lo conseguido hasta ahora; ni que debamos colocar al consumidor en una posición de desventaja, similar a la que denunció Kennedy, volviendo a la Europa de los mercaderes; o más bien, dada la globalización del mercado, al mundo de los mercaderes. No se trata de eso, sino de exigir al consumidor que adopte el papel que la coyuntura económica le reclama.

 

 

Necesitamos consumidores activos, no impulsivos; consumidores eficientes y responsables que desde su posición económica real interactúen en el mercado, sin adoptar conductas arriesgadas, pero sin dejarse llevar por pánicos injustificados que retraigan la actividad económica poniendo en riesgo el sistema. El Estado del bienestar se fundamenta en la solidaridad, en la perspectiva del interés colectivo frente al individual. Básicamente, en lo que hoy debería ser la postura colaboradora del ciudadano para mantener este estatus: ser consumidor responsable y solidario.

17.03.09 -

La Junta, un moroso más

 

En el riesgo está el placer. En otro tiempo, los empresarios se arriesgaban y disfrutaban a partes iguales; ahora les rechinan los dientes. Compañías que cierran y no pagan, espabilados que toman el dinero y corren; la ruina total. Pero resulta que los que tienen que ser más cumplidores que nadie, quienes han de ser escrupulosos en el gasto y la obligación que lleva implícita tanta alegría tras la estampa de un contrato son las instituciones. Ayer hemos sabido que la Junta de Castilla y León y los ayuntamientos forman parte de la inagotable lista de morosos que adornan nuestro vasto territorio. Dicho en euros no tiene tanta fuerza, así que apliquemos la conversión a nuestra campechana divisa: deben 90.000 millones de pesetas a empresarios como usted, según el Ministerio de Hacienda. Madrid tiene una deuda inferior, y eso que administra a siete millones de almas. El desmadre más significativo lo acarrea Cataluña, que son un puñado más que los del centro de España. Nosotros sumamos 2.500.000, pero tenemos una Administración regional con un entramado político tan amplio que para sí quisiera Nueva York, ocho veces mayor en número de paisanos que los que correteamos por aquí.

 

Hace unos días, a las puertas del Consejo Consultivo, una grúa cargaba un suntuoso coche oficial. Aún no estaba siendo embargado; al parecer, el motor demandaba un año sabático. Lo que más me llamó la atención fueron las siete antenas de la máquina. Comencé a darles utilidad a cada una de ellas y al final me sobraban diez mil. El del Consultivo es un órgano sin más peso real que el que portan sus siete consejeros. Se trata de una institución en la que aparcan a los dinosaurios que se salvaron de la extinción. Ahora les están erigiendo una nueva sede más amplia en el casco antiguo de Zamora, porque la otra no es suficiente para tanta pompa, y así los paseantes les verán entrar y salir del balneario, como en un parque jurásico. Sin más. Todo este inútil complejo lo pagaremos usted y yo, porque somos tan ricos como John Rockefeller y los Rothschild juntos.

 

No hay más que echar un vistazo al organigrama del Gobierno de Herrera para hacer una proyección aterradora de lo que nos cuesta el juguete. Es difícil defender ante un empresario que no duerme lo endiablado de su estructura. Consejeros, viceconsejeros, secretarios, gerentes o direcciones generales que gestionan parcelas duplicadas, gabinetes hinchados, cargos de confianza hijos del dedo bobalicón y el desahogo con el que se contratan a diestro y siniestro actividades superfluas, a lo que hay que añadir la marabunta de esclavos de nuevo cuño que ocupan un espacio precioso. No hay que desfallecer. Siempre se mantendrá la esperanza de que la Administración tarda en pagar pero termina haciéndolo. La cuestión es si quedará algún emprendedor vivo en ese momento del juego y si el casino de la alegría dispone de crédito.

 

http://www.nortecastilla.es/20090307/articulos_opinion/junta-moroso-20090307.html

 

APOCALIPSIS EN GAZA

JOSÉ ANTONIO PÉREZ TAPIAS
Diputado Socialista

Miembro de Izquierda Socialista
17/01/2009 Diario de Granada

Mientras el mundo celebraba la navidad, en Gaza se iniciaba un trágico apocalipsis. Los bombardeos y la invasión del ejército israelí han puesto en claro, como si de un nuevo Libro de la revelación se tratara, qué pretende un Estado al que no le pesa lanzar a sus fuerzas armadas, cual los cuatro jinetes del final de los tiempos, para imponerse sobre dicho territorio palestino y acabar con su estructuración en torno al movimiento político-religioso Hamás. Cabe a tal movimiento el honor de haber puesto el detonante para tal explosión bélica, al romper la tregua con sus misiles sobre Israel. Nadie quita al Estado israelí el mérito de nutrir el odio y alimentar el resentimiento entre la población de Gaza sometiéndola a penalidades sin cuento, amén de sembrar la discordia entre palestinos con la cuña de las divergencias entre Hamás y Fatah –hace décadas Israel favoreció el nacimiento de la organización islámica para debilitar a la OLP-. Es tan desmesurado el uso de la fuerza que es imposible que traiga una mayor seguridad.

Los noticiarios han hablado de masacres para describir los excesos de uno de los ejércitos más poderosos del mundo en lo que desborda la legítima defensa. El eufemismo "intervención desproporcionada" viene obligado por destrucciones sin miramientos y víctimas inocentes. ¿Difusión del terror? Es la acción del ejército de un Estado ocupante de territorios que no le pertenecen, que construye muros en todas sus fronteras y que inició su andadura hace sesenta años con lo que el historiador israelí Ilan Pappé ha calificado como limpieza étnica, consecuencia del falso lema "una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra". El proyecto sionista, sin enderezar ese torcimiento originario, llega hasta hoy sojuzgando al pueblo palestino.

El conflicto requiere una solución que Israel impide, que EEUU bloquea, que la ONU no impulsa, que la UE no potencia, y que desgraciadamente algunos palestinos no favorecen con su actuar desde la desesperación. La injusticia parece no conocer límites desde la Nakba (catástrofe) de 1948 hasta esta invasión de la Franja de Gaza. Los cálculos electorales de las derechas israelíes, la impotencia del laborismo, los avisos a Obama antes de tomar posesión de la presidencia estadounidense y el desprecio al derecho internacional ante un mundo árabe dividido y un Occidente cómplice, son factores que pesan en una acción militar a la postre estéril, a poco que otra tregua se busque. La humillación y el empobrecimiento van a traer más reacciones negativas. Quedan en suspenso mesas de negociaciones y hojas de ruta para Oriente Medio. Se ven negados los esfuerzos por la paz, las lágrimas de las madres palestinas, los gestos de las israelíes "Mujeres de negro" y los desvelos de quienes buscan aproximaciones. Y pierde credibilidad todo intento de hacer algo serio contra el terrorismo si no se hace nada serio en Palestina.

Reivindicar los derechos del pueblo palestino no implica posiciones aprióricas contra Israel; sí recusar sus aberraciones. ¿La violencia gratuita de los israelíes no deriva a "masacre de Estado" que deslegitima una vez más su política? ¿Cualquier asomo de piedad sólo puede entenderse como debilidad? Esta pregunta de uno de los personajes de Amós Oz vale para Israel en su conjunto. Por fortuna hay ciudadanos suyos que se hacen oír frente a una política de guerra, ocupación y segregación, las "trampas" que el Estado de Israel se tiende a sí mismo, como ha reconocido Shlomo Ben Ami, y en las que no debería caer a pesar de las provocaciones.

Hemos oído las voces críticas de los escritores David Grossman y el mencionado Oz, o de historiadores como Raz-Krokotzkin y Tom Segev, que han denunciado, como el citado Pappé, las legitimaciones que se pretenden para la trayectoria del sionismo. También la de Daniel Barenboim, que a su nacionalidad israelí une la palestina –recordemos sus lazos con Edward Said-; en declaraciones antes del concierto de Año Nuevo en Viena dijo: "Israel no puede permitir que le tiren misiles desde Palestina, pero el baño de sangre que se está viviendo en Gaza es absolutamente inaceptable". Y añadió: "espero de los líderes de Israel que tengan una inteligencia mayor y más sutil que tirar bombas y matar gente. Este conflicto no se podrá nunca resolver mediante la violencia". Estas palabras del Príncipe de Asturias de la Concordia e Hijo Predilecto de Andalucía no pudieron ser ni más lúcidas ni más comprometidas.

La crisis económica en la Junta de Castilla y León

En estos días de crisis económica en Castilla y León, en la que sus representantes deben proponer recursos y en la que sus gobernantes deben gestionarlos para aliviarla o resolverla, sus gobernantes siguen convertidos en pedigüeños del Gobierno de la Nación.

 

El día 19-11-2008 (al igual que muchos otros días a lo largo de estos últimos 20 años)  en el salón de acto de dicho edificio de la calle de José Cantalapiedra, s/n, de las Consejerías de Economía y de Hacienda hay un ACTO institucional, donde por solo entrar en el salón a los asistentes le regalan un "pendrive". Una vez terminado o en medio del acto, invitan a todos los asistentes a un frondoso desayuno con café, zumo de naranja natural, pastas variadas, etc. Esta es la crisis de la Consejera de Hacienda, o la del Consejero de Economía y Empleo, o la de cualquier otro consejero y la de su jefe, el Presidente de la Junta de Castilla y León.

 

Más de uno pensará que esto es “el chocolate del loro”, pero no es así, esta es la forma de educar a la ciudadanía ¿No sería más razonable eliminar todos estos gastos de “desayunos” “charlas” en el salón de actos, en los cursos de formación, etc.? ¿No sería más razonable cancelar los gastos de las “tarjetas oro”, de los altos cargos, justificados como gastos de representación? Y que presuntamente incluyen los desplazamientos en vehículos oficiales para uso particular, traslados a Madrid para que determinadas consejeras se corten el pelo, llevar a la mujer de determinado consejero o director general hacer la compra, o los niños al colegio, etc. ¿No sería más razonable eliminar las productividades de los amigos de los altos cargos que en ocasiones alcanzan la cifra de los 3000€ por ser “amigos o familiares” de algún “jefe”?

 

Recordamos que no hace mucho tiempo, la Consejera de Hacienda (Sra. del Olmo) hacia unas declaraciones en la que decía que tenía un caballo desbocado, El día 21 de marzo de 2006. Pues bien, el caballo desbocado no solo lo tiene la Sra. del Olmo sino todo el Gobierno de la Junta de Castilla y León. Todos están desbocados con los gastos en desayunos, comidas, viajes, empresas .CYL, etc. que todos los ciudadanos pagan con sus impuestos y que su Gobierno  Autonómico de forma “partidista” presuntamente compra estómagos agradecidos, o presuntamente los reparten al estilo del Sr. Madoff, entre parientes y familiares o partidarios del grupo de apoyo ideológico. Señores gobernantes de Castilla y León; Castilla y León no es su hacienda donde los ciudadanos son vuestros siervos, sino la tierra donde los ciudadanos castellanos y leoneses les han dado la responsabilidad de gestionar sus impuestos,  para resolver los problemas de todos los ciudadanos, todos los que viven en ella.

 

El último escándalo del alquiler del edificio de Arroyo por más de 11.000 millones (de las antiguas pesetas) por 15 años, es el último presunto "atraco al presupuesto" a todos los ciudadanos de Castilla y León y que presuntamente se lo repartirán entre algunas familias del partido del desgobierno. Los ciudadanos de esta tierra les darán el voto merecido por tanto "reparto" y "atraco presupuestario" a esta tierra.

 

El importe de este alquiler es el equivalente a pagar un millón (de las antiguas pesetas) a cada uno de los últimos ciudadanos que se han ido al paro en Castilla León. El número de parados subió en Castilla y León en 11.164 personas durante el mes de diciembre.

 

 

La coordinadora.

 

Laicidad y desidia oficial

Garantiza nuestra Constitución (artículo 16) la libertad religiosa y sienta que nadie puede ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias. Sí, pero hay formas indirectas de esquivar el precepto. Y lo peor es cuando a éstas se llega por vía de la desidia oficial. Véanse dos ejemplos detectados nada menos que en la conmemoración del cincuentenario del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP), dependiente del MAP, que se hizo coincidir con la entrega de títulos a los nuevos TAC (hoy Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado).

 

El primero: en el acto se hizo circular un librito editado y, por tanto, costeado por el INAP que dice ser una aproximación a la historia de dicho Cuerpo y contiene un capítulo dedicado a quienes van a ingresar en el mismo bajo la rúbrica de Sermón final para misacantanos. Vocablo éste que, según la RAE, significa sacerdotes que van a cantar su primera misa, con lo que aquí resulta poco apropiado, no sólo por el sexo de los opositores victoriosos, pues habría más "sacerdotisas misacantanas" que cantores masculinos, sino por su rancio olor a sacristía, que no parece adaptarse a las ideas de laicidad o, al menos, de aconfesionalidad del Estado.

 

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http://www.elpais.com/articulo/opinion/Laicidad/desidia/oficial/elpepuopi/20081231elpepiopi_8/Tes

 

Decálogo del buen político

Las sensaciones sobre los políticos suelen ser ambivalentes. Se les considera a la vez imprescindibles e inevitables, una necesidad y un obstáculo. Y aunque para muchos sea una evidencia su descrédito, la animosidad hacia ellos conforma una mezcla indiscriminada de prejuicios y buenas razones. Empezaremos por descartar un argumentario averiado y señalaremos, después, ciertas circunstancias de la política cuya ignorancia convierten las recomendaciones sobre buenas prácticas en otro brindis al sol.

 

La misma expresión "clase política" denota que el ejercicio de ciertas funciones encomendadas a los políticos los iguala a la baja en condición y estilo moral, en intereses y comportamientos. Sin embargo, la expresión no resulta más precisa que la otrora tan socorrida de "clase dirigente". Muchas de las prácticas que se imputan al ámbito de la política -sistemas negativos de reclutamiento, entornos clientelares o flujos de información distorsionada- no son privativas de ese mundo; cunden en cualquier esfera social donde se abusa de las asimetrías de información y poder. Hay quienes circunscriben su ojeriza sólo a los políticos patrios con ese castizo prurito de mirar con derrotismo a lo de dentro y papanatismo a lo de fuera. Las "clases pasivas" de la política aportan también su granito de arena insistiendo en que en su tiempo (al comienzo de la democracia) sí que había políticos de raza. Pero nada más efectivo para desacreditar el oficio que esa renovada afición a jalear las pulsiones sectarias y su temible claridad moral, para la cual los de nuestro bando resultan ángeles y los de enfrente demonios.

 

Cabe otro horizonte para ejercer la política, pero sin escamotear sus circunstancias e identificando sus obstáculos casi insalvables y sus tensiones irresolubles. El político mejor intencionado está forzado a oficiar la representación política en un marco institucional contradictorio, con reglas pensadas unas para la figura (irreal) del representante como mandatario individual y otras para blindar una democracia de partidos. Se exige a los políticos comportarse responsablemente, velar por el interés general, pensar a lo grande y en el medio plazo. Pero la democracia, que requiere competir periódicamente, anima a satisfacer las demandas de una clientela que, ante todo, quiere "pan para hoy" sin importarle el mañana. Me pregunto, finalmente, cómo eludir las condiciones de nuestra comunicación política, cómo sobreponerse a una hegemonía mediática que, al primar la propaganda, el escándalo y una información contaminada, resulta factor principal de la crispación. ¿Cabe dar la vuelta a una democracia punto menos que cesarista, que fomenta liderazgos personales fuertes mediante un "poder de prerrogativa", que desactiva los controles y habilita para ello una "clase (política) de tropa"?

 

La democracia, decían los viejos maestros, no puede cumplir todas sus promesas. La brecha entre aquello a lo que aspira y lo que obtiene aboca al descontento y a la insatisfacción. De ahí que pidieran a los ciudadanos moderar sus demandas y a los políticos reconocer el alcance limitado de sus posibilidades. Que las democracias decepcionen es, pues, natural. Pero que defrauden, no, porque mina sus fundamentos. Y resultan fraudulentas cuando las trampas al Estado de derecho dejan de escandalizar y la legalidad pierde capacidad constrictiva, puesto que toda regla resulta sumamente interpretable. Defraudan cuando en la comunicación política prevalece la charlatanería y las palabras, a fuerza de significar cualquier cosa, terminan por no significar nada: sólo sirven como munición para confundir o manipular. Pero el fraude más dañino se produce cuando los ciudadanos estiman irrelevante su capacidad de control. Constatan tal asimetría de recursos de poder a disposición de quienes les mandan o representan que los perciben como invulnerables, mientras se ven a sí mismos impotentes. Entonces se apodera de ellos el descreimiento en el sistema: una suerte de rabia sorda o pasotismo insano. Y cunde la desafección.

 

Es cierto que nuestras democracias no tienen sólo un problema de actores. Pero un mejor desempeño aliviaría el malestar de los desafectos que, aun decepcionados con los resultados de la política, no se sentirían defraudados por la ejecutoria de sus políticos. A estos últimos me atrevo a recomendar el siguiente decálogo de buenas prácticas:

1. No hay que contraponer políticos de profesión y de vocación. Para ejercer bien este oficio se requieren profesionales con fibra política. Promuévanse estímulos para atraer y retener a los apasionados de la política y no a quienes se acercan a ella porque no han encontrado nada mejor.

2. Un buen político no debe ser fantástico ni fanático, sino tener talento político, una mezcla de espíritu de justicia y sentido estratégico. Alguien con unos cuantos principios y contención moral para no encandilarse con ilusiones cegadoras, pero que demuestra agudeza, sentido de la anticipación y adaptabilidad. La inteligencia política se templa bregando con las tensiones insuperables de la política (la "herida maquiaveliana" rememorada por Rafael del Águila) y sabiendo operar en un campo de recursos escasos y opciones limitadas.

3. El político necesita información solvente. La complejidad casa mal con la retórica simplista y empuja a asesorarse por expertos imparciales. No para suplir ni para confirmar las decisiones del político, sino para reconocer los riesgos y evitar caminos vedados por el conocimiento.

4. El político trata de ser eficiente. Procura una relación consistente entre la decisión de realizar un propósito plausible y los medios para alcanzarlo. Nunca se propone objetivos para los que no dispone de medios adecuados.

5. El buen político no teme innovar. Pero innova para recuperar o preservar lo esencial del modelo, los componentes y funciones que dan valor a las propiedades distintivas de su proyecto. Por eso no desprecia la experiencia.

6. El buen político es decidido. Frente al irresoluto y el pusilánime, demuestra carácter. Desafía la fatalidad con el "grams-ciano" optimismo de la voluntad. Sabe también que optar es a menudo un drama; que conlleva costes y pérdidas o tener que decir a los correligionarios: ¡basta ya! o ¡hasta aquí he llegado!

7. El político tenderá a ser prudente. Ejercerá en lo concreto, consciente de que aplicar criterios de justicia en lo particular no disuelve los conflictos, sino que a lo sumo los atenúa con arreglos a medias y logros con fecha de caducidad.

8. Un político no debe ser ni cruel ni cínico, pero sí astuto. Ante la malicia que asoma en las relaciones humanas, el político necesita cautela y sagacidad. Está obligado a domeñar la espontaneidad, demostrar cierto cálculo; a no dar un paso sin decidir previamente dónde quiere poner el pie. La astucia no implica faltar a la verdad, sino contarla cuando procede; no engañar, pero no ser engañado.

9. El político debe siempre responder ante alguien y de algo (de sus acciones y omisiones así como de sus consecuencias). Las responsabilidades se diluyen cuando no hay o están desactivados los mecanismos institucionales para exigir (y tener que dar) cuentas. Ocurre, entre otras razones, porque cierta organización del poder difumina al titular de la competencia (los nacionalistas, grandes beneficiarios de un Estado "borroso"), la mezcla de poder y buena conciencia tiende a exonerar de responder (el caso de los neocons y ciertos doctrinarios de izquierda) y la independencia e imparcialidad del tribunal de la opinión pública muestran un muy mejorable rendimiento.

10. Impelido a responder, el político debe explicarse; pero no con trucos publicitarios ni propaganda infantilizada y cargada de obviedades. Al contrario, ha de persuadir de modo razonable, es decir, con razones confesables y fundadas en valores, huyendo de ese sectarismo incapaz de ver en los argumentos del adversario ni una brizna de verdad ni la menor posibilidad de convencerle en algo.

Cultivando estas disposiciones el político no obtendrá necesariamente éxitos, pero sí al menos el reconocimiento de que sus logros han sido fruto de proyectos valiosos y acciones bien hechas.

Ramón Vargas-Machuca Ortega es catedrático de Filosofía Política. Fue diputado desde 1977 a 1993.

fuente:

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Decalogo/buen/politico/elpepuopi/20081114elpepiopi_12/Tes

 

La última jugada de los “maestros del disfraz” del PP de Castilla y León.

La última jugada de los “maestros del disfraz” del PP de Castilla y León.

Hace varios meses la sanidad de Castilla y León pasó por el sendero entre el presunto fraude y el presunto enriquecimiento personal de algunos responsables de la gestión de la sanidad pública de la Junta de Castilla y León. El conocido “caso Antona” lleno páginas de los medios de comunicación y recuerda un poco al caso de este verano “el caso de los huertos solares”. Los dos tienen algo de semejanza, en los dos han participado o han estado implicados “presuntamente” altos cargos de la administración regional (funcionarios nombrados a dedo por los consejeros del área correspondiente). Los de Sanidad nombrados por el Consejero de Sanidad y los de los "huertos solares" nombrados por el Consejero de Presidencia ó de Administración Autonómica en el caso de los delegados territoriales (dependiendo de la fecha de su nombramiento), el Consejero de Economía y Empleo en el caso de los jefes de servicio de industria y empleo y en del jefe de servicio de caja de la tesorería general por la Consejera de Hacienda.

 

En los dos casos los dirigentes del PP han intervenido utilizando a los trabajadores de la administración y de la misma forma. Utilizan los funcionarios (87.000 más o menos) para lavarse sus vergüenzas, ni siquiera admiten que en la gestión de la administración regional, donde tiene la mayoría absoluta desde hace más de 20 años, sólo ellos hacen las relaciones de los puestos de trabajo (bueno cuando las hacen porque hay concursos de traslados que tardan en resolverse tres años o más) y nada más que ellos definen que puestos son cubiertos por funcionarios de carrera y mediante concurso general, es decir el funcionario llega a su puesto por sus propios meritos, y cuáles no.  

Los funcionarios, los de confianza de los gobernantes, libres designaciones, etc. definiciones que son utilizadas por los responsables políticos que dirigen la Junta de Castilla y León para poner a unos cuantos, muchos “politiquillos” de confianza y así tener cantidad de estómagos agradecidos y poder contar con ellos para que los informes (en “el caso Antona” y actualmente en “el caso de los huertos solares”), eviten y sigan sin aparecer un culpable político.

 

¿Qué pasó con el informe de la asesoría jurídica que el juez no recibió a tiempo en “el caso Antona”? ¿Quien no lo entregó en el tiempo legalmente establecido?

 

¿Es que los informes de la Intervención General de la Consejería de Hacienda de la Junta de Castilla y León no demostraron el pago de más de 800.000€ a sanitaria de inversiones y más 200.000€ al sagrado corazón por las prótesis intervenidas?

 

¿El consejero responsable dimitió por todo el escándalo político de “el caso Antona”?

 

Pues no, el PP siguió manteniendo “los clanes” dentro de la administración regional para seguir con más de lo mismo o incluso "mejorándolo".

 

En los últimos días la consejera de hacienda sólo hace mención a que el gobierno central no le ha pagado 251 millones de € en virtud de los acuerdos de financiación sanitaria del año 2005. Suponemos que la señora consejera no intenta desviar la atención de los ciudadanos en relación con la noticia estrella de este verano “el caso de los huertos solares” y que en ese supuesto le ampara la razón.

 

Los ciudadanos también necesitamos conocer de la Consejera de Hacienda, aparte de lo que le adeuda el estado ¿En qué ha gastado la Consejería de Hacienda los 611€ millones transferidos por el Gobierno de España para mejorar la financiación de la sanidad pública de Castilla y León? Estos 611 millones de € los recibió la Junta de Castilla y León  entre los años 2005 y 2007, por los acuerdos alcanzados en la conferencia de presidentes y en el posterior consejo de política fiscal y financiera.
 

 

No está mal pedir más dinero al Gobierno de España pero mejor sería que nuestra consejera de hacienda (la de los castellanos y leoneses) hiciese un pequeño esfuerzo y en lugar de derrochar el dinero de los ciudadanos, en crear puestos de altos cargos, ajustase su estructura (la de la consejería que dirige y las del resto) a sus necesidades reales.

 

Para que los ciudadanos lo entiendan ahí va un ejemplo:

 

En la última reorganización orgánica de la Junta, el Presidente Herrera creó varias consejerías nuevas para atender la demanda de los “clanes” internos del PP en Castilla y León y así complacer las luchas de poder. Entre otras creó la Consejería de de Administración Autonómica, la de Justicia e Interior, etc.

 

Posteriormente cada Consejero aplicó la misma política que su Presidente para contentar a todos sus "amigos poderosos". La Consejera de Hacienda creo la Dirección General de Financiación Autonómica (anteriormente era un servicio de la Dirección General de Tributos y Política Financiera) con la siguiente estructura:

 

DIRECCIÓN GENERAL DE FINANCIACIÓN AUTONÓMICA

DIRECTOR GENERAL

(MANZANO MOZO, JOSÉ AGUSTÍN)

SERVICIO DE FINANCIACIÓN

2 SECCIONES

SERVICIO DE SEGUIMIENTO DE INGRESOS

1 NEGOCIADO

SERVICIO DE  ANÁLISIS DE LAS HACIENDAS LOCALES

1 NEGOCIADO

(Todavía no han publicado la relación de puestos de trabajo)

No crean ustedes que este es el único caso donde hay más jefes que "curritos". Hay unos cuantos en el que el jefe de servicio o jefe de unidad que están sólos (como la una) se mandan a sí mismos. Lo que antes era un técnico sin más.

 

Los consejeros de la Junta de Castilla y León que tanto se les llena la boca con que la administración se debe gestionar como la empresa privada ¿Cree alguien que una empresa privada tendría esta estructura de pirámide invertida? ¿Qué empresa puede mantenerse con más jefes que obreros?

 

Invitamos al Presidente de la Junta de Castilla y León que tome las riendas y exija a sus consejeros que gestionen mejor sus consejerías. Menos altos cargos y más técnicos. Menos coordinadores y jefes de servicio o de unidad y más trabajadores. Menos señoritos o señoritas a dedo y más trabajadores de concurso general. De esa forma tendría más dinero para inversiones en la sanidad pública y para generar empleo y otras cuestiones tan necesarias para la mayoría de los ciudadanos.

 

Si tenemos en cuenta la crisis económica anunciada por la Consejera de Hacienda en las Cortes de Castilla y León y la posible reducción del empleo público, nos atrevemos a sugerirle que suprima todos los puestos de coordinadores que hay en la Junta (está pendiente de demostrar su necesidad y eficacia). Con los jefes de servicio sería más que suficiente, claro esta, a no ser que quiera tener “floreros” para relajar la vista. Con el dinero ahorrado, seguro que le permitirá mantener la oferta de empleo público y así beneficiar a los ciudadanos más necesitados: los parados.

 

El Vicepresidente primero y Consejero de Economía y Empleo de la junta de Castilla y León, Tomás Villanueva, ha dado esta semana explicaciones, en las Cortes de Castilla y León, de la trama de los huertos solares.  A final de su intervención llego a plantear que un ciudadano de Segovia, que tenía una instalación solar en su casa, también era un ciudadano implicada en el caso de los huertos solares.  Los implicados son altos cargos, nombrados a dedo por la Consejera de Hacienda, el Consejero de Economía y Empleo, por la Consejera de Administración Autonómica y por el Consejero de Presidencia. Nos preguntamos si a ese ciudadano o ciudadana ¿La ha nombrado alguno de estos consejeros para algún puesto de confianza de la Junta de Castilla y León? En caso contrario solo nos queda pensar aquello que dice el refrán castellano “piensa el ladrón que todos son de su condición”.

 

¿Qué posibilidades tienen los ciudadanos de conocer la verdad en este y otros casos? ¿Cuánto tiempo le dio (el Presidente de la Mesa de las Cortes) al Gobierno Regional para explicarse y defenderse en "el caso de los huertos solares", y cuánto a los partidos de la oposición? ¿De esa forma se puede ejercer el control al gobierno regional?

 

Les invitamos a reflexionar sobre el tema y nos hagan llegar sus conclusiones. Quizás, entre todos, podamos encontrar una solución para que algunos “funcionarios de confianza” y con “estómagos agradecidos” no sigan utilizando los despachos públicos como su oficina privada, y también seamos capaces de que otros dirigentes más eficaces gestionen el Gobierno Regional.

 

La coordinadora

Otros documentos relacionados con el tema:

El “caballo desbocado” de la Sra. Del Olmo

http://coisva.blogia.com/2006/032801-el-caballo-desbocado-de-la-sra.-del-olmo.php

 

HUSOCYL (Huertos Solares CyL) - presunta corrupción.

http://coisva.blogia.com/temas/husocyl-huertos-solares-cyl-presunta-corrupcion.php

 

 

 

¡Es el capitalismo!

“¡Es el capitalismo!”

 

JOSÉ ANTONIO PÉREZ TAPIAS

 

   En la novela ‘Los demonios’ de Dostoievski, el gobernador Lembke gritaba perplejo “¡Es el nihilismo!”, cuando se percató de que ésa era la raíz de la violencia que asolaba Rusia hacia la mitad del siglo XIX. En nuestros días, cualquier persona que repare en lo que supone la crisis económica en que estamos inmersos –no sólo en España, por cierto- puede acabar gritando “¡Es el capitalismo!”. De eso se trata en estos momentos –y de ahí la perplejidad al toparse con lo obvio-, de una crisis del capitalismo, siendo verdad además que entre éste y el nihilismo hay una estrecha relación. El que sea motivo de chocante sorpresa el descubrir nuestro mundo como modelado por el capitalismo se debe a que muchos olvidan que es el sistema económico dentro del cual transcurren nuestras vidas. Incluso forma parte de su funcionamiento el hecho de que perdamos la capacidad para analizarlo con cierta distancia. Es más, los mecanismos ideológicos que lo encubren y legitiman logran que dé reparo denominarlo por su nombre. Hasta cuesta trabajo usar la palabra “capitalismo”. Eso, por una parte, puede entenderse como traslación al innombrable sistema de la prohibición de nombrar a Dios, como ocurre en el judaísmo, que no es sino muestra de haber convertido en ídolo la organización de lo económico en torno al capital. Pero, por otra, la resistencia a nombrar aquello que de forma tan determinante nos condiciona responde también a un proceso de naturalización de lo que es producto humano, lo cual llega al punto de ocultar su génesis histórica. Al considerar el capitalismo como algo natural, a lo que ni se hace referencia porque parece estar ahí desde siempre, sus crisis cíclicas se contemplan pasivamente al modo de las catástrofes naturales en la estación de las tormentas o los huracanes. En ese sentido, si la experiencia de las crisis económicas es muy antigua, como reflejan los relatos míticos sobre los siete años de vacas gordas y los siete de vacas flacas, la naturalización de lo económico y de sus crisis corresponde a una mitificación que nos deja más inermes que la mentalidad mítica del pasado, pues ahora es la mitificación culpable en la que incurre una racionalidad que no debería abdicar de su tarea crítica.

 

   Precisamente un análisis crítico de la crisis es necesario para salir de ella. El que a estos momentos y a otros análogos se les llame ‘crisis’ tiene que ver con que convocan a la crítica para despejar las alternativas que emergen desde el cuestionamiento de lo existente planteado por la misma dinámica de los hechos. Extrañarse de que el capitalismo conlleve crisis es fruto o de la ignorancia o de la arrogancia. No hace falta adherirse al pronóstico de Marx acerca del colapso definitivo de tal modo de producción, en virtud de sus crecientes contradicciones internas, para darle la razón en su caracterización del capitalismo como un sistema que realimenta constantemente las crisis que se dan en su seno. No puede ser de otra forma cuando la lógica del mismo es la del máximo beneficio, al mínimo coste y en el menor tiempo. La acumulación de capital que se persigue termina por fuerza expulsando a muchos del mercado (de capitales, de bienes o de trabajo), encareciendo las materias primas –si no se acaba con ellas-, provocando subidas de precios por la tendencia al control monopolista de la oferta y desencadenando toda una secuencia de fenómenos sociopolíticos conocidos: inflación, desempleo, empobrecimiento de clases medias, tensiones sociales, deslegitimación funcional del Estado, etc. Las crisis se remontan cuando los problemas sociopolíticos se encauzan y la economía se repone, aunque sea entrando en la nueva fase de un capitalismo reestructurado –hasta la próxima crisis que venga después-. Cuando no se logra, los desastres se suceden unos tras otros, desde un paro insoportable hasta la fascistización de la política, desde la destrucción medioambiental hasta el expolio de cualquier tipo de recursos –de todo ello se ha visto y así se puede reconocer sin tener que cargar con la revisable prognosis de la depauperación del proletariado-.

 

   A una mirada crítica atenta a la marcha de los acontecimientos no deben escapar las tensiones y desequilibrios que a través de ellos se van incubando, de forma que, a ser posible, las medidas contra la crisis puedan tomarse antes de la explosión de la misma. Y si la grave situación económica en que estamos tiene causas exógenas en un mundo globalizado, como la crisis financiera internacional a partir de la caída del sistema hipotecario estadounidense y la subida del precio del petróleo, tiene otras causas endógenas cuyos perversos efectos eran previsibles. Podía vislumbrarse que la especulación inmobiliaria y el urbanismo desaforado que se han dado en España en la última década dejarían muy negativas consecuencias cuando pinchara tan traicionera burbuja. Cabe decir, con toda humildad, que la crisis se veía venir, como algún clásico de la tradición socialista anticipó respecto de la que llegó en 1929, aun cuando figuras de tanto relieve como la del sociólogo y economista Werner Sombart habían proclamado la completa indiferencia de la ciencia económica respecto al problema de la crisis, de tan improbable como la veían.

 

 

   Estando las cosas como ahora están en España, resulta atinado el consejo dado en su día por un viejo luchador por la emancipación de los trabajadores de no buscar como salida de la crisis el “traer de vuelta el pasado”. En ese sentido ha hecho bien el ministro de Economía al insistir en la imperiosa necesidad de reconducir una desorbitada actividad inmobiliaria que ha desquiciado el mercado de la vivienda en nuestro país. Sobre el conjunto de medidas puestas en marcha por el Gobierno de España para afrontar la situación crítica en que nos hallamos, conviene subrayar la necesidad de que todas ellas guarden entre sí la necesaria coherencia para no estorbarse unas a otras y aún menos entrar en contradicción. Si las prioridades son evitar el desempleo y apoyar a los parados, mantener las políticas sociales, controlar la inflación y lograr un cambio del modelo productivo, ha de actuarse en consonancia con ellas. Habrá que tener en cuenta que unas pretenden una incidencia inmediata y otras sólo pueden fructificar en un plazo más largo. El necesario cambio del modelo productivo, para dejar atrás el hasta ahora dominante que gravitaba sobre la construcción, requiere tiempo para cuajar. Es fácil compartir las razones del Gobierno cuando apunta en esa dirección. No lo es tanto al valorar la supresión en estas circunstancias del Impuesto sobre Patrimonio, que permitiría recaudar 1800 millones de euros en este año, como los sindicatos han puesto de relieve. En cualquier caso, ante la problemática económica que afrontamos es importante trasladar creíblemente a la ciudadanía qué se quiere hacer y por qué. Pueden recordarse a ese respecto palabras sabias como las del insigne economista Paul A. Samuelson cuando decía, allá por los “tiempos de histeria” de la crisis del petróleo de 1973, que “hace falta en la esfera económica tomar decisiones serenas que no pretendan acabar con todos los problemas de la noche a la mañana”. Es la serenidad que resulta de tener en claro objetivos y medios, prioridades y etapas, de manera que, con el mismo Samuelson, podamos decir que “sería trágico que se abandonasen, o incluso que se recortasen, con el pretexto del mito de la necesidad económica, las nuevas campañas que se han desarrollado contra la pobreza y la desigualdad (tanto en el país como en el extranjero)”. La solidaridad en pro de la justicia social, que tiene que empezar siendo justicia económica, también es ‘via regia’ para salir de la crisis.

 

(Artículo publicado en el diario IDEAL de Granada el 19 de agosto de 2008)

ESTIGLITZ Y EL NEOLIBERALISMO

¿EL FIN DEL NEOLIBERALISMO?

JOSEPH ESTIGLITZ*
El País, 20/07/2008

El mundo no ha sido amable con el neoliberalismo, esa caja de sorpresas de las ideas que se basa en la noción fundamentalista de que los mercados se corrigen a sí mismos, asignan los recursos con eficiencia y sirven bien al interés público. Este fundamentalismo del mercado estuvo detrás del thatcherismo, la reaganomía y el denominado "consenso de Washington", todos ellos a favor de la privatización, de la liberalización y de los bancos centrales independientes y preocupados exclusivamente por la inflación.
Durante un cuarto de siglo, los países en vías de desarrollo han estado en pugna, y está claro quiénes son los perdedores: aquellos que siguieron políticas neoliberales no sólo han perdido la lotería del crecimiento, sino que cuando esos países crecían, los beneficios iban a parar desproporcionadamente a las clases más altas.

Aunque los neoliberales no quieren admitirlo, su ideología también ha fracasado en otra prueba. Nadie puede afirmar que los mercados financieros hicieran un trabajo estelar en la asignación de recursos a finales de la década de 1990, cuando un 97% de las inversiones en fibra óptica necesitaron años para ver la luz. Pero al menos ese error tuvo una ventaja inesperada: con la bajada de los costes de la comunicación, India y China se integraron más en la economía mundial.

Pero es difícil ver muchas ventajas en la enorme e inadecuada asignación de recursos al sector de la vivienda. Las casas construidas recientemente para familias que no podían pagarlas se están deteriorando a medida que millones de estas familias se ven obligadas a dejar su hogar y sólo quedan en pie las fachadas. En algunas comunidades el Gobierno ha tomado por fin cartas en el asunto y está retirando los restos. En otras, la destrucción se extiende. De modo que incluso aquellos que han sido ciudadanos modelo, endeudándose con prudencia y manteniendo sus casas, descubren ahora que los mercados han hecho que disminuya el valor de su vivienda más allá de las peores pesadillas.

Ciertamente, este exceso de inversión en el sector inmobiliario tuvo sus beneficios a corto plazo: algunos estadounidenses disfrutaron, aunque sólo fuera durante unos meses, de los placeres de ser propietarios y de vivir en una casa más grande de lo que podían permitirse. ¡Pero a qué precio para sí mismos y para la economía mundial! Millones perderán los ahorros de su vida con la casa. Y las ejecuciones de hipotecas de viviendas han precipitado una recesión mundial. Cada vez se coincide más en el pronóstico: esta crisis será prolongada y extensa.

Y los mercados tampoco nos prepararon bien para el encarecimiento del petróleo y los alimentos. Por supuesto, ninguno de los sectores es un ejemplo de economía de libre mercado, pero ése es en parte el argumento: la retórica del libre mercado se usa selectivamente; se asume cuando sirve a intereses especiales y se descarta cuando no es así.

Quizá una de las pocas virtudes del Gobierno de George W. Bush es que el desfase entre retórica y realidad es menor que con Ronald Reagan. A pesar de toda su retórica de libre mercado, Reagan impuso restricciones comerciales a mansalva, incluidas las famosas restricciones de exportación "voluntarias" a los automóviles.

Las políticas de Bush han sido peores, pero el grado en que ha servido abiertamente al complejo industrial y militar estadounidense ha sido más meridiano. La única vez que el Gobierno de Bush se volvió ecológico fue cuando empezó a subvencionar el etanol, cuyas ventajas para el medio ambiente son dudosas. Las distorsiones del mercado de la energía (en especial a través del sistema tributario) continúan, y si Bush hubiera podido salirse con la suya, las cosas estarían peor.

Esta mezcla de retórica de libre mercado e intervención estatal ha funcionado especialmente mal para los países en vías de desarrollo. Se les dijo que dejasen de intervenir en la agricultura, con lo cual sus agricultores quedaron expuestos a una devastadora competencia por parte de Estados Unidos y Europa. Sus agricultores habrían podido competir con los estadounidenses y los europeos, pero no con las subvenciones estadounidenses y europeas. No es de extrañar que las inversiones en agricultura en los países en vías de desarrollo desaparecieran y que el desfase alimentario se agravara.

Los que prodigaron este mal consejo no tienen que preocuparse de mantener un seguro contra demandas por negligencia. Los costes los soportarán los países en vías de desarrollo, en especial los pobres. Este año veremos un gran aumento de la pobreza, sobre todo si la medimos correctamente.

Dicho de manera más sencilla, en un mundo de abundancia, millones de personas en los países en desarrollo siguen sin poder pagar las necesidades nutricionales básicas. En muchos países, la subida de precios de los alimentos y la energía tendrá consecuencias especialmente devastadoras para los pobres, porque estos artículos constituyen una parte más elevada de sus gastos.

El enfado en todo el mundo es palpable. Los especuladores son blanco de buena parte de esa ira, lo cual no es sorprendente. Los especuladores sostienen que no son la causa del problema, sino que simplemente se dedican al "descubrimiento de precios", o en otras palabras, están descubriendo -un poco tarde para hacer mucho respecto al problema este año- que hay escasez.

Pero ésa es una respuesta poco honrada. Las expectativas de subida y volatilidad de los precios animan a cientos de millones de agricultores a tomar precauciones. Puede que ganen más dinero si guardan un poco de su grano hoy para venderlo más tarde; y si no lo hacen, no podrán pagarlo si la cosecha del año siguiente es menor de lo esperado. Un poco de grano sacado del mercado por cientos de millones de agricultores de todo el mundo se convierte en mucho.

Los defensores del fundamentalismo del mercado quieren achacar la culpa no a los fallos del mercado sino a los fallos del Gobierno. Cuentan que un alto cargo chino decía que el problema era que el Gobierno estadounidense debería haber hecho más por ayudar a los estadounidenses de rentas bajas con sus viviendas. Estoy de acuerdo. Pero eso no cambia los hechos: los bancos estadounidenses gestionaron mal el riesgo en una escala monumental, y esto tuvo repercusiones mundiales, mientras que los que dirigen estas instituciones se han ido con miles de millones de dólares como compensación.

Actualmente percibimos un desajuste entre los beneficios sociales y los privados. Pero a menos que estén escrupulosamente alineados, el sistema de mercado no podrá funcionar bien.

El fundamentalismo de mercado neoliberal siempre ha sido una doctrina política que sirve a determinados intereses. Nunca ha estado respaldado por la teoría económica. Y, como debería haber quedado claro, tampoco está respaldado por la experiencia histórica. Aprender esta lección tal vez sea un rayo de luz en medio de la nube que ahora se cierne sobre la economía mundial.

*Por su interés y actualidad se reproduce la opinión del Premio Nobel de Economía Joseph Estiglitz, publicada en el diario El país, sobre las politicas económicas neoliberales.

Resistir es vencer

Hace apenas unos días que decidí mantener mi candidatura a secretario general del PSN. Jamás pensé que una decisión que debería ser democráticamente aceptada, e inocua desde el punto de vista vivencial, generara tales reacciones de rechazo en el "poder establecido". Tantas como apoyos desde fuera del partido; y digo más, desde fuera de Navarra. Curiosa reacción. Qué sorprendentes y complejas son las reacciones humanas.

 

Reflexionaba sobre ello en el viaje que ayer hacía a la reunión que los compañeros de Izquierda Socialista convocaron en la sede de Ferraz, a la que por cierto entré parodiando al ET de Spielberg al grito de "¡mi casa!".

 

 ¿Tan molesto les resulto? ¿Tanto nerviosismo les genera mi candidatura, al punto de poner en marcha presiones tan viles? ¿Por qué? Quizás, como me dijo un compañero, porque tienen miedo a la palabra; tienen miedo a la libertad, especialmente de expresión. Las gentes que pensamos y decimos lo que pensamos les aterrorizan. Aquellos que vamos ligeros de equipaje, que tenemos poco que perder porque poco tenemos, les asustan. Y generamos en ellos tal situación de inestabilidad que son capaces de hacer cualquier cosa para eliminarnos.

 

 Por eso continúo, aunque tenga pocas o nulas posibilidades de triunfar. Para denunciar alto y claro esta situación que jamás se debe dar en un partido de izquierdas, en gentes que se dicen de izquierdas. Mi candidatura pretende ser un revulsivo en el PSN, y la utilizaré como altavoz para denunciar todos estos excesos. Pero también para demostrar que existen ideas diferentes, propuestas novedosas. Por eso he presentado mis 45 enmiendas a los Congresos.

 

 Ayer en Ferraz me di un baño de ánimo, al comprobar que existen en el PSOE compañeras y compañeros dispuestos a defender que somos, que debemos ser, un partido y un proyecto de izquierdas. Escuchar sus intervenciones fue un bálsamo en un momento de dudas y escepticismo.

 

 Gracias, compañeros de Izquierda Socialista. Gracias por invitarme, gracias por vuestro cariño y apoyo, y gracias especialmente por devolverme la confianza en mi partido. Gracias y ánimo a Pepa Pellicer, a Juan Antonio Barrio, a Pérez Tapias, a Vicent Garcés... sois la gran esperanza del PSOE. Y espero seguir creciendo intelectualmente como gente de izquierdas a vuestro lado.

 

 Ahí sigo en este difícil camino de lucha para que el PSN también sea un partido de izquierdas. Como dijo Juan Negrín, del que también hablamos ayer, "resistir es vencer". Por eso resisto, y resistiré.

José Luis Úriz Iglesias

http://joseluisuriz.blogspot.com/

Reclinatorios y degradación

ANDRÉS PERELLÓ . Senador PSOE (Izquierda Socialista)

El País. 13/05/2008

Si hace unos años me hubieran preguntado qué me preocupaba más de la llegada de la derecha al Consell de la Generalitat habría dicho: el deterioro de los servicios públicos, en primer lugar, y después la regresión en materia de participación ciudadana, el incremento de las desigualdades como consecuencia de lo anterior y de una política económica ultraliberal y egoísta cuyo centro de gravedad se sitúa en el núcleo de poder del PP.

 

Hoy, habiéndose confirmado con creces mis preocupaciones y temores, mi respuesta ante esa misma pregunta sería distinta. Siendo evidente y grave el deterioro de los servicios públicos que más vertebran la sociedad y la hacen más junta e igualitaria: sanidad, educación y servicios sociales, me parece tanto más grave el nivel de degradación ética, política y moral que la sociedad valenciana ha alcanzado, como sin darse cuenta, por la política del PP y el uso perverso que ha hecho y hace de las mayorías de las que legítimamente goza en tantas instituciones. Tres elementos están en la base de mi preocupación: la permisividad cómplice con la corrupción, se lleve mediáticamente o no hablar de ella, ha socializado de tal forma las prácticas corruptas, que no solamente la prensa ya le da poca importancia, sino que se vota a los corruptos como una garantía de que si un referente político e institucional es corrupto, por qué no lo va a ser un ciudadano. Si un político se corrompe junto a promotores amigos con recalificaciones urbanísticas, es grave pero no tanto si por mi trozo de huerta me dan un buen cacho, aunque no sea ni sombra de lo que se lleva él... todos ganamos, parecen decir algunos. En Italia sucede algo parecido, ahora está menos mal visto no pagar impuestos, habida cuenta de que el líder del país, Berlusconi, ha declarado que no está mal defraudar a Hacienda ¡Y ha ganado! ¿Hay similitudes con la Comunidad Valenciana?

 

La ocultación de cuentas y del inmenso y obsceno derroche de fondos públicos que no cesa en el Consell de Camps, ha supuesto que muchos alcaldes imiten el ejemplo y que el desprecio al control del Gobierno en el Parlamento sea ya un clásico que no moviliza ni una columna de diez líneas en la prensa. Si quieres tener cuatro columnas será mejor que pidas que las comisiones parlamentarias sean los martes en vez de los lunes. Eso será toda una noticia que merecerá el reproche ciudadano, como si los lunes el diputado no tuviera trabajo en su circunscripción. A partir de ahí se puede deducir que derrochar y corromperse es menos llamativo que hacer una propuesta de este tipo e incluso más edificante patrimonialmente. ¿Para preocuparse?

 

El uso pervertido del poder que amenaza al discrepante sea cargo público, funcionario o periodista de Canal 9, es la tercera causa de las que están en la base de la mayor cota de degradación que afecta actualmente a nuestra sociedad. Si un periodista se niega a leer el libelo que le pone delante el mandamás del partido, puesto por Camps en Canal 9, su futuro está en las tinieblas exteriores. La deontología se ha sustituido por el reclinatorio, instrumento muy práctico en la Presidencia de la Generalitat y sus aledaños. Y se pretende sustituir también en la Sindicatura de Greuges. Resulta escandaloso que la Síndic, en justo cumplimiento de las obligaciones que la ley le otorga, "recibir quejas", informe de las que tiene sobre la no aplicación de la ley de la Dependencia en esta Comunidad y haga público que los valencianos más necesitados mueren antes de que su Gobierno aplique una ley que les iguala al resto de españoles, y la respuesta de Cotino sea que "los que se quejan están en contra de la Generalitat", y la del portavoz popular, Ricardo Costa, "que hay que cambiar a la Síndic por ser crítica", o sea, porque no pasa por el reclinatorio del poder, no colabora con la degradación y, por tanto, hace falta alguien en ese puesto que se doblegue y no haga caso de los que se quejan.

 

Votarles les votan, pero si al final es verdad que hay infierno... a algunos no les van a valer de nada los golpes de pecho, así les salga joroba de tanto pegarse.

 

Si todo lo anterior se quiere aderezar con los cientos de millones de euros del bolsillo de todos que se gastan en campañas de todo tipo, siempre partidistas o dedicadas a enfrentarnos con otras comunidades o con el Gobierno de España, usando una cuestión como la del Agua para todos, tendremos los ingredientes para una regresión difícil de recuperar en materia de ética política y por tanto de moral social. Todo vale, y el que no lo vea así o discrepe no es un buen valenciano. Son nuestras costumbres, no sé si las que tendrán que practicar también los emigrantes.

 

Los servicios públicos se recuperan con tiempo y dinero, aunque tenga que ser mucho, pero la degradación de la política y la ética social cuesta una generación o más para recuperarla.

 

Ejemplos de corrupción, mentiras y manipulación salidos del poder del PP son nuestro pan de cada día, el último el Agua para todos los que tengan tierras donde Danone quiere poner su embotelladora y su balneario, es decir, para todos los adocenados por el PP con dinero público por encabezar la plataforma pro-trasvase. Y mientras, los agricultores creyendo que les defendían. ¡Caraduras!

 

Es verdad que a todo eso ha de poner coto la izquierda y dar alternativa, y desde luego eso no lo va lograr rompiéndose en mil pedazos por la izquierda del PSOE, o llevando a cabo un debate sobre quién es más joven y esbelto en el seno del socialismo valenciano. Un poco más de rigor, análisis y propuestas nos iría mejor. Pero eso quizá sea materia de otro artículo. No quiero manifestar más preocupaciones. Acabar con la degradación a todos los niveles es nuestro primer reto, y no imitar las políticas de reclinatorio en el interior de los partidos de izquierda, otro no menos importante.