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Izquierda Socialista de Valladolid en la defensa de los Servicios Públicos

OPINIONES

ADIOS MARCELINO CAMACHO

Se nos ha ido Marcelino Camacho, un referente de la lucha por las libertades públicas y los derechos de los trabajadores; fundador de las Comisiones Obreras y militante del Partido Comunista de España, CCOO y PCE únicas fuerzas sindical y política existentes y activas en el interior de España,  luchando por los derechos laborales desde las mismas empresas y a pie de calle contra la dictadura franquista.

 

Algunos dicen que Marcelino Camacho representa a un tipo de sindicalismo anticuado y obsoleto, de tiempos pasados. Por contra yo pienso que con los tiempos que corren si Marcelino viviera y contara con cuarenta o cincuenta años sería el primero que estaría, ya hace tiempo, en la calle luchando contra la dictadura de los mercados.

 

“Ni nos doblegaron, ni nos domaron,  ni nos van a domesticar”.

 

El histórico líder de CCOO Marcelino Camacho, nació hace 92 años. Portador de los valores de la honestidad y la ética junto a su compañera Josefina Samper. Además ha resaltado en varias ocasiones que no sólo la paz, la libertad y la democracia son imprescindibles en la sociedad española, sino que también lo es la igualdad; acabar con las diferencias tanto de género como económicas.

 

Marcelino siempre ha asegurado que hay soluciones para acabar con las desigualdades pero que éstas pasan por la unión y la movilización de los trabajadores. A juicio de Marcelino, “este problema viene marcado por el capitalismo y el carácter monárquico”, por lo que apostaba por una sociedad basada en la República, ya que “el mundo avanza, pero desgraciadamente dominado por el gran capital, que nos lleva a la miseria”.

 

Hoy en día la gente está “dormida” ante las dificultades de la vida, que son “muy difíciles”, aunque él nunca tiró “tirado la toalla” afirma su esposa. Esa que nunca dejó ni de estar a su lado en la lucha contra el capitalismo. Esta misma asegura que apostó por “no dejar la lucha nunca, porque no nos han regalado nada, aunque lo que se gana luego te lo quitan con una suavidad de la que no te das cuenta”.

 

El poquísimo reconocido Marcelino, después de estar catorce años y medio de su vida en la cárcel por la lucha de los más desfavorecidos, dejó por desacuerdo con la línea política de CC.OO la presidencia honorífica, a la cual se podía haber aferrado perpetuamente como hacen muchos.

 

No recuerdo a nadie de la llamada izquierda, haciendo esto y me pregunto ¿donde estaban en el franquismo?, pero eso sería otro tema.

 

Siguió viviendo junto a su esposa hasta el final, en su barrio de siempre, en un edificio sin ascensor. Debido a su edad no podía salir apenas de su domicilio, mientras otros conciben la política como un medio para enriquecerse rápidamente.

 

Los cambios sociales, la historia de los pueblos se encarnan en personas excepcionales que se aferran a unas ideas que defienden por encima de todo y por las que tienen que pagar un alto precio.

 

 

Jesús Molíns

Resistir en verde

 

Revista Integral

 

 

Vivo en una zona privilegiada de Barcelona, el barrio de Horta, antiguo pueblo agrícola absorbido por la expansión de la ciudad. Tenemos el vecindario -bajo secreto y juramento- callejones, huertos y masías escondidas de las garras de algunos planes urbanísticos que nunca deberían haberse aprobado. Otras iniciativas se mantienen visibles a contracorriente, en pura resistencia vecinal, como la casa ocupada de Can Masdeu. Una antigua leprosería a las faldas de la sierra de Collcerola, límite natural de Barcelona, que ya en lógico desuso, han sabido -un grupo de 25 personas- habilitar, dignificar y colectivizar. Además de ser su vivienda, se abre al barrio para todos los eventos que se les solicita, ofrece muchas actividades lúdicas y destaca -por encima de todo- la puesta en marcha de unos estupendos huertos comunitarios. La parcela más grande autoabastece a las gentes de la casa. Otras 30 más chiquitas las van utilizando vecinos y vecinas. Para ellas y ellos, es sabido, recuperar el placer del contacto con la tierra y hacerlo junto a otras personas, es algo más que una práctica saludable.

 

Experiencias como esta se promueven en muchas ciudades y otras surgen por pura necesidad. La crisis en el mundo rural lleva a muchas personas hacia las grandes urbes, y sobreviven gracias a huertos en solares abandonados, en el traspatio de la casa o en el puro margen de las calles. Otro ejemplo es Detroit, donde los huertos comunitarios son una experiencia que se suma a las muchas que allí- donde Martin Luther King dijo por primera vez «Tengo un sueño esta tarde de que un día aquí en Detroit, los negros podrán comprar o alquilar una casa en cualquier lugar que su dinero pueda pagar y que podrán conseguir un empleo»- hacen de esta ciudad, fracaso de la industrialización, una con la mayor tasa de iniciativas populares para la construcción de un futuro alternativo, justo y más ecológico.

 

En los diseños de las viviendas y en las políticas urbanísticas pensar en verde, y pensar en agricultura, debería de ser favorecido, pero es un déficit evidente. El caso extremo, es el de una manzana de un viejo barrio de Valladolid en cuyo patio vecinal la Alcaldía ha proyectado un aparcamiento para el edificio interior -excolegio público- transformado en una espectacular “academia de policía municipal”.

 

No sólo eso. Mientras se silencia y olvida al vecindario, a sus verdaderas prioridades o sus sueños e iniciativas –como King- se ha llegado a un acuerdo con una de las empresas españolas líderes en armamento, INDRA (se dedica a fabricar sistemas electrónicos de guerra para todo tipo de armamentos y desarrolla tecnologías de la información con aplicaciones militares) para equipar a la comisaría en cuestión, con un modernísimo sistema de simulación de tiro en tres dimensiones. Como en el cine, pues permite todo tipo de entrenamientos, aunque –dicen los expertos- en ningún caso sustituirá las pruebas con tiro real. Que para aprender a matar no es suficiente jugar a los marcianitos, parece.

 

Entre Can Masdeu y las viviendas XXV años de Paz, que así se llama ese grupo de casas de Valladolid, no puedo dejar de pensar en el símbolo antimilitarista de los años 60 y 70: el casco militar del que nacía una flor.

 

Gustavo Duch Guillot. Autor del libro ‘Lo que hay que tragar’

Fuente: Revista Integral. Número 370, octubre 2010

LA DIFÍCIL VIDA DEL MINERO LUIS URZÚA: SU PADRE Y PADRASTRO FUERON ASESINADOS POR LA DICTADURA DE PINOCHET

Jorge Barreno*. El Clarin.cl, 13 de octubre de 2010 


Poco se sabe de Luis Urzúa (54 años) y de su familia, la que menos ha hablado de las 33. Sin embargo, este jefe de turno, oriundo de Vallenar, es igual de importante, o más, que el mismísimo Laurece Golborne, ministro de Minería, y que André Sougarret, el ingeniero de Codelco que ha liderado la operación de rescate. Sin él, el rescate no se hubiera podido llevar a cabo.

 


El jefe de turno de los mineros de San José, de profesión topógrafo, fue el primero en hablar con el mundo exterior. -"Aló, ¿Con quién hablo?", dijo Golborne. "¿Me escucha?", contestó una voz a más de 650 metros de profundidad. "Lo estamos escuchando todos fuerte y claro. ¿Quién habla?". "Está hablando el jefe de turno, Luis Urzúa. Estamos bien. Esperando que nos rescaten".

 

El último en salir, el primero en hablar
Las fuentes oficiales ya han confirmado que este 'héroe de Atacama' será el último en salir, por lo que se convertirá en el ser humano que más tiempo habrá permanecido bajo la superficie terrestre, un título que, después de 67 días de sufrimiento y alegría, se lo tiene bien merecido. Sin embargo, muy poca gente sabe lo dura que ha sido la vida de este luchador nato.


Persona tranquila, el mayor de seis hermanos, colaboró en la crianza de los más pequeños. Luis fue un sufridor, no tuvo más remedio. Su padre, Luis Urzúa padre, murió asesinado por la dictadura de Augusto Pinochet cuando él era casi un niño. Pertenecía al Partido Comunista (PC). Su padrastro, Benito Tapia, también fue asesinado  en la caravana de la muerte. Pertenecía al Partido Socialista.

 


La NASA ha dicho de Luis Urzúa que es un 'líder natural'
Las autoridades gubernamentales y la agencia espacial estadounidense (NASA) calificaron a Luis Urzúa hijo, atrapado, como 'líder natural'. "Mi hijo siempre ha sido muy disciplinado, en la casa era el que llevaba la batuta entre sus seis hermanos. Como mi marido murió cuando ellos eran pequeños, Luis ha sido el hombre de la casa, el que me ayudó a criar a sus hermanos y el que siempre puso las reglas", cuenta Nelly Iribarren, madre del 'héroe de Copiapó'.

 


"Luis es minero hace 31 años, tiene conocimientos de rescate subterráneo y primeros auxilios, por eso sabíamos que él buscaría alguna forma de salir de ahí. Es más, yo me imaginaba cómo mi negro debía estar dando vueltas por el refugio pasando lista a sus compañeros, racionando la comida y entregándoles labores, porque él es así, mandón, pero ordenado", asegura esta mujer de 78 años, quien no sube al Campamento Esperanza por problemas de salud.

 


Lo que no cuenta esta buena mujer es el sufrimiento que pasaron ella y sus hijos, incluido el que será el hombre que más tiempo estuvo en las entrañas de La Tierra, si todo sale bien. Del primer padre de Luis Urzúa se sabe poco. Sólo que también se llamaba Luis Urzúa y que desapareció en la dictadura militar del general Augusto Pinochet. Del segundo marido de Nelly Iribarren, madre de Luis, se sabe más.
El asesinato del padrastro de Luis Urzúa
Benito Tapia Tapia, de 32 años, empleado de Cobresal, el padrastro de Luis Urzúa, todo un padre para el minero. Fue dirigente nacional de la Confederación de Trabajadores del Cobre y miembro del Comité Central de las Juventudes Socialistas. El l7 de septiembre de l973 fue detenido y conducido al presidio de Copiapó. Desde allí, al Regimiento de esa ciudad. Ya no vivió más.

 


Benito fue asesinado por la Caravana de la muerte junto al gerente general de Cobresal, Ricardo Díaz Posada, y junto a Maguindo Castillo Andrade, dirigente sindical al igual que él.

 


A las nueve de la mañana del miércoles 17 de octubre de 1973, el mayor Carlos Brito del Regimiento Atacama de Copiapó sacó a Ricardo García de la cárcel pública. A las 19:20 de ese día, el sargento Óscar Pastén hizo lo mismo con Benito Tapia y Maguindo Castillo. Los tres fueron conducidos al regimiento.
Del regimiento se fueron al cementerio. "El fusilamiento de García, Castillo y Tapia lo dirigió el teniente Ramón Zúñiga Ormeño, y lo acompañó el subteniente Fernando Castillo Cruz", declaró hace unos pocos años Díaz Araneda ante el juez Juan Guzmán.

 


Arturo Araya, asistente del médico legista Juan Mendoza, llegó temprano a la morgue de Copiapó aquel día 18. Vio los tres cuerpos tendidos en camillas y tapados con sábanas blancas. Destapó a uno para desvestirlo y preparar la autopsia, pero el administrador del cementerio, Leonardo Meza, se lo impidió. "Esos cuerpos son intocables", le dijo.

 


Los tres cuerpos fueron sepultados sin urnas en una fosa abierta en el Patio 16. En el libro de ingreso a García se asignó el número 13, Tapia el 14 y Castillo el 15. Días después, Bernardo Pinto, trabajador de Cobresal, pagó a un sepulturero para que abriera la fosa y lo que vio no lo olvidó jamás.

 


Cuando salgan a la superficie, más "Estaban sin ataúdes y los tres cuerpos destrozados, con tajos en la cara, el tórax, las piernas, se les veían a veces los huesos en las heridas", manifestó Bernardo. Poco después, los tres cuerpos, incluido el de Benito, desaparecerían para siempre del cementerio.

 


Maglio Cicardini, alcalde de Copiapó y Sergio Iribarren, primo de Luis Urzúa y concejal de Vallenar corroboran la historia: "Sí, es cierto, su padre y su padrastro murieron asesinados". Jaime Tapia, hermano del asesinado Benito, se halla en el campamento. Representa a Luis Urzúa. Ante la pregunta de sí a su hermano lo asesinaron en la dictadura o no, contesta: "No puedo contar nada, las cosas se sabrán a su debido tiempo, después de que salgan".

Primarias en la balanza

El PSOE está inmerso en elecciones primarias en tres comunidades autónomas y 11 municipios. Es, a pesar de la modestia de los números, el proceso de primarias más amplio de su historia. Ayer, la Comisión Federal de Ética y Garantías Estatutarias proclamó oficialmente a la treintena de aspirantes a competir como candidatos en las elecciones autonómicas y municipales de mayo, dando el pistoletazo de salida a las campañas internas. Estas culminarán el próximo domingo con el voto de los afiliados en esas 14 circunscripciones.

 

Las primarias suelen partir de situaciones de conflicto, allá donde el partido necesita un recambio para el cual no hay un único y evidente candidato o donde hay una lucha por el control interno del aparato. Ese origen explica en parte los enfrentamientos a cara de perro entre correligionarios que se están viviendo con particular virulencia en Madrid y en Valencia, donde el partido ha descartado al ex ministro Antoni Asunción por considerar que no contaba con el número de avales necesarios (15% del censo del partido) para competir.

 

Con las primarias, el PSOE muestra su voluntad de fortalecer la democracia en el interior del partido y, de paso, logra beneficios innegables. Son un aceptable sistema para renovar las cúpulas de los partidos, movilizan a los afiliados y dan visibilidad pública a los candidatos en liza. Pero a la luz de los enfrentamientos (graves descalificaciones entre candidaturas incluidas), parece evidente que los socialistas necesitan mejorar sus reglas internas para dotar a los procesos de una mayor transparencia y reglas inapelables que neutralicen, de inicio, cualquier sombra de sospecha. La discrecionalidad de la dirección para impedir las primarias donde el candidato oficial ya gobierna y tenga opciones de revalidar su victoria, como ha ocurrido en Leganés, es también revisable, pues tal pragmatismo casa mal con las alabanzas del partido sobre las primarias. Y revisable es también su negativa a los debates entre candidatos por considerar que defienden el mismo programa.

 

Pero lo esencial de las primarias, dada su naturaleza, es su mera existencia. En la escena política española, solo el PSOE ha tenido el coraje de adoptarlas. Por ello, causa perplejidad que el PP aproveche los encontronazos internos de los socialistas para lanzarles duras acusaciones mientras dirime sus candidaturas por decreto, como acaba de hacer en Asturias para intentar descartar a Álvarez-Cascos.

elpais.com

29-S y colegios católicos

Trabajo en un colegio dependiente de la Federación Española de Religiosos de Enseñanza (FERE) y en una reunión que teníamos el otro día, se nos ha insinuado, por parte de la dirección, que fuéramos a la huelga.

 

Literalmente, se nos ha dicho que no se nos iba a descontar el día. Este hecho podría resultar simpático, si no fuera porque en todas las huelgas se nos ha amenazado. La única conclusión a la que podemos llegar es que interesa que se cree un clima de malestar contra el Gobierno de la nación y así posibilitar un cambio de Gobierno en las elecciones. Todavía estamos asimilándolo.

elpais.com

No es de izquierdas ni de derechas...

Subir o bajar los impuestos directos no es de izquierdas ni de derechas, subir la factura de la luz a las familias y a las pymes no es de izquierdas ni de derechas, estar de acuerdo con expulsar a los gitanos no es de izquierdas ni de derechas, rebajar el salario a los funcionarios no es de izquierdas ni de derechas, congelar las pensiones a los que llevaron toda una vida trabajando no es de izquierdas ni de derechas, elevar la edad de la jubilación mientras hay prejubilaciones de lujo a cargo del erario público no es de izquierdas ni de derechas, someterse a la dictadura de los mercados no es de izquierdas ni de derechas, permitir los abusos de la banca no es de izquierdas ni de derechas.

 

¡Pero en qué demonios consiste ser de izquierdas!

A. García

elpais.com

En defensa del sindicalismo

Como analistas universitarios en el ámbito de la Sociología del Trabajo y de las Relaciones Laborales, asistimos con preocupación a una campaña sistemática de deslegi-timación del sindicalismo por parte de una derecha política y mediática que, si hasta hace poco impugnaba su estrategia dialogante y negociadora, tildándola de pactista y domesticada, ahora eleva el tono contra sus convocatorias reivindicativas y movilizadoras.

 

No se trata, lamentablemente, de reflexiones o propuestas sobre los efectos de la crisis económica y el cambio ocupacional en el mercado de trabajo, las relaciones laborales y los agentes que participan en las mismas; ni de una evaluación crítica de sus resultados, identificación de sus límites y elaboración de alternativas; sino de un discurso descalificador que, más allá de su sesgo ideológico y formas desabridas, apunta contra las bases mismas de la legitimidad constitucional de los sindicatos y sus funciones de regulación y defensa de los asalariados, en el marco de unas relaciones laborales asimétricas.

 

La combinación de viejos resabios reaccionarios con el doctrinarismo neocon genera una imagen distorsionada del sindicalismo real, caricaturizado como anacrónico, disfuncional, no representativo y muy alejado de sus homónimos europeos. Se trata de justificar así iniciativas y prácticas orientadas a reducir derechos y ampliar desigualdades sociales.

 

La realidad del moderno sindicalismo es, sin embargo, mucho más compleja y su análisis riguroso nos permite constatar tanto sus dificultades para la agregación e intermediación de intereses de una clase trabajadora cada vez más fragmentada y plural, como el importante proceso de renovación de sus estructuras, estrategias y programas de intervención que la mayoría de las instituciones europeas, e incluso de los empresarios, valoran positivamente.

 

A nivel europeo, sus casi 60 millones de afiliados, hacen del sindical el mayor movimiento organizado de la UE-27, cuyo protagonismo en la construcción y defensa del modelo social ha sido y sigue siendo decisivo, como reconocen todas las instancias comunitarias.

 

Según los últimos informes oficiales de la Comisión Europea, la tasa media de afiliación sindical es del 25,1%, porcentaje que se dobla a través de la representación electoral en los centros de trabajo y triplica por la cobertura de la negociación colectiva.

 

Cabe destacar, a este respecto, la existencia de una significativa correlación positiva entre los niveles de sindicalización y los de competitividad económica y cohesión social, como demuestra el caso de los países es

-candinavos, cuyo alto nivel de desarrollo tecnológico y productivo se corresponde con tasas de afiliación superiores al 70% y una participación sindical consolidada, tanto a nivel empresarial como institucional. Y es que, definitivamente, un sindicalismo fuerte no resta, suma.

 

Pese a su tardío reconocimiento legal (artículo 7 de la Constitución de 1978), el sindicalismo español ha realizado importantes aportaciones al desarrollo democrático, socioeconómico e institucional de nuestro país, habiendo experimentado en las dos últimas décadas una notable expansión cuantitativa y renovación cualitativa, con la consiguiente convergencia con los principales indicadores comunitarios en la materia: desde 1990 ha duplicado el número de afiliados, hasta superar ampliamente los tres millones de adscritos, lo que supone una tasa media del 19,9%, según la última encuesta del Ministerio de Trabajo.

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elpais.com/articulo

¿Primarias sin debates?

El acuerdo entre Zapatero y Gómez para que los socialistas madrileños elijan su candidato a la Presidencia de la Comunidad Autónoma ha puesto de relieve la inclinación del PSOE a resolver de forma democrática las legítimas diferencias de criterio entre distintas instancias del partido. La decisión ha sido bien acogida y, según los sondeos, predominan las opiniones favorables a las primarias y los que entienden que fortalecerán al PSOE. Sin duda, su principal inconveniente consiste en que las preferencias de sus afiliados podrían ser muy distintas de las de su electorado potencial, pero el hecho de que sea la dirección del partido quien elija al candidato no constituye ninguna garantía de acierto. Al menos, en Madrid.

 

Con todo, solo desde la ingenuidad o el populismo cabe sostener que las elecciones primarias son un ejercicio democrático solo porque sean las bases quienes eligen el candidato. No basta con eso, sino que han de darse, además, algunas otras condiciones. Primero, que las bases puedan elegir entre dos o más opciones conociendo bien cuales son sus diferencias. Segundo, que todos los afiliados, del primero al último, puedan expresar libremente sus preferencias y votar con igual libertad sin sujeción a presiones de ningún tipo. Y tercero, que los aparatos sean no solo neutrales, sino garantes de la neutralidad, lo que debe impedirles tomar decisiones o emprender acciones que generen sospechas, aunque solo sean sospechas de parcialidad.

 

Las dos últimas condiciones son tan evidentes que no requieren mayor explicación. La primera sí. Si lo que hay que decidir es quién es el mejor candidato es porque se supone que hay diferencias entre ellos y que uno es mejor que el otro. Pero ¿en qué y por qué? Si los que tienen que decidir quién es el mejor son los afiliados, en este caso los del PSM, lo lógico sería que la campaña sirviera para ayudarles a hacerlo con conocimiento de causa, al margen de cualquier prejuicio inicial, basándose en una comparación entre los candidatos después de uno o varios debates públicos y no solo ni principalmente en lo que digan las encuestas. Lo que digan pueden cambiar en el curso de la campaña, que para eso está.

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Las primarias de Madrid están abriendo una oportunidad única al PSOE. Sus bases se están activando y movilizando y sería bueno que fueran a votar después de haber visto y oído a Trinidad y Tomás en un debate abierto y, a ser posible, en más de uno y no por lo que hubieran oído o leído acerca de ellos. Nadie debe optar por aquella por ser la preferida de la dirección, ni a este por partir de las bases. Estoy seguro de que afiliados y ciudadanos coincidirían en dos puntos: uno, que los debates favorecerían y no perjudicarían al partido; dos, que están a favor de que se produzcan. Las encuestas seguirán influyendo, pero, sin duda, serían mucho más fiables si los entrevistados se pronunciaran tras ver debatir a ambos candidatos.

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elpais.com/articulo

El Supremo, ¿imparcial?

El 14 de mayo, el juez Garzón fue expulsado provisionalmente de la función judicial por haber pretendido investigar una parte de los crímenes del franquismo, la relativa a los detenidos y desaparecidos (más de 100.000 personas). Las víctimas, los familiares que denunciaron los hechos, quedaron decepcionados y abandonados ante la ausencia de tutela judicial. Parece que el objetivo político y judicial estaba alcanzado. Desde aquel momento, todos los procesos contra el juez entraron en una fase de notable dilación, cuando debía haber ocurrido lo contrario: que los instructores y magistrados del Tribunal Supremo (TS) activaran e impulsaran su tramitación, pues el juez perseguido está ya cumpliendo anticipadamente la pena que pudiera imponérsele si llegara a ser condenado por sentencia firme. Una muestra más de la falta de objetividad y equidad de esos jueces.

 

El pasado 7 de septiembre, el TS notificó una resolución –que se dice fechada el 26 de julio– que, sin fisuras, respaldó la decisión del instructor Varela del 7 de abril de continuar definitivamente el proceso contra el juez Garzón pese a la ausencia de toda responsabilidad penal. La resolución merece una crítica rotunda. El TS sabe que, antes de tomar esta decisión, estaba obligado a resolver otros recursos de apelación que el juez Garzón interpuso en abril y mayo. Planteaban, con el apoyo expreso del fiscal, la nulidad de las acusaciones de la ultraderecha a causa de las maniobras procesales irregulares de Varela con Manos Limpias para hacer viable un escrito de acusación que no debía haber sido aceptado. Maniobras que perjudicaban directamente el derecho a la presunción de inocencia y de defensa del juez Garzón, que además vulneran las garantías básicas de un ciudadano y el derecho a un proceso justo. Maniobras que determinaron la continuidad de un proceso que, en ese momento, debió concluir sin más.

 

La permisividad y la pasividad de la Sala Segunda lo ha impedido. Pero, además, la resolución del 26 de julio es un ejemplo de un preocupante formalismo en la interpretación de la ley procesal penal con el único propósito de limitar y perjudicar los derechos del imputado. La consecuencia directa es anular los efectos propios del recurso de apelación. La previsión legal de que un imputado pueda recurrir a una instancia judicial superior, en este caso el TS, a través del recurso de apelación cuando disiente de la decisión del juez inferior, es decir, del instructor Varela, es para que pueda producirse una revisión a fondo de la decisión recurrida. Pero el TS no lo hace, omitiendo la función que debía haber ejercido, que era analizar detenidamente las razones expuestas por el juez Garzón para contradecir las tesis de Varela. Concretamente, si este mantiene que las decisiones del recurrente eran “indefendibles” en la aplicación conjunta del sistema jurídico, es exigible legalmente que el TS hubiese analizado las razones del juez Garzón y la afirmación fundada de que sus decisiones en el sumario 53/2008 no fueron nunca ni inusuales, ni extravagantes ni aún menos injustas y, por tanto, perfectamente defendibles, como lo ha acreditado la comunidad internacional. Lo que justifica plenamente un debate en el seno del proceso sobre la naturaleza jurídica de dichas decisiones, debate o “pericia jurídica” como lo llama el Supremo, que no puede ser “improcedente”. Precisamente porque la aplicación del derecho, cuando además está en juego el derecho internacional, necesita de unos amplios márgenes de interpretación. Lo contrario es, como está ocurriendo, la limitación y persecución del libre ejercicio de la independencia judicial.

 

Por otra parte, el TS pretende justificar la ausencia de respuesta al fondo de los gravísimos problemas que le fueron planteados apelando a que debe evitar “el prejuicio contaminante”, es decir, el haberse pronunciado antes de tiempo sobre el núcleo de los hechos que son objeto del proceso. Es, sencillamente, inaceptable. El TS, desde que el 26 de enero de 2009 admitió a trámite la querella de Manos Limpias, ha coincidido con los postulados y pretensiones de la ultraderecha durante un proceso que desde entonces no ha variado sustancialmente de contenido. Y siempre, con la oposición del fiscal. Nunca dudó en la aceptación de una acusación popular pese a que, como ha dicho la Unión Progresista de Fiscales, “la ejerce en fraude de los principios que deben guiar la intervención procesal de terceros no perjudicados”.

 

Con esta frialdad formal y el “encarnizamiento” a que aludía Le Monde, va a comenzar un juicio político por haber investigado judicialmente el franquismo como condición para la protección de sus víctimas. Víctimas a las que el TS ha tratado, en contraste con su complacencia con la extrema derecha, con desdén y menosprecio, negándoles reiteradamente la pretensión de ser partes en el proceso contra el juez Garzón. Llegando a decirles, ofensivamente, que “se abstengan de perturbar la jurisdicción del TS”. Estamos ante una profunda crisis, no sólo de la Justicia, sino de la democracia.

Carlos Jiménez Villarejo es ex fiscal jefe Anticorrupción.

Ilustración de Patrick Thomas

publico.es/dominiopublico

España versus Irlanda

Francisco Parra Rodríguez

Doctor Economía de la UNED.

 

Una vez acaban las vacaciones,  la economía, es decir los mercados financieros siguen sin dar tregua, ahora le toca el turno a Irlanda, que está sustituyendo a nuestro país en las portadas de la prensa especializada en economía (ver Expansión 17.09.2010:

 

El riesgo país de Irlanda alcanza récords por los temores a un rescate

La deuda periférica vuelve a estar en el punto de mira de los inversores. El detonante esta vez son los temores, citados por algunas firmas de inversión, a que Irlanda necesite un rescate del FMI y la UE, como sucedió con Grecia. El riesgo país de Irlanda supera todos sus récords y roza los 400 puntos básicos.

 

 

Irlanda que recibía por parte de dicha prensa el apelativo de “tigre celta” en analogía a las economías asiáticas, no ha recibido apenas atención por parte de los economistas neoliberales, es decir por la mayoría de los profesionales de la economía, y cuando lo hacían lo era términos elogiosos, vale ver la nota que Luis Garicano publica en abril del 2010 en FEDEA: Envidia Sana de Irlanda. Leanlo que no tiene desperdicio: http://www.fedeablogs.net/economia/?p=3495

 

Claro que Irlanda, era el paradigma europeo del neocapitalismo: liberalización de la economía, ventajas fiscales a las empresas, costes de mano de obra bajos, desarrollo de la sociedad del conocimiento, gasto público reducido y pocos impuestos. A diferencia España, en donde se sucedieron periodos prolongados de gobiernos socialistas, eran evidentes las resistencias a la liberalización de los mercados, en particular a reducir el despido de los trabajadores, y a liberalizar los mercados financieros; mientras Irlanda era la economía más productiva y competitiva de Europa, en España crecían los salarios por encima de la productividad y nos especializábamos en actividades de baja productividad: el sol y el ladrillo. Un desastre.

 

Pero la verdad es que ni Irlanda ni España, pese a ser economías con orientaciones macroeconómicas tan diferenciadas, pudieron liberarse de la burbuja crediticia- inmobiliaria. A pesar de las mayores restricciones de capital que el Banco de España imponía a Bancos y Cajas en el periodo 2000-2009 el crédito concedido por el sistema financiero se multiplico por dos en porcentaje de PIB, como figura en la tabla adjunta el crédito en Irlanda representa en el 2008 el 450% del PIB irlandés, en España el 230 % y en la UE 15 el 190 % ( en el 2001 eran el 252%, el 143% y el 153% respectivamente). En la tabla se comprueba cómo esta expansión del crédito sobre el PIB se centró en el crédito privado (163% en Irlanda y 134 % en España) y en el préstamo inmobiliario a los hogares (109% en Irlanda y 84 % en España).

 

Tabla nº 1 Prestamos en porcentaje del PIB

 

2009

2008

2007

2006

2005

2004

2003

2002

2001

 

Total economy

European Union (27 countries)

 

195,53

195,52

190,50

182,62

170,67

168,06

163,56

163,02

European Union (25 countries)

 

196,78

196,81

191,65

183,66

171,49

168,84

164,29

163,71

Euro area (15 countries)

 

189,66

182,34

174,74

167,83

160,13

159,85

156,13

153,67

Ireland

515,06

450,43

362,04

352,42

334,95

271,36

260,20

244,25

251,49

Spain

238,60

229,93

223,25

208,71

186,48

170,31

157,77

149,99

142,71

Non-financial corporations

European Union (27 countries)

 

83,94

80,35

78,25

73,55

69,96

70,64

70,32

69,39

European Union (25 countries)

 

84,24

80,69

78,60

73,85

70,21

70,90

70,58

69,63

Euro area (15 countries)

 

87,79

82,52

78,59

74,43

71,99

72,60

72,37

70,77

Ireland

195,29

163,23

109,43

107,57

98,98

94,48

88,76

102,47

99,04

Spain

137,48

133,91

129,18

118,93

103,38

94,03

88,68

85,67

81,99

Households; non-profit institutions serving households

European Union (27 countries)

 

63,61

65,36

65,66

63,04

59,94

57,35

54,69

52,97

European Union (25 countries)

 

64,20

65,94

66,20

63,53

60,34

57,71

55,04

53,30

Euro area (15 countries)

 

61,57

60,95

60,22

58,43

55,46

53,56

51,51

49,76

Ireland

117,92

109,35

98,72

93,30

84,37

71,39

61,87

55,24

50,12

Spain

86,01

83,89

83,21

79,32

71,91

64,43

57,62

52,08

48,12

 

Fuente: EUROSTAT

 

Los bajos intereses, el aumento de dinero a escala global, la escalada de precios de  la vivienda, la especulación, la codicia, un sistema financiero incapaz de hacer una valoración de riesgos, directores de sucursales obligados a cubrir objetivos de concesión de créditos,  estrategias bancarias centradas en la fidelización de clientes a través de la vinculación a préstamos hipotecarios con abundantes colaterales (nominas, tarjetas, seguros de vida, planes de pensiones, etc…),, ingresos para las administraciones por los impuestos vinculados a la construcción, desinterés por parte de las autoridades políticas y monetarias para frenar el proceso crecimiento económico y réditos electorales, e  hiperdesarrollo del sector de la construcción en ambos países. En la tabla siguiente se recoge la evolución del sector de la construcción sobre el PIB en la UE y en ambos países:

 

 

 

Tabla nº2 Aportación de la construcción al VAB

 

 

European Union (27 countries)

European Union (25 countries)

European Union (15 countries)

Ireland

Spain

2009

6,32%

6,27%

6,21%

8,48%

10,77%

2008

6,45%

6,38%

6,32%

8,48%

11,40%

2007

6,38%

6,33%

6,29%

9,61%

11,86%

2006

6,23%

6,21%

6,20%

10,20%

12,07%

2005

6,04%

6,03%

6,03%

9,95%

11,53%

2004

5,89%

5,89%

5,89%

8,97%

10,64%

2003

5,75%

5,75%

5,75%

8,10%

9,94%

2002

5,68%

5,68%

5,66%

7,74%

9,44%

2001

5,68%

5,68%

5,65%

7,78%

8,89%

2000

5,61%

5,61%

5,56%

7,47%

8,34%

1999

5,59%

5,59%

5,53%

6,64%

7,86%

1998

5,53%

5,53%

5,46%

6,00%

7,35%

1997

5,59%

5,60%

5,55%

5,55%

7,11%

1996

5,78%

5,77%

5,74%

5,47%

7,21%

1995

5,97%

5,97%

5,96%

5,35%

7,49%

Fuente: EUROSTAT

 

En España e Irlanda el sector de la construcción aumento en 4 puntos de porcentaje la aportación al Valor Añadido entre 1995 y 2007:

 

 

Puntos de porcentaje 2007-1995

Ireland

4,26%

Spain

4,37%

 

Este verano acudí a un curso en la UIMP sobre la crisis organizado por la escuela de macroeconomía en donde participaron los economistas de FEDEA. Juan José Dolado, defensor del contrato único, sostuvo que la especialización española en la actividad constructora y turística, en general en actividades de baja productividad, era consecuencia de la legislación vigente en materia laboral. Entonces uno se pregunta como legislaciones laborales tan flexibles como las de EEUU e Irlanda no impidieron el crecimiento del boom inmobiliario. Es para pensar que esto de la reforma del mercado laboral es más una cuestión de principios económicos que de resultados económicos demostrables.

 

En las figuras nº 1, 2 y 3 se ha representado el crecimiento del PIB, empleo y desempleo y los tres ámbitos territoriales. El crecimiento del PIB es más volátil en Irlanda, siempre lo ha sido, pero tiene una evolución durante la crisis semejante al conjunto de la economía de  la UE. En materia de empleo y desempleo los resultados de España e Irlanda son parejos, se ha destruido empleo y ha aumentado el desempleo a las mismas tasas (si cabe en materia de desempleo la situación irlandesa es incluso peor). En el resto de Europa se ha destruido menos empleo y ha aumentado en menor medida el desempleo. Entonces, que ha fallado en el mercado de trabajo flexible irlandés, tan del gusto de los economistas liberales, que es de ese sector productivo tan integrado en la economía del conocimiento y en la economía global, de ese gobierno que se anticipó a los deberes que demandaban los mercados y redujo gasto público y sueldos de los funcionarios antes que nadie (el 15% nada menos). En fin como sostiene Luis Garicano: “Envidia Sana de Irlanda”.

España versus Irlanda Figura nº 1. Crecimiento interanual del PIB

España versus Irlanda Figura nº 1. Crecimiento interanual del PIB

Fuente: EUROSTAT

España versus Irlanda Figura nº2. Crecimiento interanual del empleo

España versus Irlanda Figura nº2. Crecimiento interanual del empleo

Fuente: EUROSTAT

España versus Irlanda Figura nº3: Crecimiento interanual del desempleo

España versus Irlanda Figura nº3: Crecimiento interanual del desempleo

Fuente: EUROSTAT

LA ENCRUCIJADA DE LOS SINDICATOS


Zapatero nunca había faltado a Rodiezmo desde que en 2000 tomara las riendas del PSOE. Su no asistencia a la fiesta minera del próximo domingo ha dado mucho de qué hablar en la prensa, pues se supone representa el divorcio entre el actual presidente del Gobierno y los sindicatos. Unos sindicatos que en el actual contexto de despidos, rebajas salariales y reformas laborales están en el disparadero de la opinión pública.

 


Tener algunos años tiene sus ventajas. Una de ellas es estar alerta cuando se otea en el horizonte que uno va a contemplar cómo se repite una historia que ya había vivido. Creo que esto es lo que me está empezando a ocurrir cuando observo el tratamiento que muchos hacen de las movilizaciones sindicales.

 


En los años 80 del siglo pasado también hubo huelgas muy importantes de los sindicatos, también hubo conflictos sociales muy agudos, también asistimos a una campaña de descalificaciones. Sin embargo, había diferencias notables con el momento actual.

 


Los sindicatos, a lo largo de la Transición, habían dado muestras de una gran cordura, de una indudable sensatez, de una inequívoca moderación. Fueron impelidos a aceptar los Pactos de la Moncloa negociados por los partidos políticos; se les invitó a no plantear problemas cuando se consensuaba la Constitución; levantaron un poco la voz en el año 80 pero el 23 de febrero del 81 exigía de nuevo moderación. Y de nuevo estuvieron dispuestos a aportar su granito de arena a cambio de ser siempre los parientes pobres de la Transición. Ellos eran el símbolo de la moderación en un país atenazado por el golpismo y por el terrorismo; un símbolo que se podía agradecer, pero del que se esperaba que no pidiera nada a cambio.

 


Llegaron los socialistas al Gobierno en octubre del 82 y la prioridad era consolidar la democracia, subordinar el poder militar al civil, integrarnos en Europa, y propiciar una salida de una crisis económica en la que había que reconvertir buena parte de nuestro tejido productivo. Los sindicatos aguantaron, negociaron, colaboraron. Pero llegó un momento en que pensaron que era el momento de repartir beneficios, que no se podía seguir sembrando para que cosecharan los de siempre.

 


Los más viejos del lugar recordarán la que se armó. Por si tuvieran alguna duda, hay muchos testimonios al respecto pero uno bien reciente puede ayudar a refrescar la memoria. En una conferencia reciente acerca de las bases socioeconómicas de la democracia, afirmaba Miguel Boyer: «Hubo que hacer una dura reconversión industrial. Con energía y con inteligencia, Carlos Solchaga es una persona a la que en una crisis económica no le tiembla la decisión y aguanta como aguantó entonces golpes de los sindicatos, entonces con Nicolás Redondo, que no era como el bendito Cándido Méndez, del que en los últimos años hemos disfrutado. Era otro personaje mucho más difícil».

 


Y ese fue el relato que los gestores económicos de la época, muchos de los cuadros políticos del momento, y muchos de los historiadores elaboraron y transmitieron. Se lo dijeron a sí mismos tantas veces que acabaron por convencerse de que todo aquello había sido fruto de la personalidad compleja e irascible, difícil, del líder de la UGT. Cosas así no volverían a ocurrir, se decían, porque ahora tenemos otros líderes sindicales, que son unos benditos.

 


Pero llegó un 12 de mayo del 2010 en que se cambió el guión, en que como no pudimos cambiar a los mercados, los mercados nos cambiaron a nosotros, y por ello era imprescindible recortar derechos sociales, abolir garantías laborales y propiciar una política de austeridad. Y se esperaba que los benditos siguieran siendo eso, benditos. Pero como no podían ni debían serlo comenzaron a resistirse y entonces comenzó también una gran operación de deslegitimación de los sindicatos; con grandes diferencias, por cierto, en relación con lo que vivimos aquellos años 80.

 


En aquel momento todavía se vivía dentro de lo que se llamaba familia socialista porque sindicato y partido estaban juntos, unidos en el mismo combate. Esa al menos era la retórica. Después se vio que las cosas eran más complicadas y se agudizó la autonomía sindical por un lado y el partido como máquina electoral por otro. En aquel momento el contexto era mucho más dramático para el militante socialista, que vivía escindido entre dos disciplinas. Hoy, por el contrario, los partidos tienden a una militancia mucho más difusa y a centrarse en políticas que ahondan en el radicalismo cívico y se alejan de la tradición socialdemócrata.
Desactivado el drama familiar los sindicatos se enfrentan a un problema mucho más arduo. El tiempo no ha pasado en vano. En los 80, la derecha política en España era muy débil y la derecha mediática no veía con malos ojos dar un correctivo por la izquierda al Gobierno de Felipe González, ya que consideraban que era una buena estrategia para bajarle los humos.

 


Hoy las cosas son distintas porque en España hay una derecha política y una derecha mediática muy fuertes. Hoy el mundo del neoliberalismo ha erosionado en toda Europa los principios del Estado social. Por ello el ataque para deslegitimar a los sindicatos se ha desplazado. Desde el Gobierno vienen las medidas que socavan los principios en los que se sustenta el Estado del bienestar pero la retórica gruesa, la campaña para evitar el eco de las reivindicaciones, viene por parte de los sectores intelectuales y mediáticos que piensan que los sindicatos están de más. Son los que creen que ya está bien de aguantar; que no están dispuestos a pagar con sus impuestos a las organizaciones sindicales para que tengan liberados que se ocupen de las tareas organizativas; son los que defienden que no tienen sentido las actividades de formación de los trabajadores; ni la regulación de los contratos, ni la negociación de los convenios. Y todos los que defienden estas tesis son muchos y tienen mucha fuerza.

 


¿Cómo responder a esta campaña? Creo que es imprescindible elaborar un relato propio sobre la historia pasada y articular un proyecto para afrontar los retos que nos esperan en los próximos años. Sin ese relato y ese proyecto los sindicatos están perdidos.

 


Toda la lógica perversa del momento actual se resume en una entrevista hecha al mismo Boyer cuando le preguntan si tiene voluntad de volver. Elegantemente dice que no, que ya pasó su hora, que hay que dejar esa tarea a los más jóvenes, pero que, por cierto, dados los salarios en la función pública a esos puestos corremos el peligro que sólo lleguen los analfabetos. Esto lo dice la misma persona que considera imprescindible reducir el déficit público, adelgazar el Estado, imponer austeridad a esos funcionarios que ya cobran poco, pero que tendrán que apretarse aún más el cinturón.

 


Aquí está la clave. Los que operan en el primer tercio siguen disfrutando de unos ingresos a los que nunca llega el médico de la seguridad social, el juez, el técnico de la administración civil o el profesor de universidad, pero lo importante es movilizar todas las energías para que este sector intermedio considere que sus males no vienen de los ingresos escandalosos de los que no son analfabetos, sino que vienen de los sindicalistas que monopolizan el mercado laboral y constituyen la aristocracia obrera.

 


La batalla por las palabras es muy importante y la lucha contra los estigmas y los prejuicios todavía más. Mientras los sindicatos no logren movilizar al segundo tercio para su causa la batalla estará perdida. Y sólo lo harán si todos esos sectores perciben que además de defender la dignidad (algo muy importante pero insuficiente) hay alguna posibilidad de obtener alguna victoria, algún cambio en las políticas de los gobernantes españoles y europeos.

 


En este sentido el que la huelga de los funcionarios del pasado mes de junio fuera un fracaso puede ser una suerte porque a los benditos les va a exigir una rectificación en su estrategia de cara a la huelga general convocada para el 29 de septiembre. Es el momento de despertar y de preparar a las bases sindicales para un combate que tendrá momentos decisivos a corto plazo, pero que inexorablemente hay que saber que se juega a medio plazo.

 


En aquellos 80 los gobernantes tenían un margen de maniobra mayor, al tener una moneda propia; hoy los dictados vienen de fuera pero, por ello mismo, es imprescindible elevar el punto de mira y recordar que no estamos de acuerdo con este tipo de construcción europea. Cuando se discutía sobre las reformas a desarrollar en el seno de la UE los sindicatos siempre defendieron un sí crítico a los distintos procesos: de acuerdo con las reformas siempre y cuando se respetaran los derechos laborales, se preservara el modelo social europeo y se garantizara el bienestar. Era un sí condicionado a mantener un modelo que ha sido el orgullo de la cultura europea. Si ahora se va erosionando ese modelo, si se asiste a anuncios dramáticos acerca del futuro de las pensiones, de la calidad de los servicios públicos, de la edad de jubilación, hay que responder a nivel nacional y europeo con claridad y con contundencia.

 


Será difícil, habrá que movilizar a los que están deprimidos e insuflar ánimos a los que ven todos los procesos como algo frente a lo que nada se puede hacer; habrá que recuperar para la lucha a los que hace tiempo abandonaron esas prácticas y habrá que dar esperanzas a los que consideran que el futuro ya está escrito.
Y todo esto habrá que hacerlo en un contexto atravesado por las emociones más dispares donde se corre el peligro de aparecer como el que quiere poner palos en la rueda sin tener nada que ofrecer, o como el aguafiestas que estropea incluso los momentos gozosos. Para el interesado en visualizar este peligro, le recomiendo que busque un vídeo del telediario sin desperdicio. Se hablaba de la alegría por el triunfo de España en el Mundial cuando al reportero se le escapó «y mientras tanto, los trabajadores del Metro aguando la fiesta».

 


Y en eso estamos. Los benditos llamados a aguar la fiesta, a recordar que nos estamos jugando mucho, a pedir una rectificación política en Madrid y en Bruselas. Pero a esos benditos hay que recordarles un hecho sucedido no en los años 80, sino en este siglo XXI. Cuando comenzaron las primeras protestas en EEUU contra la política de Bush en Irak, cuando los intelectuales empezaron a difundir la consigna de que no estaban dispuestos a secundar cualquier estrategia contra el terrorismo, no al menos en su nombre, muchos escépticos dijeron que nadie se movilizaría, que el miedo por los actos terroristas atenazaba las reacciones, que no habría apenas oposición; y para su sorpresa todos pudimos asistir a las movilizaciones más importantes que ha vivido Europa después de la Segunda Guerra Mundial.

 


Si las organizaciones sindicales europeas despiertan del letargo y comprenden que incluso los benditos a veces tienen que mostrar el tigre que llevan dentro, podremos comenzar a resistir esta deriva neoliberal que amenaza con arrasar con todo y con todos.

 


*Antonio García Santesmases es catedrático de Filosofía Política de la UNED y dirigente de Izquierda Socialista-PSOE
El Mundo. 31 Agosto, 2010

La derecha del PSOE está agazapada, espera a que termine el período Zapatero para volver

ANTONIO GARCÍA-SANTESMASES Catedrático de Filosofía y miembro de Izquierda Socialista

M. CASTRO

Antonio García-Santesmases nació en Madrid hace 56 años. Catedrático de Filosofía Política en la UNED, es representante sindical de UGT en su Universidad. Ingresó en el PSOE en 1976. Es uno de los referentes de la corriente de opinión Izquierda Socialista, dentro del partido. Fue miembro del comité federal del PSOE y diputado. Veranea en Asturias desde hace 20 años, primero en Cudillero y desde 2000 en Gijón. «El dicho de que Madrid es 9 meses de invierno y 3 de infierno responde a la realidad. Durante 5 meses no se apaga la calefacción».

-Los que van a caldear el otoño este año son los sindicatos, el 29-S.

-Apoyo la huelga que han convocado los sindicatos. Es una gran idea que esta huelga se realice como una huelga europea, porque el debate de fondo es cómo queremos que sea el futuro de Europa. En Europa después de la Segunda Guerra Mundial, se construyó el Estado de bienestar, con una combinación entre el crecimiento económico, el pleno empleo, los derechos económico-sociales, la economía mixta y el papel de los sindicatos. Esto es lo que se quiere desmontar desde hace años, desde la llegada de Margaret Tatcher al Gobierno de Gran Bretaña en 1979, junto con lo que significó la política en Estados Unidos de Ronald Reagan y la del Papa Carol Wojtyla, las tres figuras del mundo neoconservador que trataron de crear un mundo donde la gente se olvide del origen del Estado de bienestar.

-¿Puede explicarse?

-Hay una corriente ideológica que plantea que el Estado de bienestar es un lujo que no nos podemos permitir. Pero no fue un lujo, fue una necesidad porque Europa venía de una guerra mundial, en la que desembocó la crisis del liberalismo de los años 30 con el auge del fascismo y del nazismo. Personas de distintas ideologías, con pensamiento liberal cristiano, progresista o de izquierda socialista llegaron a la conclusión de que no se podía volver al liberalismo del período de entreguerras porque el Estado para justificarse necesitaba, no sólo reconocer los derechos a la libertad de expresión y de conciencia o a la participación en los procesos políticos, sino que necesitaba regular la vida económica, garantizar los derechos no sólo como ciudadanos, sino como trabajadores. Eso es lo que poco a poco se está desmantelando.

-¿Puede valorar el giro que ha dado Zapatero en sus políticas?

-La dio en la fecha fatídica del 12 de mayo de 2010 donde él llega a aquella conclusión de que íbamos a cambiar los mercados y los mercados nos han cambiado a nosotros. Fue fruto de amenazas de los países europeos más importantes, de Estados Unidos y de China que exigieron tomar medidas que duelan; las pensiones, la reforma laboral, el salario de los funcionarios. Pero, claro, esto fue en un momento donde se había invertido una cantidad ingente de recursos para salvar a los responsables de la crisis, que son las entidades financieras. Es como decir que el Estado tiene que estar al servicio del capital y no puede garantizar los derechos económicos y sociales de los ciudadanos.

-¿Quiere decir que el Gobierno tiene las manos atadas?

-La idea que se transmite una y otra vez es que las instituciones financieras deben de ser autónomas y que las políticas económicas no pueden ser diferentes con independencia de quién gobierne. Esto es contra lo que se rebelan, con toda la razón, los sindicatos esperando que la sociedad los secunde. ¿Es que da lo mismo votar a una opción u a otra porque todas tienen que ir por el mismo camino, que está marcado por el imperio económico por encima de la soberanía política? En este envite no es que nos estemos jugando sólo los derechos, lo nos estamos jugando es invalidar completamente lo que es la democracia.

-¿Cómo explica el auge de partidos de extrema derecha en varios países europeos?

-Ante un horizonte tan sombrío, en el que no sabemos si nuestros hijos tendrán trabajo y si las personas de la tercera edad van a tener algún tipo de cobertura, surge el racismo y la xenofobia, La gente se pregunta «¿quién es el responsable de esto?». Y claro, no buscan a las entidades financieras, sino que buscan al gitano, como hace Sarkozy.

-¿Tienen razón los alemanes cuando se quejan por financiar el gasto de España?

-Alemania se ha olvidado de que toda Europa cargó con el coste de su reunificación. Es imprescindible un liderazgo europeo que no sea puramente nacionalista de Estado, que vaya más allá.

-¿Y qué me dice de los nacionalismos dentro de los estados, como ocurre en España?

-A mayor uniformidad tecnológica, por la globalización, se produce una mayor reivindicación de la identidad, de las raíces. Hay otros lugares donde se hace a través del Estado, porque están consolidados como estado-nación, con una fuerte cultura republicana, como Francia.

-¿Le parece adecuada la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto catalán?

-Me parece un error de magnitud histórica. Sobre todo la parte primera, que invalida el preámbulo. Yo creo que con esas posiciones no hubiera sido posible la Constitución de 1978. Yo entiendo que si estuviera una persona como Tomás y Valiente se llevaría las manos a la cabeza. De los ponentes constitucionales, el concepto de España como nación de naciones lo defendieron Solé Tura, Roca, Peces-Barba y Herrero, frente a la postura contraria de Fraga, Pérez Llorca y Cisneros.

-¿Por qué error histórico?

-La mayoría del Tribunal Constitucional ha hecho un agravio a Cataluña muy perjudicial. Si uno recoge lo mejor de la cultura federalista sabe que hay una complicidad entre los sentimientos nacionales español y catalán. Es un problema de reconocimiento de identidad.

-¿No se está alimentando en Cataluña la identidad catalanista por contraposición a la española?

-En una minoría. Los que han hecho que aumente esa contraposición a España han sido los señores que después de tener el estatuto aprobado por el Parlamento catalán, reformulado por el Parlamento español y validado por un referéndum, deciden enmendarlo. Ese agravio fomenta el independentismo.

-¿Considera preciso reformar la Constitución?

-Yo voté a favor de la Constitución por el estado de derecho, el estado social y el inicio del estado autonómico. Me hubiera gustado que hubiera habido un referéndum paralelo sobre la forma de Estado para votar por la República.

-¿Cree que ese debate es tabú?

-Lo ha sido hasta ahora, pero creo que eso termina con el actual jefe del Estado. Es decir, no es concebible que eso pueda funcionar sin que haya una relegitimación. Mucha gente de izquierdas decía que era Juancarlista, no monárquica. Basta recordar la historia de los Borbones en España, con Carlos IV, Fernando VII, Isabel II o Alfonso XIII. La gran injusticia de la transición fue no haber recordado la idea de España que tenían Manuel Azaña, Indalecio Prieto o Fernando de los Ríos.

-¿República es izquierda?

-Había liberales que como Azaña pensaban que el liberalismo para poder fortalecerse tenía que conectar con la democracia. Creo que ese modelo, la República, aunque haya sido tabú, va a volver.

-¿Por qué lo prefiere?

-En primer lugar, por la forma electiva. El poder no se basa en la herencia, en algo que no eligen los ciudadanos. En segundo lugar porque es hacer justicia a la mejor tradición española, que no es la de los Borbones, sino la de todos esos españoles derrotados y exiliados, que tuvieron la esperanza de que las democracias que los abandonaron en los años 30 los apoyaran para reconstruir la democracia en España en el año 46 o en el 47. La tragedia fue la larguísima dictadura hasta el año 75 y que la transición se tuvo que hacer olvidando ese legado republicano.

-¿Cómo ve las primarias del PSOE en Madrid?

-Pienso que es de justicia que Tomás Gómez sea el candidato.

-Parece que la decisión de que haya primarias ha molestado en el «aparato» del PSOE.

-Es difícil para los partidos, pero el hecho de que Gregorio Peces-Barba o Álvaro Cuesta hayan apoyado a Tomás Gómez, ha desdramatizado el asunto. En Asturias, por lo que se ve, está el caso de cantidad de afiliados del PP que quieren que el candidato sea Cascos, que tiene tensión con los aparatos de aquí, que son contrarios. En esos casos el mecanismo menos malo es hacer unas primarias.

-Areces acabó renunciando.

-Areces ya llevaba 24 años en el Ayuntamiento y el Principado. En los puestos de responsabilidad alta, tanto en la vida política como en las universidades o en los clubes deportivos, habría que limitar los mandatos. Ocho años ya son bastantes. Si además se hace un proceso interno en las organizaciones para elegir al siguiente candidato, serían mecanismos que sanearían en parte la política. Ibarra o Pujol presidieron 23 años una autonomía. Eso no es bueno. Es preferible que entre aire fresco y que la renovación, en vez de las cúpulas, la decidan los afiliados.

-¿Cree que el Gobierno de Zapatero da bandazos?

-Creo que convendría coordinar más los mensajes, porque en ocasiones han provocado un desconcierto manifiesto.

-Usted pertenece a Izquierda Socialista. ¿Dónde está la derecha dentro del PSOE?

-Está agazapada a la espera de que termine el período de Zapatero para volver. Eso es como yo lo veo. Para algunos de ellos, todo lo que para Izquierda Socialista han sido pasos importantes de Zapatero, como la retirada de las tropas de Irak, el matrimonio homosexual, el intento de encauzar el problema de la memoria histórica o el esfuerzo con el Estatuto de Cataluña, para ellos son errores. Hay pocos que lo dicen claramente, entre ellos Joaquín Leguina. Están agazapados, intentando hacer un balance de la gestión para tratar de que haya una rectificación. Es difícil que gente que haya apoyado inequívocamente a Felipe González durante los años 80 pueda coincidir con todo lo que hace Zapatero.

«Lo que está en juego con la forma de salida de la crisis económica es la democracia»

«El agravio del Tribunal Constitucional a Cataluña fomenta el independentismo»

lne.es

Lecciones del pasado

Las primarias más genuinas y auténticas de cuantas -no muchas- se han celebrado en España para elegir a un candidato a unas elecciones democráticas fueron, sin duda, las que enfrentaron a Joaquín Almunia y José Borrell en 1998.

 

Almunia había sido elegido secretario general en el XXXIV Congreso del PSOE un año antes, pero aunque formalmente fue así, todos entendimos que fue una cooptación entre los cuadros del aparato entonces dominado por Felipe González. El mismo Almunia, cuya valía era y es reconocida por todos, no se sentía suficientemente legitimado y esa fue la razón de que él mismo convocara unas primarias, quizás pensando que sería el único candidato y obtendría el respaldo masivo de los militantes.

 

No contaba con el malestar que se había generado entre los delegados al citado congreso -que yo presidí, por cierto-, que no solo se sentían excluidos de la elección del secretario general sino que muy mayoritariamente hubieran deseado que el escogido fuera Pepe Borrell, al que consideraban más capaz de ganar las elecciones al PP en el año 2000.

 

En aquel momento casi todo el mundo pensaba que habría un solo candidato, Almunia, y que este sería refrendado por las bases con más o menos participación. La sorpresa surgió cuando Pepe Borrell hizo pública su candidatura después de consultar a algunos amigos y compañeros, entre los que me encontraba. Su candidatura despertó rápidamente el entusiasmo de amplios sectores de las bases socialistas de toda España y a la vez la sincera desconfianza de los cuadros partidarios que casi por unanimidad, uno detrás de otro, publicitaron su apoyo a Almunia.

 

La campaña de las primarias, porque eso fue sin duda y más animada, transparente y participativa que muchas elecciones generales, llegó a todo el país. Los periódicos, radios, cadenas de televisión, en sus programas informativos, pero también en los de ocio o entretenimiento, ocupaban grandes espacios en el seguimiento de las actividades de Almunia y Borrell.

......

A partir de entonces los aparatos del PSOE han visto a las primarias como algo rechazable (defienden esta tesis, sobre todo los que perdieron con Almunia). Muy al contrario, si se realizan bien, democráticamente, limpiamente, sin interferencias de aparatos y después se respetan los resultados y todos apoyan al ganador o ganadora, este o esta se convertirán en un competidor o competidora con muchas posibilidades de ganar a su oponente de la derecha.

Esa es la lección a extraer de las primarias que van a oponer a Tomás Gómez y Trinidad Jiménez por la candidatura socialista a la Comunidad de Madrid.

Luis Yáñez-Barnuevo es eurodiputado. Fue director de la oficina del candidato Josep Borrell.

elpais.com/articulo

VISITAN MELILLA

“LAS FUERZAS DEL MAL” VISITAN MELILLA. Ayer Pons, hoy Aznar y Mañana ¿Quién? Esto sí que es planificación del la extrema derecha española. Los agitadores profesionales no cesan en su estrategia de echar gasolina al fuego. El eje del mal tiene que instalarse en el poder a costa delPAIS o de la propia estabilidad del sistema. Todo les da igual con tal de que los ciudadanos estén sometidos a sus dictados.

El País:

Aznar visita Melilla el día en que se desactiva el bloqueo en la frontera

Melilla / Madrid - 18/08/2010

El ex presidente del Gobierno llega a la ciudad autonóma para "apoyar a los melillenses y a las fuerzas de seguridad del Estado que prestan servicio en estos momentos con dificultad"

Esta mañana los activistas marroquíes han anunciado el levantamiento del bloqueo en la frontera de Melilla que pretendían mantener hasta el fin de semana.

González Pons exige al Gobierno que recupere la tierra de nadie

M. C. - Melilla - 18/08/2010

El vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, pidió ayer al Gobierno que haga las gestiones diplomáticas "precisas" -"sin ninguna prisa, con el tiempo necesario, pero que las haga"- para recuperar la tierra de nadie existente entre la frontera española y la marroquí. Y también solicitó, "con el respeto debido", al Ejecutivo marroquí que ponga "orden en su lado", para que las relaciones entre ambos países, "que son fraternas", sigan siéndolo.

Puntualización

CRISTINA NARBONA - París, Francia - 17/08/2010

 

En el artículo Los ecologistas ultiman el salto a la política, publicado el 15 de agosto, se afirma que mi negativa a participar en la creación de un Partido Verde en España se debe a que "vivo de embajadora ante la OCDE, con coche oficial y pasaporte diplomático". El autor del artículo no ha intentado conocer mis verdaderas razones, por lo que le ruego que publique esta carta para que sus lectores las conozcan.

 

Considero, sin ninguna duda, que la dimensión ambiental debe formar parte, de manera mucho más potente, de la política en España, pero no quiero romper mi compromiso con el Partido Socialista y pasar a pedir el voto desde otra formación política. He trabajado y sigo trabajando para que la ecología sea plenamente incorporada en el socialismo español. Agradezco a Zapatero que me diera la oportunidad de hacerlo, como miembro de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE y como ministra de su primer Gobierno. Y lo sigo haciendo, como miembro del Comité Federal del PSOE y de la Fundación IDEAS, desde mi responsabilidad en la OCDE -que incorpora un importante enfoque ambiental en su análisis de los desafíos globales- y desde hace unos días, como miembro del Panel de la ONU sobre Sostenibilidad Global, que debe preparar propuestas concretas para promover el urgente cambio del paradigma económico.

 

Estoy profundamente convencida de que la defensa de la igualdad y de la solidaridad, valores esenciales del socialismo, deben enriquecerse con la defensa de la preservación de los bienes naturales que garantizan la vida de todos los ciudadanos del planeta, los de hoy y los del mañana. Y nada me gustaría más que seguir contribuyendo a que quienes tienen preocupación por la ecología puedan unirse al proyecto socialista para apoyar la transición hacia un progreso más justo y sostenible.

 

elpais.com

El error de la austeridad

VICENÇ NAVARRO

 

Existe una interpretación de la crisis económica y financiera española, muy generalizada en los establishments financieros, políticos y mediáticos de la Unión Europea (y también de España), que atribuye tal crisis al excesivo gasto público (incluyendo el gasto público social de su Estado del bienestar), financiado a través de un elevado endeudamiento público que ha alcanzado niveles insostenibles. De esta interpretación deriva la percepción de que en España estamos viviendo por encima de nuestras posibilidades, exigiéndose como medida de resolución de la crisis la implementación de políticas de austeridad y reducción de gasto público. Los datos, sin embargo, no apoyan tales tesis.

 


España tiene uno de los gastos públicos sociales más bajos de la UE-15. Según los últimos datos de la UE-15 (el grupo de países de nivel de riqueza más similar al nuestro), España tiene un gasto público social por habitante de 5.526,4 euros estandarizados (moneda utilizada para comparar la capacidad adquisitiva del euro en países con distinto nivel de vida), la cifra más baja de la UE-15 (cuyo promedio es 7.464,3). En realidad, España se gasta en su Estado del bienestar mucho menos de lo que le corresponde por su nivel de riqueza. Su PIB per cápita es ya el 93% del promedio de la UE-15. Pero su gasto público social per cápita es sólo el 74% del promedio de la UE-15. Lo cual quiere decir que nos gastamos nada menos que 68.000 millones de euros menos de lo que debiéramos gastarnos por el nivel de riqueza que tenemos. En realidad, España tiene recursos (para mantener e incluso ampliar su subdesarrollado Estado del bienestar), pero lo que pasa es que, en contra de lo que sostiene el dogma neoliberal, vive por debajo de sus posibilidades. El problema no está en que España no tenga recursos. El problema está en que el Estado (central, autonómico o local) no los recoge. Las sucesivas reformas fiscales llevadas a cabo por los gobiernos conservadores y socialistas determinaron una gran regresividad fiscal y una disminución de la capacidad de generar recursos por parte del Estado.

 

Un tanto semejante ocurre en cuanto al supuestamente hiperbólico endeudamiento público. La deuda pública en España bajó durante el periodo 2000-2007, pasando de ser el equivalente al 59,3% del PIB al 36,2%. El déficit del Estado bajó también, alcanzándose un superávit en los años 2005, 2006 y 2007. Tanto la deuda como el déficit eran de los más bajos de la UE-15. De ahí que el argumento de que la crisis (que comenzó en 2007) la generó el excesivo gasto público (incluyendo el social) o la exuberante deuda pública no tenga ninguna validez.

 


Las causas de la crisis en España han sido la explosión de dos burbujas. Una fue la inmobiliaria (tal sector inmobiliaria-construcción creció del 7,5% del PIB en 2000 al 10,8% en 2006), que, al explotar en 2007, generó un descenso de su actividad económica de un 87%. La otra burbuja fue la bursátil, que había alcanzado un máximo del 125% del PIB en 2007 y cayó hasta un 54% del PIB. Estos estallidos de las burbujas crearon un enorme vacío de la demanda (que se había ido acentuando ya antes, consecuencia del descenso de las rentas del trabajo a costa de un exuberante crecimiento de las rentas del capital), que sólo la intervención del Estado puede resolver. De ahí que recortar el gasto público ahora que hay una muy escasa demanda es profundamente erróneo, pues agudizará la recesión.

 

El Center for Economic and Policy Researh de Washington D.C. (en cuyo consejo director hay dos premios Nobel de Economía, Robert Solow y Joseph Stiglitz) acaba de publicar un informe sobre la situación de la deuda pública española donde sus autores, Mark Wesisbrott y Juan Montecino, además de criticar las políticas de austeridad exigidas a España por la UE y por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y realizadas por el Gobierno español, presentan varias alternativas para salir de la crisis –“Alternativas a la austeridad fiscal de España” (27-07-10).

Prologan sus propuestas con la observación de que la deuda pública española no es excesiva. Pero más importante que la cifra de la deuda pública total o bruta es la deuda neta, es decir, la deuda que el Estado debe a los inversores privados y que es la que configura el valor de los intereses que el Estado debe pagar a los compradores de los bonos del Estado. En España, la deuda neta es baja (más baja, de nuevo, que el promedio de la UE-15). A pesar de ello, los intereses de la deuda son altos, debido a que los mercados financieros no se fían de que el Estado pueda pagarla como consecuencia de lo que llaman la “fragilidad de la economía española”, la manera diplomática de decir que no estamos creciendo. De ahí la enorme importancia de estimular la economía.

 

Pero para hacerlo se necesita un cambio en el comportamiento de las instituciones europeas incluyendo el Banco Central Europeo (BCE), el cual, por paradójico que parezca, no actúa como un banco central de la UE. Si lo fuera haría lo que un Banco Central hace, es decir, ayudaría al Estado, tal como hace el Banco Central de EEUU
–el Federal Reserve Board (FRB)–, mediante, por ejemplo, la impresión de moneda con la que comprar deuda pública del Estado. El Estado federal estadounidense ha impreso moneda equivalente al 8% del PIB, comprando con ella deuda pública, además de ayudar a las empresas productivas y también a la banca (pasándose de generosa en esta ayuda). En la UE, el Banco Central sólo ha ayudado a la banca (también en términos muy generosos) y sólo últimamente, y a regañadientes, a los estados. Weisbrott y Montecino calculan que, si el BCE comprara en dos años una cantidad de deuda pública española equivalente a un 4% del PIB (transfiriendo los intereses de la deuda al Estado español, tal como hace el FRB) permitiría la inversión de un 3,9% del PIB en creación de empleo, estimulando el crecimiento económico y, con ello, la reducción del déficit. Alternativamente, el Estado español podría aumentar la deuda neta, incrementando la inversión pública para crear empleo. No hacerlo es un suicidio económico.

 

publico.es 

Vicenç Navarro es catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University

Los ecologistas ultiman el salto sin red a la política

El salto a la política que prepara Juantxo López de Uralde con el apoyo de todos los grupos ecologistas es de resultado imprevisible. Los optimistas tienen motivos para pensar que tendrá éxito. Las encuestas reflejan una preocupación ciudadana por el tema similar al del resto de Europa, el PSOE ha olvidado la ecología - abandono que tendrá costes- y el desencanto con los grandes partidos les puede dar alas. Ya toca un partido verde. Ahora o nunca. Los pesimistas esgrimen que la crisis económica dificulta la opción, que la gente quiere un empleo y no cambio climático, y que los verdes no lograrán superar su atávica división. El resultado será de todo o nada, el tiempo dirá. Mientras tanto, el ecologismo español vive una excitación única.

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