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Izquierda Socialista de Valladolid en la defensa de los Servicios Públicos

OPINIONES

EL GRAN SÍNDROME DE ESTOCOLMO

El histórico fracaso de la izquierda autoritaria para crear un "modelo" de sociedad distinta al capitalismo evaporó la noción de socialismo. En el mejor de los casos, ésta volvió a la utopía, es decir, al cajón de los sueños irrealizables o, peor, se convirtió en la pesadilla irrecuperable del siglo XX. Ante ese abrupto "fin de la historia", las personas de izquierda se replegaron, abrumadas por el triunfo arrollador del nuevo "pensamiento único".

Para los vencedores, en cambio, una vez desarbolado el conflicto de la vieja sociedad de clases, el camino se aclaraba bajo la sombra acogedora de la democracia, último estadio de la evolución social posible. Así, liberada de toda amenaza real, la utopía capitalista hallaba al fin las condiciones para su plena realización: sin enemigos a la vista dejaba de ser un producto ideal para convertirse ..........

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Adolfo Sánchez Rebolledo
La Jornada, México. 12 de abril de 2007

Enviat per Esquerra Socialista:    http://www.espspv.blogspot.com/

El uso racional de los móviles

El uso racional de los móviles El Mundo de VALLADOLID, JUEVES 12 DE ABRIL DE 2007 OPINIÓN TRIBUNA LIBRE 

.Por: TOMÁS MARTÍNEZ

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Ciudadano del mundo global, ciudadano amante y defensor de la libertad sistemáticamente restringida de forma falaz y sibilina. Todos los días, desde muchos puntos del planeta te bombardean con las bondades de la publicidad, haciéndote cómplice y victima de los intereses de grandes multinacionales globales. En el mundo de las telecomunicaciones, al igual que en otros muchos, más de lo mismo; empresarios globales (multinacionales) que nos imponen su cultura de consumo para con-vertimos en un número que cotice a la cuenta de resultados.

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Y es en este mundillo donde quiero hacer una pequeña reflexión y analizar, por qué en más de una ocasión, algunos ciudadanos anónimos han levantado la voz contra la utilización de los móviles de forma desmesurada, a su entender (utilizados por embarazadas, por niños, en edificios públicos, en el transporte público, en el coche, etc.). Todo nos empieza a parecer insuficiente con tal de tener en nuestra oreja pegado el móvil: «érase una vez un ciudadano pegado a un móvil”.

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Algunos otros han ido retrasando todo lo que han podido la utilización del móvil hasta que no les ha quedado mas remedio, hasta que se han sentido marginados socialmente («como no tienes móvil no hemos podido quedar contigo”, «no te hemos podido convocar”, «no te hemos podido localizar”, etc.).

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En el debate filosófico de la vida, la libertad es la esencia misma definitoria del ser humano. En este debate, los ciudadanos consumistas siempre encuentran un razonamiento justificativo a todo producto novedoso: «El uso les hace sentirse mejor, se sienten más seguros y por consiguiente le ofrece más posibilidades para desarrollarse y ser más libre”. Distinta actitud adoptan aquellos que les gusta reflexionar sobre los pros y contras del nuevo dispositivo electrónico.

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En el lado opuesto se encuentran las compañías de telecomunicaciones, les quieren rescatar de esa rebeldía contra sus interesas. ¿Cómo pueden permitir que estos ciudadanos estén descontentos con el uso continuo del móvil? ¿Qué más da si las células de los seres vivos cambian su comportamiento o no por la contaminación electromagnética?

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Desde el contexto de la Ley de Telecomunicaciones vigente, solamente se puede y debe fomentar la adecuación de la misma a las normativas que nuestro entorno europeo, que en su mayoría son más restrictiva en lo referente a la emisión y el potencial de los campos electromagnéticos; es el caso de Italia, Austria, Suiza, Suecia, etc. Asimismo, considero conveniente recuperar el espíritu de la Conferencia Internacional de Salzburgo del 2000.

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Por otro lado, el articulo 18 apartado 2 de nuestra Constitución establece que «el domicilio es inviolable”... Y nos preguntamos: ¿Las ondas electromagnéticas que invaden nuestros hogares cumplen con lo recogido en el artículo 18 apartado 2 de nuestra Constitución?

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El artículo 18 apartado 4 establece que «la ley limitará el uso de la informática”, entre otras cosas, para llegar al pleno ejercicio de los derechos de los ciudadanos ¿Pero cómo es posible que limitando un uso se garanticen los derechos?

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Podemos pensar lo mismo del los móviles ¿Los móviles incorporan la informática para su funcionamiento?

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Deberemos echar mano a algún que otro artículo de nuestra máxima norma estatal para entender que existen derechos que son irrenunciables. Es en el artí-culo 43 donde se reconoce el derecho a la protección de la salud. A tal efecto tendremos que seguir leyendo el apartado 2 y 3 del citado artículo. El apartado 2 dice que “compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas...”, y el 3 que “los poderes públicos fomentarán la educación sanitaria...”.

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Importante es que se proteja a los ciudadanos en la emisión de las ondas electromagnéticas que superen lo recomendado en la Conferencia Internacional de Salzburgo del 2000, así como importante puede ser la actuación de los profesionales en el control correcto de las mismas; ondas que tienen dos vertientes: la protección de los intereses de los ciudadanos a una comunicación correcta y, por otra parte, la defensa de los intereses económicos de las empresas de comunicaciones con la emisión mínima para dar la cobertura adecuada.

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Todo el mundo es consciente de que cada año fallecen muchos españoles por cáncer; cáncer de mama, de pulmón, de piel, etc., y que todos los años aparecen más de 18.000 nuevos casos. Un porcentaje importante de los fumadores persiste con su hábito a pesar de padecer enfermedad respiratoria o cáncer. Pero es más, el tabaco también produce cáncer y el Gobierno después de muchos muertos, en el ano 2006 ha aprobado una Ley que prohíbe fumar en los establecimientos públicos. Todo el mundo sabe que el tabaco mata pero...

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Bueno, en el caso del móvil puede pasar lo mismo que con el tabaco aunque en otra escala. Si el gobierno no protege al ciudadano del uso indiscriminado del móvil, serán los ciudadanos los que tengan que exigir la prohibición del mismo en lugares públicos como en: el transporte, edificios (hospitales, colegios, guarderías), etc.

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El uso racional de los móviles debería comenzar con la información que los ciudadanos deben tener antes de adquirirlos. Este procedimiento debe estar bajo la tutela y responsabilidad del organismo u organismos oficiales correspondientes. Es cierto que quien adquiere un móvil, lo adquiere «a sabiendas” de que no es un dispositivo electrónico más. El ciudadano tiene en sus manos el canal normal para acceder a muchos entornos de información, algunos saludables y otros no. Considero que una cultura saludable conlleva a que todos sepamos y conozcamos los peligros que puede suponer el uso excesivo del móvil para nuestra salud y la de los demás. También es bueno recordar que la libertad de uno termina cuando con su comportamiento se limita la libertad del otro.

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Aunque a nadie le gustan las restricciones, parece que los fumadores aceptan la ley como algo irreversible y con resignación. A los adictos a las telecomunicaciones, en pocas décadas, les ocurrirá lo mismo si antes no se regula correctamente las emisiones de ondas electromagnéticas. Por eso, algunas medidas restrictivas son un avance para exigir a las multinacionales del sector más investigación e inversión, para que sus productos sean inocuos. Salud y progreso deben ir de la mano sin alterar este orden, primero salud y luego progreso.

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Tomás Martínez es miembro de la Coordinadora de Izquierda Socialista-PSOE de Valladolid.

La sociedad inalámbrica

CON un esfuerzo encomiable, durante varios años se cablearon las ciudades, se levantaron las aceras y el asfalto de buena parte de sus calles para tejer las redes que conformarían la telaraña del ciberespacio. A partir de ese momento, todos quedamos comunicados a través de nuestros ordenadores, lo que constituyó una revolución para el intercambio de la información a una escala global. Más tarde llegó otra revolución más generalizada, peligrosa y superflua, pero esta vez la información viajaba por el aire, prescindiendo de los cables, hasta cualquier lugar. Las microondas invisibles se encargaron de hacerlo, intercomunicando millones de teléfonos móviles enlazados por un ejército de mástiles de telefonía que invadieron el campo y la ciudad, modificando el paisaje y la fisionomía urbana con su aspecto amenazador, mientras el aire se viciaba de extrañas ondulaciones, solo perceptibles mediante complejos aparatos de medición. Así surgieron sucesivas tecnologías efímeras, conocidas por sus acrónimos: GSM, DCS, UMTS, WLAN, WIFI, DECT, BLUE TOOTH

El instinto de supervivencia requiere abrir bien los ojos a la realidad, y es probable que la vida pueda resultar incompatible con la tecnología sin hilos, al menos en la forma como se está desplegando actualmente en bastantes lugares. Dejaremos en esta ocasión las referencias científicas existentes para acudir a algunos testimonios de nuestros vecinos, tan reales como esas antenas emisoras que coronan las azoteas y desafían las leyes de la física, de las prescripciones urbanísticas y, en la mayoría de los casos, de la normativa establecida.

http://www.nortecastilla.es/prensa/20070402/articulos_opinion/sociedad-inalambrica_20070402.html

 

¡GRACIAS a nuestros jóvenes médicos!

El pasado día 20 de diciembre fui operada en el Hospital Río Hortega, concretamente en la séptima planta, en CMA, de un problema de obstetricia.

Estamos acostumbrados a leer opiniones negativas, o al menos poco positivas de la sanidad pública. Sin embargo, yo me siento obligada a agradecer de forma sobresaliente e incluso con matricula de honor al equipo que realizo mi intervención. No sé si realmente son buenos o no en su trabajo, pero lo que si puedo asegurar es que en calidad humana merecen el máximo reconocimiento.

No me dio tiempo a dudar de cómo iría todo, porque con la simple amabilidad y acogimiento con el que me recibieron, especialmente el que me ofreció  la anestesista (lamento profundamente no conocer su nombre para escribirlo con letras mayúsculas) Sólo sé que era muy joven y afable. Los equipos que operaron ese día en temas ginecológicos fueron los de la Dra. González Tejedor y del Dr. Vázquez. Los dos esplendidos.

 

Siempre he tenido claro que la sanidad pública tiene los mejores medios técnicos, pero ahora afirmo que tiene también algunas joyas humanas.

Mi sentir fue que me extendían una alfombra roja y que en ella me elevaban en una nube de algodón, con voces dulces y "angelicales", los cuales transmitían tranquilidad y sosiego,  en lugar de entrar en un espacio que normalmente se presenta traumático o al menos inquietante. Aunque suene pedante e irreal, esa fue la pura verdad.

 

He de advertir que el conjunto de facultativos participantes en el quirófano estaba compuesto por jóvenes de entre 25 a 40 años.

 

Espero que nuestros jóvenes permanezcan en nuestras plantillas sanitarias y que su pedagogía siga siendo de la misma exquisitez, que no tengan que emigrar y que continúen con el mismo ánimo que me mostraron.

 

Por ello, no me queda otro remedio que decir: ¡gracias, gracias y mil veces gracias!

 

 

Amelia Lapeña Rincón.

CARTA DE UN DESAPARECIDO A UN MILITANTE SOCIALISTA

(A propósito del debate de la Ley de Memoria Histórica) 

Compañero socialista:

 He decidido escribirte en un momento muy importante para mí y, aunque quizás no veas la dimensión de todo lo que representa, también para ti. El próximo jueves va a debatirse en el Congreso de los Diputados la Ley de Memoria Histórica. No sabes la alegría que me ha producido esa noticia en medio de este otoño húmedo, con el que llevo tantos años conviviendo, el del olvido.

 

Me produce alegría porque llevo mucho tiempo esperando a que alguien me represente en ese Parlamento. Desde el 20 de noviembre de 1975 esperaba que ocurriera algo así. Mientras gobernaba la UCD no tenía muchas esperanzas, a pesar de que mi mujer, o mi viuda, cobrara en 1979 y por primera vez una mísera pensión por mi muerte, cuarenta años más tarde de que empezaran a cobrarlas las viudas de los franquistas y sin que le correspondieran atrasos. Porque esos atrasos que nunca tuvieron fueron retrasos para mi familia.

 

El día que se aprobó la Ley de Amnistía fue uno de los peores de mi muerte. Ver a los diputados de izquierda diciendo sí a la impunidad para los franquistas que habían asesinado y torturado a miles de ciudadanos me dolió inmensamente. Pero pensé que algún día cambiarían las cosas, y en eso andamos.

 

La llegada de Felipe González al poder multiplicó mis esperanzas, casi pensé que la tierra se abría ante mis ojos y que iba a poder ver de nuevo las montañas que rodean mi pueblo y a sentir las manos de mis descendientes llevando mis huesos a un lugar menos frío y más digno que esta mísera cuneta que me concedieron mis asesinos.

 

Los años del socialismo iban pasando, pero mis posibilidades de ver el cielo no aumentaron. Entonces murió mi mujer, sin poder saber qué era lo que me había ocurrido y haber vivido más de cincuenta años con esa incertidumbre y esa angustia. Murió sin poder disfrutar del derecho a la verdad y a la justicia y eso dice muchas cosas de una democracia.

 

Entonces, en el año 1990 escuché que iba a aparecer una ley para los prisioneros políticos de la dictadura. Y pensé que había llegado el momento de promover la justicia con las miles de víctimas que generó el franquismo en su lucha por mantener los privilegios de la Iglesia católica y de las grandes fortunas españolas. Llegó esa ley pero sólo dieron indemnizaciones a los presos políticos que habían estado detenidos en la cárcel más de tres años. Y mi hermano Eufrasio que estuvo dos años y medio, colgado de los pies hasta dos días seguidos, apaleado mientras la sangre le inflamaba el rostro, y que salió convertido en un hombre con el espíritu molido, que nunca más volvió a ser el mismo, no tuvo derecho a nada. Para mí ese día fue el fin de la esperanza.

 

Entonces pasó la legislatura de González y apenas si se entregó la nacionalidad a los Brigadistas Internacionales. Y mis esperanzas de justicia, de una pequeña justicia, la justa, se desvanecieron. No quiero ni recordar lo grande que fue mi disgusto cuando el Partido Popular ganó las elecciones. Allí estaban otra vez, maquillados por la democracia pero eran los mismos. Gastaron dinero en exhumar a los Caídos de la División azul en el frente soviético. El gobierno de Aznar financiaba a una fundación alemana para que fueran exhumados los españoles que lucharon junto a Hitler. Y la izquierda del parlamento apenas protestaba.

 

Los ministros populares asistían en el Vaticano a la canonización de los religiosos "asesinados por los rojos" y nadie se escandalizaba. Ellos hacían su trabajo pero ¿donde estaban los políticos que a nosotros nos representaban o es que no nos representaban?

 

Uno de mis mayores disgustos fue cuando en noviembre del año 1998 el dictador Augusto Pinochet fue detenido en Londres por la acción de un juez español. Entonces me di cuenta de que yo y los miles de hombres y mujeres que soportamos injustamente el peso de la tierra sobre nuestros huesos y el ruido de las cunetas no existíamos para la sociedad española, para su opinión pública. En esos días me preguntaba qué habría ocurrido para que un pueblo olvidase de esa forma su historia, su propia experiencia colectiva.

 

En el año 2000 pude ver el primer rayo de esperanza. Cuando me enteré de que un grupo de arqueólogos y forenses había desenterrado una fosa en un pueblo de León. Por lo visto los nietos de uno de los asesinados habían promovido la apertura de la fosa para llevar los restos de su abuelo junto a los de su abuela.

 

Entonces seguí escuchando que otros nietos buscaban a sus abuelos en otros sitios y para mí fue el principio de la esperanza. Las fosas se abrieron de una en una, sin ayuda del Estado, pero se abrieron. Y esos nietos no han parado. Consiguieron que el 20 de noviembre de 2002 se condenara el golpe de Estado franquista por primera vez en el Congreso de los Diputados. Y se empezó a debatir sobre la Transición y si había sido necesario el olvido de nuestra historia. Unos decían que es que entonces había mucho miedo. Si yo les contara lo que es el miedo, si les explicara cómo se siente uno cuando un grupo de falangistas llaman de noche a la puerta de tu casa y te detienen y tu mujer y tus hijos te miran abrazados, llorando, paralizados por el pánico, y los falangistas te conducen hasta un muro y te insultan y sientes el frío del cañón de una pistola en tu sien y lo último que piensas vivo es en un mundo dominado por esos asesinos en el que tu mujer y tus hijos tendrán que sobrevivir sin un padre de familia que pueda defenderlos. Eso sí es el miedo; y en estado puro. Y si a eso le añades que en las cunetas estamos hombres y mujeres que queríamos más educación, más bienestar para todos, más oportunidades y un Estado laico, pues peor que peor.

 

Pero vuelvo a lo de ahora, que me interesa porque los muertos, como los vivos, no tenemos nada más que el presente, el de nuestro recuerdo. El jueves 14 de diciembre se debate el proyecto de Ley de Memoria Histórica y el partido al que perteneces pretende que sigamos aquí, que nuestro recuerdo se quede en el ámbito de nuestros descendientes y que nuestro sufrimiento y el de nuestros seres queridos no forme parte de la experiencia social con la que se construye la memoria colectiva.

 

Tú eres militante del partido que gobierna. Y aunque suene un poco manido imagino que te afiliaste a él porque no te gustaban o no te gustan las cosas que ves en el mundo y prefieres otro mundo más justo. Por eso me hice yo socio de la Casa del Pueblo. Te escribo porque te quiero pedir algo; ayuda. Necesito que me ayudes porque nosotros, los que estamos en estas cunetas éramos como tú y queríamos un mundo justo. Necesito que me ayudes porque el partido que gobierna es en parte tuyo y no de tus dirigentes que se mueven al calor de las encuestas. Necesito que me ayudes porque lo importante no son las siglas ni los cargos, sino las ideas y realmente lo que la gente tiene en la cabeza es lo que transforma el mundo.

 

Nosotros imaginamos hace 75 años que en España podía existir una democracia y ahí la tenéis. Imaginamos que podría haber educación universal y ya existe. Imaginamos muchas cosas para vosotros y fuimos castigados por empezar a construirlas.

 

Por eso te pido que utilices tu derecho a participar de las decisiones que toma tu partido cuando gobierna, que utilices esa acción que es tu carné de militante, que empujes y exijas una ley de memoria histórica que por fin haga justicia y que no deje que los gritos de mi mujer y mis hijos cuando me llevaron de "paseo" y todo su sufrimiento caiga en el silencio, caiga en saco roto, caigan en el olvido mientras el causante de todas esas desgracias permanece enterrado en un mausoleo faraónico.

 

Hay momentos en la historia de un país en que la política puede protagonizar experiencias de gran dignidad y sin duda hacer justicia para los que sufrimos el franquismo es uno de esos momentos. Por eso te escribo después de haber visto en 30 años de democracia que no se escuchaba mi voz y te pido que unas tus fuerzas a las de esos nietos que nos buscan (quizás tú eres uno de ellos) y que presiones a tus dirigentes para que modifiquen ese proyecto de ley y pongan al franquismo en el lugar que merece en la historia. Si te acercaste a la política de tu partido para mejorar la sociedad con letras mayúsculas ahora tienes una oportunidad para hacerlo.

 

Y si hacéis una ley justa, que extienda a la sociedad nuestra experiencia colectiva, yo me quedaré tranquilo y aunque nunca me encuentren en esta cuneta, que ojalá lo hagan, sentiré que mi vida y mi muerte merecieron la pena y podré hablar a través de los libros de texto, a través de la memoria colectiva y así no estaré tan desaparecido. Te agradezco todo lo que puedas hacer por mí y por los que como yo creímos que la mínima libertad que merece un ser humano es la que tú tienes. Espero noticias tuyas.

 

(Lo mismo te digo a ti que tienes otro carné o que no lo tienes pero crees en estas ideas que son el código genético de los hechos).

¡Por favor pasa esta carta a tus contactos, ayuda a que mi voz sea colectiva!

A la Muerte de un Canalla



Por Mario Benedetti
(10/12/2006)


Los canallas viven mucho, pero algún día se mueren

Obituario con hurras
Vamos a festejarlo, vengan todos
los inocentes, los damnificados. los que gritan de
noche,
los que sueñan de día, los que sufren el cuerpo,
los que alojan fantasmas, los que pisan descalzos,
los que blasfeman y arden, los pobres congelados,
los que quieren a alguien. los que nunca se olvidan,
vamos a festejarlo, vengan todos.

El crápula se ha muerto.
Se acabó el alma negra; el ladrón, el cochino.
Se acabó para siempre. Hurra

Que vengan todos; vamos a festejarlo;
a no decir la muerte siempre lo borra todo,
todo lo purifica.

Cualquier día la muerte no borra nada.
Quedan siempre las cicatrices. Hurra

Murió el cretino, vamos a festejarlo,
a no llorar de vicio.

Que lloren sus iguales y se traguen sus lágrimas.
Se acabó el monstruo prócer, se acabó para siempre.

Vamos a festejarlo, a no ponernos tibios,
a no creer que éste es un muerto cualquiera:

Vamos a festejarlo, a no volvernos flojos,
a no olvidar que éste es un muerto de mierda.

MUCHO FALTA POR CAMINAR

VICENT GARCÉS
Profesor de la Universidad Politécnica de Valencia

Es 11 de diciembre del 2006. Ayer murió. Veo su rostro, piel estirada y pintada. El golpista dictador, universalmente conocido. El que traicionó al presidente de la Republica, Salvador Allende, provocando su muerte el 11 de septiembre de 1973. El que liquidó la institucionalidad del país, lenta y dolorosamente construida durante siglo y medio. El general que dirigió las armas contra su pueblo ocasionando miles, decenas de miles, de muertos, desaparecidos, torturados y exiliados. El mismo que, detenido en Londres el año 1998, simulando demencia senil, con la complicidad de los presidentes Frei, Aznar y Blair; escapaba a la extradición a Madrid, donde lo esperaba la justicia.


El cadáver de Pinochet se expone en la Escuela Militar. Velado, honrado y protegido por uniformados. Un hombre hace la cola, llega ante el muerto y le escupe en el rostro. Esta acción transmite el sentimiento de millones de personas de todo el planeta. Es Francisco Cuadrado, nieto del general Carlos Prats, comandante en jefe del Ejército de Chile, leal a la Constitución, que en agosto de 1973 dimitió de su cargo intentando aplacar a la jauría golpista. Prats recomendó al presidente Allende que nombrara a Pinochet como sucesor. Pinochet, unos días después, dinamitó la Constitución, condujo a la muerte al presidente Allende y, un año después, ordenaba asesinar al general Prats y a su mujer en Buenos Aires.


Veo a los hijos del general René Schneider, comandante en jefe del Ejército antes que Prats. Piden ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos enjuiciar al Gobierno de Estados Unidos por el apoyo del presidente Nixon y su secretario de Estado, Henry Kissinger, al secuestro y asesinato de su padre en octubre de 1970, en un intento de impedir que el Congreso Nacional ratificara a Allende como presidente tras haber ganado las elecciones el 4 de septiembre de aquel año.


Veo al nieto del dictador muerto, vestido de uniforme de capitán, abalanzarse sobre el micrófono para reivindicar ante el cadáver las acciones de su abuelo. Frente a él, la ministra de Defensa del actual Gobierno de Chile que, para asombro de la gente de bien, presidió el acto de exaltación y honra del dictador. Mucho falta por caminar. La presidenta Bachelet y su Gobierno no debían haber autorizado que las Fuerzas Armadas honraran a un general traidor, desaforado, procesado en su país, en libertad condicional, prófugo de la justicia internacional, responsable de imprescriptibles crímenes contra la humanidad. Y veo la violenta agresión a la corresponsal de TVE que cubre el acto, seguido de groseros insultos a todos los españoles.


Acompaño el 10 de diciembre por la tarde la marcha de miles de chilenos que festejan la desaparición física del dictador. Entre la multitud veo a una mujer levantar el retrato de Salvador Allende con la banda presidencial. Veo a jóvenes de hoy, con banderas de todos los colores, pidiendo justicia y no olvido. Y veo a los carabineros impedir a la manifestación, que discurre pacíficamente por la Alameda, el acceso a la plaza de la Constitución donde se yergue el monumento al presidente mártir.


Muchas de las causas judiciales abiertas en diferentes países contra Pinochet van a ser sobreseídas por defunción. Escucho hoy lamentarlo a los familiares del sacerdote valenciano Antoni Llidó, detenido-desaparecido en 1974. Pero las causas seguirán abiertas contra los cómplices que acompañaron al general en sus tropelías. Y otras causas continuarán contra los herederos del dictador por sus reiteradas e indebidas apropiaciones de recursos públicos para su enriquecimiento personal y familiar. En Santiago de Chile se recordaba estos días que, solo en el Banco Riggs, Pinochet utilizó 14 nombres falsos para tratar de ocultar sus robos.


Ya se que no tiene respuesta, pero la pregunta surge una y otra vez: ¿qué hubiera pasado si Pinochet, el 11 de septiembre de 1973, en vez de provocar su muerte, no hubiera impedido que el presidente Salvador Allende convocara el referendo que debía decidir la salida a la crisis institucional que atravesaba Chile? La historia hubiera sido otra. Pero no, ese día vi bombardear el palacio presidencial de La Moneda.


El presidente Allende se alza hoy con su dimensión ética, recordado con cariño por su pueblo y los pueblos del mundo. El general traidor, criminal y ladrón queda como "un muerto de mierda", como afirma el poeta Mario Benedetti.

El uso racional de los móviles por Tomás Artínez de Cabo

El uso racional de los móviles por Tomás Artínez de Cabo

Tomás Martínez. Secretario Provincial de Sanidad y Consumo del PSOE de Valladolid 21/11/2006

 

Somos ya muchas las voces que se han alzado contra la utilización de los móviles de forma irracional (por embarazadas, conduciendo, junto a niños, en espacios públicos sin importar quien se encuentre a nuestro lado, etc.). Todo nos empieza a parecer insuficiente con tal de tener en nuestra oreja pegado el móvil "érase una vez un ciudadano pegado a un móvil".

 

Soy uno de los ciudadanos que se ha incorporado al uso del móvil. Digo incorporado porque hace escasos meses que lo tengo. Como yo, muchos otros ciudadanos nos hemos resistido y hemos ido retrasando todo lo que hemos podido la utilización del móvil hasta que no nos ha quedado mas remedio, hasta que nos han marginado socialmente ("como no tienes móvil no hemos podido quedar contigo", "como no tienes móvil no te hemos podido convocar", "no te hemos podido localizar", ¿Cuándo te compras el móvil?, Etc.).

 

En el debate filosófico de la vida "la libertad" es el eje entorno al cual el ser humano se mueve. En este debate los ciudadanos consumistas, siempre encuentran un razonamiento justificativo a todo producto novedoso "el uso es beneficioso y por consiguiente le ofrece más posibilidades para desarrollarse y ser más libre". En el lado contrario se encuentran los ciudadanos más racionales, a los que le gusta reflexionar sobre los pro y los contra del nuevo dispositivo electrónico. Estos ciudadanos, ante cualquier producto novedoso siempre ponen por delante algunas premisas: "el uso del nuevo dispositivo me dará más libertad o me quitará la poca que tengo", "será beneficioso para la salud", "podré elegir el momento de su uso o me impondrán el uso continuo del mismo", etc. Ante este debate, los que nos hemos incorporado al uso del móvil hace poco tiempo, la mayoría consideramos que no ha aumentado nuestra libertad, tampoco ha mejorado nuestra calidad de vida sino todo lo contrario. Nos hemos hecho más cómodos o comodones (pasamos más horas en situación horizontal). Incorporamos un nuevo aparato al bolsillo (cerca de algunas partes importantes de nuestro cuerpo, para radiarlas de forma continua).

 

En el otro lado se encuentran las compañías de telecomunicaciones, nos quieren rescatar de esa rebeldía contra sus intereses ¿Cómo pueden permitir que estos ciudadanos estén descontentos con el uso continuo del móvil? Para que esto cambie las compañías telefónicas incorporan dispositivos como la cámara digital, el manos libres (para distraerle un poquito cuando conduce porque sino se le hace un poco pesado el viaje), y no tardando mucho la televisión, etc. También incorporan nuevas antenas a nuestros espacios para que tengamos más y mejor cobertura sin realizar estudio previo alguno sobre el comportamiento del nuevo potencial de campo electromagnético que han creado. ¿Qué más dá si las células de los seres vivos cambian su comportamiento o no? En cuanto a su publicidad, algunas compañías no dudan en decirnos que "si un padre no regala a su hijo un producto suyo, es que no es su padre".

 

Uso Racional de los móviles

 

El uso racional de los móviles debería comenzar con la información que los ciudadanos deben tener antes de adquirirlos. Este procedimiento debe estar bajo la responsabilidad del organismo u organismos oficiales correspondientes, dígase Ministerio de Sanidad y Consumo en colaboración con el Ministerio de Educación. Dicha información (educación) debe abarcar todas las etapas de nuestra vida. En todo el recorrido de nuestro camino es conveniente recordar o aprender nuevas pautas de consumo racional y más en el mundo de las nuevas tecnologías para no convertirnos en sus esclavos, por el uso inadecuado.

 

Es cierto que quien adquiere un móvil, lo adquiere "a sabiendas" de que no es un dispositivo electrónico más. El ciudadano tiene en sus manos el canal normal para acceder a muchos entornos de información, algunos saludables y otros no. Los móviles actuales incorporan periféricos como cámara de fotografía que pueden grabar en algunos casos videos, los cuales son utilizados, en muchas ocasiones de forma inadecuada por falta de conocimiento o de forma intencionada para hacer daño a otras personas. Lo estamos viendo todos los días en las cadenas de televisión. Noticias que algunas veces ponen los pelos de punta y todo por el hecho de que los niños se aburren u otras cosas peores. Por algún factor "extraño" está influyendo en comportamiento de los adolescentes de una u otra manera.

 

Considero que una cultura saludable conlleva a que todos sepamos y conozcamos los peligros que puede suponer el uso excesivo del móvil para nuestra salud. Asimismo es conveniente crear un servicio de información en el ministerio correspondiente, a donde el ciudadano se pueda dirigir para ser informado correctamente sobre las posibles dudas, si así se solicita.

 

Desde el contexto de la ley de telecomunicaciones que está en vigor, solamente se puede y debe fomentar la adecuación de la misma a las normativas de nuestro entorno, que en la mayoría es más restrictiva con la emisión y el potencial de los campos electromagnéticos, como en el caso de Italia, Luxemburgo, Suiza, Suecia, ETC. Asimismo, consideramos conveniente recuperar el espíritu de la Conferencia Internacional de Salzburgo del 2000; si queremos evitar males mayores se debería incluir el principio de precaución de forma efectiva y la exigencia de estudios previos antes de poner en marcha cualquier nueva experiencia, con las nuevas tecnologías y en especial todo lo que rodea al mundo del móvil. Más nos vale invertir en prevención que en curación. Estamos hablando de seres humanos y no de inversiones económicas, solamente. Además queremos repetir: Un uso indiscriminado de los móviles no es bueno, fomenta la cultura del consumo, crea adición, limita la utilización del lenguaje y no contribuye a una mejor calidad de vida.

 

 

El artículo 18 apartado 2 de nuestra Constitución establece que "el domicilio es inviolable"... Y nos preguntarnos:

¿Las ondas electromagnéticas que invaden nuestros hogares cumplen con lo recogido en el artículo 18 apartado 2 de nuestra Constitución?

 

El artículo 18 apartado 4 establece que "la ley limitará el uso de la informática", entre otras cosas, para llegar al pleno ejercicio de los derechos de los ciudadanos

¿Pero cómo es posible que limitando un uso se garanticen los derechos?

Podemos pensar lo mismo del los móviles.

¿Los móviles no incorporan la informática para su funcionamiento?

 

Deberemos echar mano a algún que otro artículo de nuestra máxima norma estatal para entender que existen derechos que son irrenunciables. Es en el artículo 43 donde se reconoce el derecho a la protección de la salud.

 

A tal efecto tendremos que seguir leyendo el apartado 2 y 3 del citado artículo. El apartado 2 dice que "compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas...", y el 3 que "los poderes públicos fomentarán la educación sanitaria...".

 

Importante es que se proteja a los ciudadanos en la emisión de las ondas electromagnéticas que superen lo recomendado en la Conferencia Internacional de Salzburgo del 2000, así como importante puede ser la actuación de los profesionales en el control correcto de las mismas; ondas que tienen dos vertientes: la protección de los intereses de los ciudadanos a una comunicación correcta y, por otra parte, la defensa de los intereses económicos de las empresas de comunicaciones con la emisión mínima para dar la cobertura adecuada.

 

Todo el mundo es consciente de que cada año fallecen muchos españoles por cáncer; cáncer de mama, de pulmón, de piel, etc., y que todos los años aparecen más de 18.000 nuevos casos. Un porcentaje importante de los fumadores persiste con su hábito a pesar de padecer enfermedad respiratoria o cáncer. Pero es más, el tabaco también produce cáncer y el Gobierno después de muchos muertos, este año, en el 2006 ha aprobado una Ley que prohíbe fumar en los establecimientos públicos. Todo el mundo sabe que el tabaco mata pero...

 

Bueno, en el caso del móvil puede pasar lo mismo que con el tabaco. Si el gobierno no protege al ciudadano del uso indiscriminado del móvil, seremos los ciudadanos los que tengamos que exigir la prohibición del mismo en lugares públicos como en: el transporte, edificios (hospitales, colegios, guarderías), etc., y obligar, con nuestros votos a habilitar zonas par el uso del mismo sin que perjudique al resto. Ha habido y hay mucha controversia sobre la contaminación electromagnética. Hay estudios que demuestran que los campos electromagnéticos contribuyen a modificar el comportamiento de las células de los seres vivos de forma negativa.

 

Aunque a nadie le gustan las restricciones, parece que los fumadores aceptan la ley como algo irreversible y con resignación. Los adictos a las telecomunicaciones, en pocas décadas, les ocurrirán lo mismo si antes no se regula correctamente las emisiones de ondas electromagnéticas. Por eso, algunas medidas restrictiva son un avance para exigir a las multinacionales del sector más investigación e inversión, para que sus productos sean inocuos para el conjunto de los ciudadanos. Salud y progreso deben ir de la mano sin alterar este orden, primero salud y después progreso.

Teléfono móvil, ¿una adicción?

CADA vez son más frecuentes en los medios las noticias sobre 'adicción' al móvil. Los estudios y las encuestas están llegando a las mismas conclusiones: los jóvenes son inseparables de sus móviles.

«¿Ni en la cama deja el móvil!», decía el otro día una madre de Proyecto Joven.

A primera vista parece complicado hablar de un 'adicto al móvil' como se habla de adictos a las drogas, pero si nos detenemos a analizar esta situación no es difícil establecer características comunes a ambos fenómenos. Cuando hablamos de adicción, nos referimos a la existencia de conductas persistentes y reiteradas que alejan a la persona de sus comportamientos habituales. En la adicción a sustancias se incluye un deseo intenso de consumir la droga, dificultades para controlar su consumo, persistencia en él a pesar de las consecuencias dañinas, primacía del consumo frente a otras actividades, tolerancia y, a veces, un cuadro de abstinencia física. Otros conceptos, como el uso (ocasional, frecuente etcétera), abuso y dependencia complican y matizan los diagnósticos.
 

http://www.nortecastilla.es/prensa/20061205/articulos_opinion/telefono-movil-adiccion_20061205.html

UN EJEMPLO DE LA SANIDAD PÚBLICA DEL PP

En la sección de “Proteste Ya” del programa CQC en Telecinco, el viernes día 17 de noviembre, salió el padre para exponer el caso de su hijo de corta edad, a quien su pediatra le ha prescrito un tratamiento por bomba, para tratar su diabetes, en lugar del habitual, es decir, del de insulina inyectada, todo ello en el hospital “General Yagüe” de Burgos.

  

 La queja del padre del pequeño iba encauzada a la denegación que han tenido del coste de dicho tratamiento desde el SACYL. Y el cual se ven obligados a costear de su bolsillo, el cual viene a ser de unos 250 € mensuales.

  

Ante ello, me hago varios planteamientos:

  

·        ¿Dónde ha quedado el concepto de gratuidad y universalidad de nuestra Sanidad Pública?

·        ¿Dónde está la autoridad, poder y el respeto a la decisión de nuestros facultativos?

·        ¿En nuestra comunidad se potencia el uso de la sanidad privada o pagas como están haciendo estos padres o te aguantas?

·        ¿Dónde están relegados los derechos humanos de proteger de una forma prioritaria el bienestar de la infancia?

·        ¿Cuántas personas habrá, que además de tener la desgracia de padecer cualquier enfermedad, especialmente una enfermedad crónica, …deban añadir a la misma una nueva enfermedad consistente en no poder hacer frente a los costes de la misma?

·        Soy consciente que los recursos de la sanidad son limitados, pero también me hago eco de que si todos hacemos un esfuerzo lograremos una Sanidad Pública invencible.

·        Estoy convencida de que NUESTRA SANIDAD PÚBLICA ya tiene los mejores recursos personales y técnicos. Solo hace falta tesón y voluntad para convertirlos en los más rápidos, eficientes y ejemplares.

  

Desde este pequeño artículo, felicito a ese padre que tiene la valentía de hacer de su caso una denuncia pública, solidarizándome con él y deseando que todos siguiéramos su ejemplo. ¡Ojalá su protesta no caiga en terreno baldío!

                                     Fdo.: Amelia Lapeña

EL PRESENTE Y FUTURO DE LA SANIDAD PÚBLICA EN VALLADOLID

EL PRESENTE Y FUTURO DE LA SANIDAD PÚBLICA EN VALLADOLID EL PRESENTE Y FUTURO DE LA SANIDAD PÚBLICA EN VALLADOLID
por:
Tomás Martínez (Secretario Provincial de Sanidad del PSOE Valladolid)

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La sanidad pública en Valladolid, y en Castilla y León, es en la actualidad responsabilidad de las autoridades regionales. La transferencia del INSALUD a la Junta de Castilla y León ser realizó con prisas durante la Presidencia del Sr. AZNAR y fue Impuesta con grandes deficiencias económicas. Como consecuencia de ello, desde que se materializaron dichas transferencias, la SANIDAD PUBLICA en Castilla y León y por consiguiente en Valladolid, atraviesa por un momento muy delicado porque los políticos regionales están más preocupados de tapar el agujero presupuestario que de ofrecer un servicio sanitario digno, la falta de dirección y orientación de la Consejería de Sanidad está originando un evidente malestar en el personal sanitario de la provincia, y este malestar está transcendiendo desde el ámbito sectorial a la opinión pública en forma de diversos artículos a la prensa, la mayor parte de ellos relacionados con la mala gestión de los hospitales públicos de la provincia.
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En nuestra opinión este malestar es consecuencia de la ausencia de un modelo SANITARIO PUBLICO para la provincia de Valladolid y para nuestra Región por parte de la Junta de Castilla y León. La Consejería de Sanidad al haber admitido unas transferencias, sin posibilidad de negociación sino de sometimiento, no sabe como hacer frente a una realidad sectorial que se caracteriza por atender a una población cada vez más envejecida que demandan un mayor gasto farmacéutico y asistencial, unos hospitales obsoletos y con catálogo de servicios sanitarios básicos dependientes de una oferta del INSALUD que centralizaba en Madrid los servicios hospitalarios especializados, un exceso de conciertos con servicios sanitarios privados, un personal sanitario sin vinculación permanente al servicio hospitalario, etc..
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Evidentemente, para atender dignamente a las necesidades sanitarias de la población castellano leonesa se necesitan de unos recursos presupuestarios que actualmente la Junta no tiene o no quiere asignar sin minorar otras partidas. Y aquí esta clave en la que hay que entender las decisiones que la Junta de Castilla y León toma en materia de sanitaria: Negativa a construir nuevos hospitales en áreas donde la población lo demanda, por ejemplo en Benavente (Zamora), las reformas de los existentes son timoratas, por ejemplo el catálogo de servicios del Nuevo Hospital Río Hortega no difiere en nada de Viejo Hospital Río Hortega con la diferencia de años de construcción y de la evolución de las demandas de la ciudadanía en servicios especializados en la sanidad pública, en cuanto a centros de atención primaria se niegan a construir un nuevo Centro de Salud para el barrio de La Victoria, después de haber recogido durante varios ejercicios presupuestarios la Junta de Castilla y León dotación para construir un nuevo centro (para el ejercicio 2004 el presupuesto era superior a 3.000.000 euros y una parcela cedida por el Ayuntamiento de Valladolid junto al Jardín Botánico para dicha construcción), ahora con la oposición de los vecinos se proyecta la reubicación del Centro de Salud en las antiguas oficinas de la Consejería de Sanidad y con un coste mínimo según figura en los presupuestos del año 2005: 1.330.504 €. Todo después de haber gastado la Junta de Castilla y León más de 180.000 € en estudios encargados a empresas privadas y arrojados a la basura, dinero público de todos los ciudadanos y gestionado para beneficiar a unos pocos. Gracias a la lucha incesante de los vecinos (Asociación de vecinos “Los Comuneros”) el Consejo de Gobierno de la JCyL, el día 14 de abril 2005, aprobó la cantidad de 3 millones de euros para la reforma del viejo edificio de la Avda. de Burgos, el mismo coste que había presupuestado para construir el Nuevo presupuestado durante varios años ¿Por qué NO el nuevo? Sólo el PP lo sabe porque los vecinos NO. Igual respuesta se da en Parquesol donde se elige ampliar el actual que ya atiende a más de 24.000 usuarios y no construir un nuevo Centro de Salud.
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Por otro lado, no aumentan los medios técnicos modernos para los diagnósticos y tratamientos (en Valladolid no se considera ni aumentar los equipos de RM ni los Aceleradores Lineales), no se considera una oferta regional de servicios especializados y se siguen trasladando enfermos a Madrid, y se ofrecen complementos de sanidad orientados a la privatización de la Sanidad Pública y a reducir el gasto sanitario en farmacia (se excluyen de los beneficios a determinados colectivos de trabajadores sanitarios como enfermeras o pediatras que ya recetan más del 20% de medicamentos genéricos). Siempre la solución más barata.
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La Consejería de Sanidad no escatima en planes, proyectos, estudios, es decir todo aquello que le permite tener un titular en la prensa regional y aparentar que se está en ello, pero la realidad de la sanidad provincial es la que es: No existen servicios públicos de cirugía pediátrica en los Hospitales de Valladolid, y los padres que se enfrentan al drama de la enfermedad grave infantil, se encuentran que además han de afrontar un mayor presupuesto familiar para sufragar su estancia, normalmente en Burgos y Madrid y afrontar los problemas laborales derivados de la hospitalización de sus hijos. Se trasladan enfermos a Madrid para recibir tratamientos de radiología sin parar a pensar en el agotamiento que estos traslados les acarrea. Ni en el Hospital Río Hortega actual ni en el que esta en fase de construcción hay posibilidad de ofrecer servicios de radiología en fase operativa. En los informes de gestión de la Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León de las Áreas Este y Oeste se apunta a que el 100% de los tratamientos de oxigenoterapia, CPAD y BiPAP, etc. tienen que realizarse con medios ajenos, el 60% de la hemodiálisis y 30% de las RM también requieren medios ajenos. Los servicios sanitarios públicos no cubren completamente las necesidades diagnosticas y terapéuticas de mamografías, TC Helicoidal, y Ecos RX. Las intervenciones quirúrgicas programadas con hospitalización, programadas con medios ajenos representan el 17% del total. En el caso de las programadas ambulatorias el porcentaje sería del 8%, y para otros procesos ambulatorios el 15%. Languidece la Unidad del Dolor y no existen medios para cubrir la Ley de Cohesión en lo relativo a la hospitalización de larga estancia y hospitalización geriátrica.
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La falta de iniciativa pública sanitaria en la provincia conlleva automáticamente el aumento de los servicios privados, se instala un Acelerador Lineal en el Hospital Campo Grande, y con ello el aumento de los conciertos haciendo crónica la falta de recursos corrientes para atender las necesidades sanitarias de una población que, recordemos, son crecientes por el mayor grado de envejecimiento y por el aumento de la población inmigrante. La Junta de Castilla y León (gobernada por el PP) lejos de actuar y planificar un modelo sanitario para la región espera que el nuevo modelo de financiación le reporte recursos adicionales para continuar con su política de no abordar los problemas de la sanidad pública y concertar todos los servicios sanitarios con el sector sanitario privado.

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Entre tanto, las regiones limítrofes de Castilla y León ofrecen una oferta sanitaria pública que ya quisiéramos para Castilla y León. El País Vasco, Cantabria, Aragón son regiones con un tamaño de población similar al de Castilla y León e incluso inferior, y todas ellas cuentan con Hospitales de Referencia del Primer Nivel. ¿Por qué el nuevo Hospital Río Hortega no se ha diseñado para que sea el hospital de referencia que necesitamos en nuestra región?
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Mucho nos tememos que esta situación continúe en el futuro y que la Junta de Castilla y León siga con su actual política de financiar la sanidad privada con medios públicos, dedicando las instalaciones del antiguo Hospital Río Hortega a oficinas administrativas o quizás para construir pisos de lujo y así poder seguir concertando con medios privados una serie de servicios sanitarios y sanitarios-sociales que pueden tener cabida en dicho edificio (hospital): Unidad del Dolor Crónico, Hospitalizaciones de Larga Estancia, Centro de Rehabilitación, Geriatría, Cirugía Pediátrica, etc. Por ello solicitamos a los ciudadanos, opinión pública en general que NO permita que se repita la situación ya antes vivida con el Hospital Materno Infantil y con el Hospital Militar, de que una infraestructura sanitaria sea cambiada de uso para otros servicios que no son tan prioritarios para la sociedad actual como son los SANITARIOS.
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LA SANIDAD PÚBLICA ES IMPRESCINDIBLE PARA QUE LOS CIUDADANOS DE CUALQUIER LUGAR TENGAN UNA CALIDAD DE VIDA ACEPTABLE.

El ciudadano, como el cliente, siempre tiene razón y hay que darle respuestas»

"El ciudadano, como el cliente, siempre tiene razón y hay que darle respuestas".

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Ante esta afirmación (publicada en los medios de comunicación) de JOSÉ MANUEL FERNÁNDEZ SANTIAGO PRESIDENTE DE LAS CORTES DE CASTILLA Y LEÓN, me viene a la mente las siguientes preguntas ¿Considera Usted CIUDADANOS a los miembros de las Cortes de Castilla y León (Procuradores y Procuradoras)? Si los ciudadanos tienen la razón ¿Por qué no responde a las preguntas que ante la Mesa de las Cortes han presentado (algunas hace más de 3 meses)?  

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Si una de las partes más importantes de la DEMOCRACIA es el Control parlamentario al Gobierno ¿Cómo se puede hacer un control democrático al Gobierno de Castilla y León si no responde a las preguntas parlamentarias de su gestión, planteadas por los CIUDADANOS?

Mi impresión (que puede ser errónea) es que más que importarle resolver los problemas de los CIUDADANOS, lo que le importa en verdad, es mantenerse en el poder a costa de los ciudadanos.

 T. Martínez 

BARBARIE CONTRA EL LIBANO

¿POR QUÉ ARDE EL LÍBANO?

Ignacio Ramonet

Director de Le Monde Diplomatique

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Como en el viejo cuento del huevo y la gallina, en los enfrentamientos entre Israel y los árabes nunca se sabe quién empezó primero. Algunos se remontan a la Biblia. Otros dicen que hasta en ella (léase el Libro de Josué) está escrito que al llegar los hebreos a la Tierra prometida ya estaban allí los filisteos, o sea, los palestinos... La teoría de las causas no es la más adecuada para entender lo que está pasando en el Líbano y por qué ha estallado este enésimo conflicto cuyas consecuencias podrían poner en llamas todo Oriente Próximo. En el origen de esta nueva guerra hay cuatro ingredientes que, asociados, han producido la conflagración actual.  

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Está, primero, la aplastante victoria de Hamás (que no reconoce la existencia de Israel) en las elecciones palestinas del 25 de enero. Elecciones consideradas por los observadores internacionales como "perfectamente democráticas" (cosa que no se puede decir de las de Egipto, por ejemplo, o de Arabia Saudí, o las de cualquiera de los países árabes moderados aliados de Occidente). Por haber votado mal, los palestinos han sido castigados por la comunidad internacional. Bajo presión de Israel, muy pocos países han reconocido al nuevo Gobierno palestino y, peor aún, le ha sido retirada la ayuda internacional. Esta injusticia y el mantenimiento de los asesinatos selectivos por parte de los israelís contra dirigentes de Hamás exasperaron los ánimos. Y un grupo armado llevó a cabo, el 25 de junio, una espectacular operación de comando en la que hizo prisionero a un cabo israelí, Gilad Shalit. Con esa acción dio comienzo el capítulo actual del conflicto.

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El segundo ingrediente, que a primera vista no tiene nada que ver, es la voluntad de Irán de dotarse de la tecnología nuclear civil, a la que tiene derecho. Washington, Jerusalén y otras capitales sospechan que Teherán quiere obtener, con ese pretexto, la bomba atómica. Y, como los iranís ya poseen misiles de largo alcance, podrían golpear Israel. Sobre todo porque su nuevo presidente, Mahmud Ahmadineyad, ha hecho reiteradas declaraciones poniendo en duda no solo la realidad del Holocausto, sino la propia existencia de Israel. Esto ha creado una atmósfera de crisis internacional y se ha barajado la posibilidad de que EEUU, con o sin la ayuda de Israel, ataque preventivamente Irán para destruir sus infraestructuras nucleares.

Para el Estado Mayor israelí, Irán es, con mucho, el peor peligro. Y existen planes concretos elaborados por sus expertos para suprimir ese riesgo de forma radical, como Israel hizo ya en 1981 destruyendo la central Osirak de Irak, donde se suponía que Sadam Husein estaba fabricando su bomba nuclear.

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El tercer ingrediente es Hizbulá, aliado de Hamás. Ambas organizaciones practican la lucha armada contra Israel y son islamistas, aunque la primera es chií, y la otra, suní. Por solidaridad con los palestinos, sometidos a crueles represalias por los israelís tras el 25 de junio, y con la intención de aliviar la presión creando una distracción en el norte, Hizbulá atacó el 12 de julio e hizo prisioneros a dos militares israelís.

Esta organización se desarrolló y fortaleció durante la ocupación del sur del Líbano por Israel, entre 1982 y mayo del 2000. Ha puesto a punto técnicas de guerrilla muy eficaces que causaron estragos entre las fuerzas ocupantes, lo que provocó la retirada de Israel del sur del Líbano. Esto ha proporcionado a Hizbulá la reputación de ser la única fuerza que ha conseguido vencer al Ejército israelí, lo que le ha granjeado una excepcional popularidad, no solo en el seno de la comunidad chií, sino en todo el Líbano. Su jefe, Hasán Nasralá, es más que un héroe nacional: un auténtico mito venerado por las masas pobres chiís en todo Oriente Próximo (incluido Irak). 

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El cuarto y ultimo ingrediente de la crisis actual es quizá el más determinante: la inexperiencia del Gobierno israelí y, en particular, de los dos dirigentes más implicados en este asunto: Ehud Olmert, un exabogado hoy primer ministro, y Amir Peretz, un exsindicalista recién nombrado ministro de Defensa. Los dos son novatos desprovistos de peso político frente a los militares. E ignoramos en qué medida el Estado Mayor de las fuerzas armadas israelís está manipulando la inexperiencia de ambos para convertir en realidad escenarios de guerra con los que soñaba.

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Hay que recordar que los dos primeros ministros que precedieron a Olmert, Ehud Barak y Ariel Sharon, eran veteranos generales a quienes los oficiales no podían influir fácilmente. Tanto Olmert como Peretz (sobre todo este, que viene de la izquierda) no quieren dar impresión de debilidad frente a los adversarios de Israel. Por eso tienen tendencia a compensar autorizando operaciones de brutalidad demencial, sin relación, por su desproporción, con la retención de tres militares israelís.  

Hay que considerar Oriente Próximo como un tablero de ajedrez donde se está jugando una trágica partida. Y el problema consiste en saber si Israel ha utilizado el secuestro de Gilad Shalit como pretexto para destruir a Hizbulá y, más allá, atacar a Siria y, sobre todo, a Irán; o si Hamás, previendo la reacción de Israel, le tendió una trampa el 25 de junio sabiendo que luego atacarían el sur del Líbano, donde las expertas milicias de Hizbulá infligirían a los israelís una humillante derrota militar. Los dos guiones son posibles. En los dos casos han sido elaborados por aprendices de brujos, causantes de la tragedia actual. 

La guerra

  JUAN CRUZ

EL PAÍS  -  Última - 20-07-2006  

¿Qué es la guerra? La muerte. El sonido de la muerte. Un golpe seco, terrible, como si con ese ruido se acabara el alma. Una tragedia con un porvenir trágico. Lo hemos vivido aquí, aunque lo vivieron otros, pero dejó la mancha de su ceniza hasta ahora mismo. Ni setenta años la han logrado borrar.

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Maruja Torres ha venido contando aquí la guerra de estos días; el último domingo, mientras lo narraba por teléfono, sonó a su lado un bombardeo sobre Beirut. La muerte, la cercanía de la muerte, la probabilidad cierta de una matanza, en un simple sonido telefónico, y después el silencio. La gente en las trincheras, pero también en las casas; refugios de papel cebolla, y la muerte rondando, como una algarabía de ceniza y de nada. En medio -lo contaba también la periodista- la vida seguía como si la tristeza no fuera capaz de cerrar del todo los mercados.

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La guerra, la muerte, los hombres organizando la muerte, y los presidentes atragantados por la comida mientras hablan de la muerte como si se tratara de un trámite administrativo, "esa mierda, la guerra", la mierda que ellos cultivan y estercolan... Y muertos: las primeras páginas, los telediarios, centenares de muertos como números en un supermercado.

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La guerra es la muerte, un sonido seco; hablando del alma lo contaba César Vallejo, y hablando de la vida lo decía el mismo poeta: hay golpes en la vida tan fuertes... Qué sé yo. Los románticos que se atreven a decir que la guerra es bella tendrían que ver la guerra, y su larga mano de ruindad. Un día, en la posguerra española, encarcelaron a Pepe Hierro; muchos años después, ante un micrófono, el poeta escuchó el recuerdo de su propia prisión y de la oscura posguerra, y lloró como un adolescente huérfano en aquel estudio de radio. No era sólo su memoria, la del autor de Réquiem, era la memoria colectiva de una guerra que sembró de sombra incivil, de rabia, un país que aún no ha limpiado las cenizas.

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La guerra suena de lejos ahora, como un clarín oscurecido que desprende una melodía siniestra que en seguida se evapora en las metralletas de otras guerras. Un sonido que luego ya nadie puede convertir en materia del olvido. Un golpe seco, tremendo. Inolvidable, tristemente inolvidable.

Los días del amor y la ira

PILAR RAHOLA

EL PAÍS - 01-07-2006  

En estos días, la paz es un comodín que circula por las bocas de la política, llenándolas de su densa carga simbólica. Uno coge un micrófono, pone cara de circunstancias, menta la gran palabra y la razón se vuelca a su lado, como si Newton mismo tensara la implacable ley de la gravedad. Hay conceptos que parecen puros, vírgenes de la maldad de las intenciones que los gestan, casi inocentes. Sin embargo ya nos enseñó Gandhi que la paz es un concepto abstracto cuyo previsible valor depende de las contingencias que lo hacen tangible. Depende de cómo sobrevive a la contaminación terrenal. De cómo se mancha. La historia está sobrecargada de paz de cementerios, de dictaduras pacíficas, de pacifistas bélicos y hasta de guerreros que luchan por la paz. "No hay un camino para la paz. La paz es el camino", dice la mítica expresión. Pero puede ser un camino tortuoso, complejo, incluso debatido y polemizado. Gandhi, por ejemplo, se pronunció apasionadamente a favor de la guerra contra Hitler. Y, haciendo una introspección íntima radicalmente sincera, ¿qué haríamos, cualquiera de nosotros, si nos encontráramos cara a cara con Goebbels, a las puertas de Auschwitz, y tuviéramos una pistola? Por supuesto que estamos contra la pena de muerte. Pero los principios, como los amores, sólo son auténticos si no son puros. Si no juegan a ser inocentes. Sin embargo, en estos días preñados de esperanza, los hay que usan el sustantivo paz como si fuera inmaculado a los tiempos, a las razones y a las circunstancias, como si estuviera en una urna de vidrio y fuera de su propiedad.

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Sí. Hablo de Mariano Rajoy. Y de su adosado Acebes. Y de toda la retahíla de escribanos del PP que pasean palmito por los micrófonos del reino, avisando de los límites de la paz, de su precio que no tiene precio, de su carácter de bien innegociable. Incluso hasta hablo de Fraga, que me lo han resucitado en Tele 5 para la ocasión. Grandes palabras en bocas grandes para un momento grande. Pero, en su trascendencia impostada, ¡qué vacías palabras, huérfanas de otro sentido que el de la oportunidad! ¿Cómo que la paz no tiene precio? ¿Cómo que es innegociable? Todas las paces del mundo han tenido precio y todas han sido negociadas. Y, por supuesto, todas han incluido su dosis de sacrificio, dolor e injusticia. Otra cosa es pedir los mínimos de desgaste, límites precisos, incluso exigencias inapelables. Pero negociar, negociaremos, porque si la paz es el camino, éste es su verbo. De manera que, si me permiten, expreso mi..., ¿cuál sería la palabra, indignación, desconcierto, fatiga -crónica-? por la actitud maximalista, perversamente oportunista, falsamente trascendente y obtusamente estéril que el PP mantiene contra viento y razón. Y desde esa fatiga crónica, considero que hace una apropiación indebida de la paz, cuyo territorio simbólico no es su coto privado. Puede que, mentando la paz en vano, abusando del concepto hasta el delirio, arrastrándolo por el lodo de la pelea política tabernaria -al estilo de la escuela de Dolors Nadal-, esté trabajando contra la paz. Puede que los que más hablan de paz, no crean en ella. ¿Contra ETA, la política de algunos era más fácil? El terrorismo, desgraciadamente, siempre simplifica la realidad...

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A pesar de los pesares, e incluso con el PP panza arriba, el momento aparece con la grandeza de lo solemne, preñado del nerviosismo atmosférico pertinente, tintado de emoción y de anhelo. ¿Notaron la profunda carga emotiva que respiraba la comparecencia de Zapatero? Había algo más que tensa responsabilidad en ese rostro para la historia. ¿Esperanza? Y esa esperanza, percibida colectivamente, le da el aval necesario para andar sólido el camino. Lo está haciendo muy bien. Y lo digo porque en este mundo de monas, donde el elogio es una impertinencia -y la felicidad, un insulto-, resulta muy escaso hablar bien de un político. La encrucijada que estamos viviendo es clave y las opciones son escasas: podemos hacer las cosas muy mal o muy bien, difícilmente a medias. De momento, y toquemos madera, Zapatero las está haciendo muy bien. Que los vientos le soplen a favor no le quita mérito, sino que le añade riesgo. Por supuesto que su éxito será rotundo si consigue que el Partido Popular entre en el amplio consenso de la negociación. Pero si no lo consigue, más que un fracaso de Zapatero, será una honda derrota de Rajoy. Por todo ello es pertinente preguntarse, en el caso de ruptura definitiva del consenso, si el PP puede hacer fracasar el proceso iniciado. Lo dudo mucho, es un proceso que va a velocidad de crucero, que ha encontrado su momento en la historia para producirse y que, para desgracia del PP, no lo necesita. El PP puede acompañar con mucho ruido este proceso, pero difícilmente podrá pararlo. Lo cual nos lleva a algo terrible: la única posibilidad de que el PP triunfe en su obcecación, es que fracase la paz. Sin ninguna duda, Rajoy ha iniciado una veloz carrera hacia un callejón sin salida.Pero más allá de los ruidos de la política y sus bajas pasiones, lo cierto es que tenemos motivos para sentirnos optimistas, quizá ilusionados. Estamos viviendo lo que puede ser el final de un agujero negro que, durante décadas, ha traído dolor, desconcierto y ausencias. ¡Cómo pesan las ausencias, en días como éstos! ¿Qué dirían ellos?... Si rubricamos con inteligencia el capítulo que estamos viviendo, si somos hábiles en el manejo de la aguja que tiene que coser las heridas, repuntar los desaguisados, cortar los malos hilos, si lo hacemos bien, más que protagonizar el presente, estaremos construyendo el futuro. La sola idea de que nuestros hijos no vivan un nuevo Hipercor, ni tengan su alma colgada del último aliento de un Miguel Ángel Blanco, ni aprendan a amar lo vasco sin tener que sufrir su parte más negra, esa sola idea adquiere, hoy, la categoría de grande. La categoría de inmensa. Del verde país nos llega hoy la verde esperanza. Verde de creer y anhelar, verde de volver a entender, verde de palabra sin fuego. Hay momentos, en la historia de los pueblos, en que millones de almas respiramos un mismo aliento. En esos momentos, la historia adquiere sentido. 

POR UNA RESPUESTA PROGRESISTA A LA GLOBALIZACIÓN



Joseph
Stiglitz*
21/05/06


A menudo se ve la globalización como una gran amenaza al "capitalismo con rostro humano". La liberalización del comercio presiona a la baja los salarios poco calificados (y cada vez más, a los calificados), aumentando la desigualdad en los países más desarrollados. A los países que tratan de competir, se les repite una y otra vez que han de incrementar la flexibilidad de su mercado de trabajo, palabras cifradas que significan reducir el salario mínimo y debilitar las protecciones de los trabajadores. La competencia en el mundo de los negocios pone proa a la reducción de los impuestos a los beneficios de las corporaciones empresariales, y en general, del capital, en decremento de los fondos disponibles para sostener inversiones básicas destinadas a la gente y a la red de seguridad. Y acuerdos internacionales como el capítulo 11 del Tratado para el Libre Comercio de América del Norte y las cláusulas sobre la propiedad intelectual de la Ronda de Uruguay han sido usados para cortocircuitar los procesos democráticos nacionales.

Sin embargo, Suecia y otros países escandinavos han mostrado que hay una vía alternativa para lidiar con la globalización. Esos países están sumamente integrados en la economía global; pero se trata de economías sumamente exitosas en punto a seguir suministrando robustas protecciones sociales y mantener elevados niveles de inversiones en los ciudadanos. Han tenido éxito, en parte, gracias a esas políticas, no a pesar de ellas. Pleno empleo y robustas redes de seguridad capacitan a los individuos para aceptar más riesgos (con las recompensas proporcionales), sin tener que preocuparse más de lo debido por la posibilidad de un fracaso. Esos países no han abandonado el Estado de Bienestar, sino que lo han reajustado para enfrentarse a las nuevas exigencias de la globalización. Nosotros deberíamos hacer lo propio.

Al mismo tiempo, tenemos que atemperar la globalización misma: no agazapándonos tras fronteras proteccionistas, ni tratando tampoco de promover el bienestar de nuestros ciudadanos a costa de quienes son aún más pobres en otras partes del mundo. Lo que deberíamos hacer es remodelar la globalización para hacerla más democrática, y moderar su ritmo, a fin de ofrecer a otros países una tregua que les permitiera seguirla. Seguirá habiendo perdedores en una globalización remodelada, pero la gran mayoría de ciudadanos, tanto en el Norte como en el Sur, mejorará con las políticas adecuadas.

Lidiar con la globalización implica reconocer tanto las consecuencias de la globalización, como las limitaciones de las respuestas habituales. Incrementar la educación es importante, pero no basta. Deberíamos introducir una fiscalidad más progresiva, a fin de desbaratar las fuerzas económicas responsables del aumento de la desigualdad, no disminuir el grado de progresividad fiscal como se ha hecho en los últimos cinco años. Tenemos que robustecer, no debilitar nuestras redes de seguridad. Los EEUU tienen uno de los peores programas de seguro de desempleo de los países industriales avanzados. Rediseñar nuestros programas de seguridad social en la línea de un programa de seguridad social que cubra integralmente todo el período vital, de acuerdo con los esquemas de los fondos de previsión de Singapur, podría proporcionar una cobertura aseguradora substancialmente más completa, sin debilitar los incentivos económicos.

Lo más importante de todo: deberíamos tener un compromiso total con el pleno empleo. Los sumos sacerdotes de los mercados financieros han logrado convencer a muchos de los peligros de la inflación, por moderada que ésta sea, sosteniendo que aun leves incrementos en la inflación resultan muy costosos, especialmente para los pobres, y que revertir la inflación es tarea sumamente gravosa. Todo eso son necedades, como tuvimos ocasión de demostrar en sucesivas entregas del Economic Report of the President [Informe económico del Presidente], cuando yo era jefe del Consejo de Asesores Económicos. Hoy debería preocuparnos, no la inflación, sino nuestra falta de crecimiento, que es la causante del gran "déficit de puestos de trabajo". El pleno empleo es la protección social más importante. Incluso el desempleo moderado, incluso un desempleo encubierto (trabajadores desmoralizados, un número creciente de incapacitados y un número importante de gentes que trabajan involuntariamente a tiempo parcial), presionan a la baja los salarios, exacerbando los problemas que ha traído consigo la globalización.

Hay otros dos elementos de una agenda progresista a los que a veces no se presta atención suficiente. El primero es favorecer el ahorro entre los individuos de bajos ingresos, incluyendo subvenciones igualatorias (por ejemplo, mediante créditos fiscales cobrables en efectivo). Algunos conservadores han adoptado la idea de la sociedad de propietarios ?que demasiado a menudo significa simplemente para ellos que quienes poseen más, tienen que poseer más aún?. Pero es importante que los individuos de medios más modestos dispongan de un colchón protector frente a los caprichos tornadizos del mercado.

El segundo es favorecer la inversión en investigación, robusteciendo nuestras ventajas competitivas, tan necesarias para sostener un crecimiento sólido. Hoy, una cantidad desproporcionada de nuestro presupuesto de investigación se gasta en objetivos militares; los fondos para la ciencia básica, o incluso para el progreso de la tecnología aplicada ?que podrían mejorar los niveles de vida y ayudarnos a proteger el medio ambiente?, son escasos.

Los abogados de la globalización suelen pintarla como dispensadora de oportunidades sin precedentes. Para quienes estamos comprometidos con la creación de una sociedad fundada en los principios de la justicia social, también presenta desafíos sin precedentes. Éstos son algunos de los elementos de la respuesta progresista a esos desafíos.


*Joseph E. Stiglitz, es profesor de la Universidad de Columbia, en Nueva York. Ganó el Premio Nóbel de Economía en 2001, y es el autor del libro The Roaring Nineties.

NOTA DE PRENSA - Privatización de la sanidad pública y la mala gestión

NOTA DE PRENSA - Privatización de la sanidad pública y la mala gestión

 

NOTA DE PRENSA

Valladolid a 12 de enero de 2006

 

El PSOE de Valladolid a través de la Secretaría de Sanidad manifiesta su sorpresa por la falta de interés del Partido Popular en Valladolid y del Gobierno Regional de la Junta de Castilla y León, para esclarecer los hechos que se vienen denunciando en los Medios de Comunicación, relacionados con el entramado de empresas en las que figura el ex – gerente de Sacyl en Valladolid Pedro Antona,  al negarse a investigar los casos en los que derivó intervenciones a centros no acreditados en beneficio de presuntos intereses particulares.

Los socialistas de Valladolid consideran que la precaria situación financiera de la sanidad regional, generada por la limitada dotación presupuestaria con la que fue efectuada la transferencia en materia de Sanidad y llevadas a cabo en su día, por el Gobierno del Sr. Aznar, exige que continuamente sus gobernantes demanden más recursos económicos al Gobierno de la Nación. Desde la Secretaría de Sanidad del PSOE de Valladolid entienden que la sanidad pública de Castilla y León, con la escasez de recursos con la que fue dotada no se puede permitir que determinados individuos sigan fomentando la mala gestión de la misma, y así justificar la privatización de los servicios sanitarios desde hace años.

Desde la Secretaría de Sanidad del PSOE de Valladolid, su responsable Tomás Martínez considera necesario e imprescindible que la Junta de Castilla y León realice una auditoria de todos los contratos realizados en Valladolid por la Consejería de Sanidad con los hospitales privados y centros sanitarios privados para detectar los posibles casos de desvío de recursos.


Así mismo esta Secretaría de los socialistas vallisoletanos pide al Consejo de Cuentas de Castilla y León la inminente necesidad de auditar al SACYL para aclarar la situación en que se encuentra nuestra sanidad pública y que se ha puesto de manifiesto con el caso Sr. Antona. “De no ser así, los ciudadanos pueden entender que el Presidente de la Junta de Castilla y León y el Consejero de Sanidad tienen algo que ocultar a la opinión pública” declara Tomás Martínez.

Pp para que te quiero! Que rapido olvidamos

Ayer LaVoz de Galicia dedicó varios artículos a la marea negra que el petrolero Prestige causo en Galicia hace ya tres años y medio. El motivo era la presentación del libro Las lecciones del Prestige que acaba de publicar el Centro Superior de Investigaciones Científicas.

Me había prometido no volver a hablar ni discutir de este tema (salvo en artículos científicos). La razón es que creo que es inútil dado que muy poca gente (y menos instituciones) desean aprender de esta historia para mejorar la respuesta a futuras catástrofes y minimizar los daños ecológicos y económicos. Por el contrario, si se ha aprendido mucho (por que ha habido muchos “estudiantes” muy aplicados) sobre la utilización de las catástrofes para lograr ventajas políticas, personales o para grupos de presión.

Pero, al leer los artículos de La Voz y al lado de comentarios muy sensatos, no puedo dejar de resaltar dos declaraciones que demuestran bien a las claras lo que algunos “han aprendido”:

El CSIC urge culminar el plan de choque para evitar otro «Prestige»

    … Emilio Lora-Tamayo, ex presidente del CSIC y ex responsable del Comité Científico Asesor para la Catástrofe del Prestige. «Hay que implicar a los investigadores y su conocimiento en las catástrofes desde sus primeros momentos, con el mandato y la capacidad de estructurar una intervención científica organizada», señala.

¿Será por haber actuado como responsable de un comité científico que ignoró sistemáticamente a los científicos marinos con conocimiento y experiencia sobre las zonas afectadas?. ¿Será por presidir una comisión que dedicó todos sus esfuerzos a un problema secundario mientras abandonaba todos los problemas urgentes en los primeros meses de la catástrofe, periodo clave para la minimización, evaluación y remediación de los daños?.

El Instituto de Oceanografía se encarga del asesoramiento

    Sobre la unidad de crisis coordinada que reclama el CSIC que permita el asesoramiento técnico y científico a los políticos a la hora de tomar decisiones, la responsable del Cepreco, Purificación Morandeira, asegura que de esta gestión, dentro de la institución que dirige, se encarga el Instituto Español de Oceanografía (IEO). «Está -explica- dentro de la comisión ejecutiva del Cepreco y es el encargado de decidir de qué asesoramiento científico es necesario partir».

Exactamente igual que en 2002. Pero sigue existiendo el mismo “pequeño problema”. El IEO trabaja fundamentalmente en aguas de la plataforma continental, sobre la que dispone de información y expertos. Las mareas negras en general, y la del Prestige en particular (a pesar de sus peculiaridades), afectan especialmente a los ecosistemas costeros y no a la plataforma continental. Puede que por ser el IEO el órgano asesor oficial se realizasen intensas y costosas evaluaciones en hábitats de la plataforma ontinental que, con un mínimo de conocimiento y racionalidad científicos, era evidente que se iban a ver mínimamente afectados. Por el contrario, la zona costera era sistemáticamente ignorada (negándose recursos humanos, económicos y materiales) para demostrarse, tiempo después (y a pesar de la falta de estudios), que presenta los mayores niveles de afectación (como en todas las mareas negras previas).

¿Será eso lo que se ha aprendido?. Dentro de 5 o 10 años, sufriremos otra marea negra (o al menos eso nos hace temer la estadística), y, parece, gobierne quién gobierne, todo se repetirá más o menos igual. Excepto, quizás, la respuesta de mucha gente: no habrá voluntarios, muchos científicos apagarán sus móviles y cerrarán las puertas de sus laboratorios, … pero otros serán aún mas “eficientes” pagando o cobrando. y si la Unión Europea aún sigue pagando subvenciones, casi todos creerán que salen ganando.

El “caballo desbocado” de la Sra. Del Olmo

El día 21 de marzo de 2006 leía una noticia en los medios de comunicación en la que Pilar del Olmo, Consejera de Hacienda de la JUNTA DE CASTILLA Y LEON, acusaba al Gobierno Central de perder la oportunidad de solucionar el déficit sanitario de Castilla y León.

 

Es agradable leer en los medios de comunicación la información facilitada por los propios dirigentes del gobierno regional como la señora Del Olmo, en relación con la situación de la sanidad pública de Castilla y León. Reiteradamente desde el PSOE de Valladolid se ha venido denunciando la mala gestión de los recursos públicos, que todos los ciudadanos ponemos en sus manos, para hacer frente a las necesidades que tenemos en relación con la sanidad pública. Esto es así, pero una vez más, en lugar de hacer un análisis crítico desde los órganos de Gobierno Regional para mejorar el estado en que se encuentra la sanidad (por ejemplo para una operación de cadera los pacientes de Arturo Eyries deben esperar más de tres meses) se hace todo lo contrario, se le echa la culpa al Gobierno de La NACIÓN. Parece como si las competencias de sanidad en la Región NO fueran de la JUNTA DE CASTILLA Y LEON. Debemos recordarle que las transferencias las negociaron Ustedes (el Partido Popular) con el gobierno del Señor Aznar (PP). Desde entonces, lo único que han realizado los responsables políticos del Gobierno Regional es la privatización los servicios sanitarios de nuestra Comunidad. Ustedes (PP) han privatizado el servicio de ambulancias entregándoselo a AMBUIBERICA S.L. cuyo Director General  presuntamente esta relacionado con su partido. La sanidad privada de Valladolid es la receptora de los pacientes de la sanidad pública de acuerdo con las privatizaciones (derivaciones) que está llevando a cabo el SACYL al monopolio controlado por tres familias empresariales (Familia Centro Médico San Lorenzo S. L., Familia Quiromedic Care and C. S. L. y Familia Sanitaria de Inversiones V. S.A.). Familias que comparten un entramado de empresas de construcción, inmobiliarias, inversiones, medios de comunicación, hospitales, Centros de rehabilitación, etc., en las que se entremezclan acciones y responsables (presidentes, administradores, consejeros, etc.).

 

Señora Del Olmo ¿Dónde esta la libre competencia en nuestra comunidad en el ámbito sanitario? ¿Por qué en lugar de destinar tantísimos recursos económicos a cuestiones superfluas no destina algo más a la sanidad pública?


La Junta de Castilla y León recibirá por los acuerdos alcanzados en la Conferencia de Presidentes y en el posterior Consejo de Política Fiscal y Financiera entre los años 2005 y 2007 más de 610 millones de € en estas tres anualidades, lo supone una inyección financiera para la comunidad de primer orden. Con los 610 millones aproximadamente, enviados por el Gobierno Central pueden hacer unos cuantos centros de especialidades y equiparlos adecuadamente con medios tecnológicos y recursos humanos cualificados, creando empleo público y estable y para atender las  necesidades de nuestra sanidad pública y hacer frente a las necesidades de nuestros ciudadanos.

 


El Secretario provincial de sanidad del PSOE de Valladolid,
Fdo. Tomás Martínez

 

 

La especialidad de cirugía pediátrica

Los pacientes tendrán que seguir saliendo de la provincia para ser atendidos en la especialidad de cirugía pediátrica porque el nuevo Hospital de Valladolid (en el Barrio de las Delicias) no la incorpora en sus instalaciones. Es el gran interés que la Junta de Castilla y León tiene en defensa de la sanidad pública, quizás porque espera que el Futuro Hospital Privado de Zaratan la incorpore para seguir haciendo negocio con la sanidad pública.