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Izquierda Socialista de Valladolid en la defensa de los Servicios Públicos

OPINIONES

ESCRACHE

 Javier Gallego -

Eldiario.es

 

Nos habéis perseguido a todos. Primero fuisteis a por los jubilados pero como vosotros tenéis la jubilación asegurada, no os importo hacerles daño. Después fuisteis a por los enfermos, los discapacitados, los dependientes y como vosotros no tenéis problemas de dinero, no os importo cargar a las familias con un peso que no pueden soportar. Entonces fuisteis a por los funcionarios, los médicos, los profesores. Fuisteis a por nuestra sanidad y a por nuestros colegios porque vosotros tenéis los vuestros asegurados. Protestamos y no os importó enviarnos a los antidisturbios a que nos hicieran daño.

 

No os importó que hubiera millones de parados y fuisteis también a por ellos. Les quitasteis un pedazo de lo poco que les queda y les gritasteis que se jodan en mitad del Parlamento. Y empezasteis a jodernos a todos los demás, a la cultura, a los mineros, a todos los contribuyentes. Fuisteis a por todos nosotros y no os importó hacernos daño para no hacérselo a los vuestros. Los bancos vinieron a por nosotros y vosotros nos quitasteis los cuatro cuartos que nos habían dejado en los bolsillos. Ellos nos robaban, vosotros hacíais negocio con nuestro dinero. Volvimos a protestar y nos disteis la espalda de nuevo.

 

 

No queríais ver cómo la gente saltaba por las ventanas o se colgaba del cuello. Los bancos que nos habían puesto la soga iban a por los que menos tenían y les dejasteis hacer. Dejasteis que se aprovecharan con las preferentes de los más indefensos y vulnerables y jamás perseguisteis a los timadores. Dejasteis que algunos se quitaran la vida angustiados por su desahucio. Les empujasteis al vacío sin mover un solo dedo y permitisteis que pelotones de policía siguieran sacando a la gente de sus casas a empujones. Podríais haberlo evitado pero seguíais mirando para otro lado.

 

Los jueces españoles y el tribunal europeo han decretado que las hipotecas españolas son ilegales y abusivas y a ninguno de los dos les habéis hecho caso. Miles de personas en la calle y un millón y medio con su firma, os han pedido parar esta sangría y habéis tratado de escaparos de ellos. Nos disteis unas medidas insuficientes que no sirvieron para nada y ahora nos volvéis a ofrecer un simulacro de solución en diferido. Os pedimos pan y nos dais migajas. Os pedimos ayuda y nos dais antidisturbios. Os pedimos que nos echéis una mano y nos la echáis al  cuello.

 

 

Ahora van a por vosotros y reclamáis que os amparemos pero ya no queda casi nadie de nosotros que lamente lo que os está pasando. Os toca sentir lo que sienten los perseguidos. Ahora nos pedís la justicia que vosotros nos habéis negado. Invocáis la democracia que habéis destruido y el respeto que no nos tenéis. Exigís que se respeten los derechos que nos habéis respetado. Llamáis terroristas a los que os persiguen como si no supiéramos que sois vosotros los que los habéis aterrorizado. Nos llamáis golpistas mientras nos moléis a golpes. Hay que ser muy miserable para llamar acosador al acosado.

 

Seguid así. Seguid dando la espalda a la realidad, seguid llamándonos criminales en lugar de ciudadanos. Seguid aumentando la pobreza, la desigualdad y el paro. Seguid dejando que a la gente la estafen, la echen a la calle y los ladrones anden sueltos. Seguid haciendo un escrache masivo a la población y acabaréis sufriendo un escrache masivo y violento. No es una amenaza, es una advertencia de lo que, desgraciadamente, podría pasar.

 

Ahora solo van a por vosotros pero mañana irán a por vuestra seguridad, la seguridad que les habéis negado, y a por vuestros privilegios, a por el dinero que les habéis quitado, los coches en los que huis de nosotros, las casas que tenéis y que ellos han perdido, el bienestar que les habéis arrebatado. Querrán infligiros el mismo dolor que le habéis causado. Y a nadie le importará si os hacen daño porque el daño que habréis hecho nos habrá anestesiado a todos. Serán tan violentos como lo habéis sido vosotros. Se saltarán tantas leyes como vosotros habéis violado. Serán peligrosos porque están desesperados. Y serán incontrolables porque no tendrán nada que perder.

 

Vosotros se lo estáis quitando todo. Vosotros sois los responsables de lo que os pase. Os lo merecéis. Vosotros no sois las víctimas, sois los culpables, sois la causa de los escraches que estáis padeciendo. Vosotros sois el escrache de este país. Le habéis hecho un escrache a esta democracia hasta obligarla a huir por patas. Nos habéis hecho escraches cada vez que nos reuníamos en las plazas y en las calles. Le habéis hecho decenas, cientos de  escraches a los ciudadanos a golpe de porra, recorte, insulto y decretazo.

 

Sois vosotros los que permitís el acoso a los ciudadanos de una banca miserable que impone una ley injusta. Sois vosotros los que dejáis que miles de familias sean humilladas delante de sus vecinos, que sus casas sean señaladas con una cruz de "desahuciado" en la puerta, que queden marcados como parias y excluidos, que ancianos, niños, enfermos y gente sin recursos estén sufriendo la derrota, la violencia policial y la vergüenza pública. Sois vosotros los que lleváis más de cuatro años haciéndonos un escrache tras otro, los que lleváis años huyendo de los que ahora os persiguen, los que estáis empujando a miles de personas por un barranco por el que os acabarán arrastrando, los que estáis provocando una pobreza, un odio y una desesperación que pueden acabar estallando.

 

Si dejáis que eso ocurra, recordaréis el último verso del poema de Niemöller: “Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar”. Nadie protestará porque os estaremos persiguiendo todos.

 

Deshaciendo comunidad...

Entre los ecos derivados de la marcha atrás sobre la supresión de la ESO rural y la aprobación por el Consejo de Gobierno de la Junta de esa especie de “parto de los montes” denominada Ley de Ordenación, Servicios y Gobierno del Territorio, ha quedado en un segundo plano la reforma legislativa que socava la independencia y autonomía de las instituciones de consulta, participación y fiscalización de la comunidad autónoma. La Ley que reforma el funcionamiento de los Consejos Económico y Social, Consultivo, de Cuentas y el Procurador del Común seguirá su tramitación parlamentaria, una vez que el Pleno de las Cortes ha rechazado la enmienda de totalidad presentada por el grupo mixto a instancias del único procurador de IU.

 

Con la coartada de la crisis algunos gobiernos autonómicos -con el de Castilla-La Mancha y Cospedal a la cabeza- han aprovechado la coyuntura para cargarse todas o algunas de estas instituciones autonómicas, zafándose así del contrapeso social, jurídico y económico que ejercían. En Castilla y León no se planteó suprimir ninguna de ellas, entre otras cosas porque su existencia tiene carta de naturaleza en el Estatuto de Autonomía desde 1999. Sin embargo, la Junta, acostumbrada a gobernar a sus anchas y bordeando muy frecuentemente la legalidad, llevaba años muy escocida con el control ejercido por dos de esas instituciones, el CES y el Consejo de Cuentas,  cuyos rigurosos e independientes informes han venido dejando en evidencia la tendencia al abuso de poder del gobierno que preside Juan Vicente Herrera.

 

En ausencia de una oposición solvente, ambos Consejos y, en su caso los Tribunales de Justicia, han sido los únicos contrapesos reales a los que se ha enfrentado la Junta. Los informes de fiscalización del Consejo de Cuentas han dejado en infinidad de ocasiones con las vergüenzas al aire a la Junta, especialmente a la Consejera de Hacienda, Pilar del Olmo, quien nunca ha disimulado los sarpullidos originados por ese control. La jubilación del anterior presidente del Consejo, Pedro Martín, un técnico de probada independencia y rectitud, supuso todo un alivio para Del Olmo y sus ingenios y artificios contables. En su lugar, sin cortarse un pelo, el PP promovió como nuevo presidente a Jesús Encabo, justo el procurador popular que se ocupaba de rebatir en las Cortes los informes de fiscalización del Consejo de Cuentas.

 

 

Faltaba cobrarse la otra cabeza a la que la mano que mece el diván presidencial había puesto precio: José Luis Díez Hoces, el presidente del Consejo Económico y Social. Desde el sentido patrimonial que tiene de las instituciones, la Junta no podía tolerar la osadía de que el CES discrepara y cuestionara su política social y económica. Para el faro joseantoniano de la Junta (ni pintado lo de calificar de “revolución pendiente” el engendro de la ordenación del territorio) eso era una insolencia que no se podía consentir por mas tiempo.

 

 

Y a tal extremo ha llegado la obsesión por desalojar a Díez-Hoces que el Proyecto de Ley perpetrado por la Consejería de Presidencia ha introducido una limitación de mandatos con efectos retroactivos con el único y expreso de fin de impedir la reelección del actual presidente del CES.

 

 

Como bien ha señalado el procurador de IU, José María González, dicha reforma atenta contra la independencia y autonomía de dichas instituciones, desnaturaliza las funciones de control, fiscalización y participación que han cumplido y supone en definitiva una clara involución  democrática. Legislativamente, el proyecto es además bastante chapucero. “¿Respeta el articulado de la norma este equilibrio entre la eficiencia y la autonomía de las instituciones?”, se pregunta en su dictamen el Consejo Consultivo. Y a continuación se responde: “Este dictamen se pronuncia en sentido negativo en relación con no pocos aspectos (…) y el punto de partida todavía mas discutible es regular las cuatro instituciones en una sola norma y del modo en que se hace”. Sobran comentarios.

 

 

Se preguntará el lector como es posible que el PSOE no se haya opuesto frontalmente a una torticera Ley que no tiene otro objetivo que reforzar todavía más el poder de la Junta. La excusa es que, al figurar dicha reforma en el infame pacto firmado el pasado 10 de octubre entre Julio Villarrubia y Juan Vicente Herrera, oponerse a ella seria desautorizar a su secretario autonómico. Basándose en ese peculiar argumento los socialistas han tragado con tan indigesto Proyecto de Ley, con la humillación añadida de que el PP se ha permitido presentar una enmienda parcial contraria a uno de los pocos aspectos positivos contemplados en ese pacto, cual era que dos de los seis expertos del CES que hasta ahora designaba la Junta pasen a ser elegidos por las Cortes (se supone que uno a propuesta de cada grupo mayoritario).

 

 

Este retroceso democrático en el entramado institucional de la comunidad ha coincidido con la noticia de que este año no habrá Manifiesto conjunto de las fuerzas políticas y sociales convocando a la concentración de Villalar de los Comuneros. Ante la imposibilidad de consensuar con el PP un texto reivindicativo, se renuncia al Manifiesto que daba contenido político a la cita del 23 de abríl. El PP consigue así el objetivo que se propuso desde que se incorporó al colectivo convocante: Neutralizar la fuerza reivindicativa de Villalar y convertir la celebración en una romería festiva. El reciente derrumbe parcial sufrido por el edificio que hace años que espera ser sede de la Fundación Villalar supone toda una alegoría del derrumbe político que se cierne sobre el proyecto común de esta Autonomía. 

 

http://elblogdepedrovicente.blogspot.com.es/2013/04/deshaciendo-comunidad.html

Que no nos cuenten cuentos: los que desconfían de todo no tienen la razón

Ya no nos creemos nada. Así está España últimamente: no confiamos en la política, no confiamos en las instituciones, no confiamos en la justicia. O al menos ese es el mensaje que a algunos les interesa dar y que todos los demás, a base de desayunarlo, comerlo, merendarlo y cenarlo terminan por tragarse. (Un interesante estudio demuestra que a base de deprimir a la ciudadanía con malas noticias, los individuos son capaces de pagar un mayor precio por los productos que en muchos casos ni si quiera necesitan).

 

“Estamos en tiempos de héroes y villanos a golpe de tuit”
Estamos en tiempos de abstenciones, de mayorías sin legitimidad, de promesas incumplidas, de mentiras descaradas, de héroes y villanos a golpe de “tuit” y de titular desenfocado. Un consumismo basura, de usar y tirar, de masticar sin saborear. Oportunistas de estómagos agradecidos que moldean la verdad para ponerla a secar hacia el sol que más calienta. Principios difusos y palmaditas en la espalda de quita y pon. Justicia que no es igual para todos. Suma y sigue, resta y vence. El lado humano se esfuma y todo parece susceptible de machacarse: ni presunciones de inocencia, ni sentimientos, ni mirarse a los ojos.

 

No faltan razones  a quien piense que estamos ante tiempos de cambio, de urgente acelerón con un necesario objetivo claro. Pero quejarse de la oscuridad no sirve de nada si nadie enciende luces, por muy pequeñas que sean. Hay pequeñas chispas que pueden dar lugar a grandes llamaradas y va siendo hora de que se anime a que sean más los que se aventuren a intentarlo. Desgraciadamente se piden a gritos las propuestas, las buenas iniciativas y cuando algunas aparecen poco tardan en llegar los que hacen todo lo posible por tratar de apagarlas. Y así nos va. Es más sencillo destruir que construir, no requiere el mínimo esfuerzo y en nuestro país ahora está de moda.

 

“El resultado de abstenerse es que la democracia se debilita y harán de su capa un sayo los que no cumplen lo que prometen”
Es hora del compromiso, del individual y del colectivo. Porque los objetivos que tenemos son necesarios, urgentes y nos afectan a la gran mayoría. (A quien no le afecta nunca hará nada, pero eso no debe frenarnos)

 

Ya va siendo hora de que nos demos cuenta de que detrás del “no les votes” viene un descrédito hacia el sistema más preciado: la democracia. Si queremos mejorarla, debemos participar más, no menos. Y el resultado de abstenerse es que el sistema se debilita y harán de su capa un sayo quienes tengan la mayoría sin importarles la legitimidad. Sí, esos que sin despeinarse dicen que no cumplen lo que prometen porque están por encima del bien y del mal.

 

“Cambiemos lo que tenemos, para mejor”
La lección la estamos aprendiendo todos a base de entender que para cambiar la realidad dentro del sistema que conocemos, la vía que garantiza la igualdad de todos los ciudadanos, es la institucional: leyes que canalizan las demandas de la ciudadanía a través de sus representantes y un sistema judicial que garantice el cumplimiento de las mismas por parte de todos.

 

Si consideramos que podemos estar mejor representados, comprometámonos y asumamos nuestra responsabilidad. Participemos. Cambiemos lo que tenemos para mejor. Respetemos a quien ya está comprometido y pidamos que se cumplan las leyes con rigor para quien no lo haga con respeto a sus representados. Reforcemos el sistema allí donde adolezca de credibilidad: trabajemos juntos por establecer las normas del juego que permitan desarrollar de manera limpia la partida donde finalmente ganemos todos.

 

“Toda idea es buena, toda iniciativa es necesaria, toda aportación es urgente”
Lo que la ciudadanía quiere es tener políticos en quien confiar, un sistema judicial que cumpla y haga cumplir las leyes en igualdad, un estado que garantice la efectividad de sus derechos.  Es momento de asumir entre todos que la sociedad española está conformada por cada uno de sus ciudadanos y ciudadanas, que todos tenemos una responsabilidad que asumir si queremos construir una realidad social cohesionada, participativa y abierta.

 

A cada derecho que reclamamos le acompaña un deber que hemos de cumplir. La responsabilidad no puede recaer solamente sobre quienes han dado el paso de comprometerse.  Toda idea es buena, toda iniciativa es necesaria, toda aportación es urgente. Dejemos las luchas a garrotazos para las pinturas goyescas. Demos un paso que suponga el avance mirando juntos hacia un mismo objetivo. Apartemos a un lado las diferencias para trabajar por lo que tanta falta nos hace: cada cual desde su perspectiva, cada quien con su verdad, pero con la intención de hacer lo mejor para el conjunto. Sin competición ni zancadillas. Continuemos el camino que ya se ha recorrido, y hagamos el esfuerzo necesario porque ahora es “cuesta arriba”. De peores hemos salido y lo hicimos con una tremenda generosidad, con un auténtico sentido de responsabilidad.  No critiquemos ahora lo que tanto esfuerzo nos hizo salir de cuarenta años de oscuridad.

 

“No nos creamos los cuentos que nos dicen que ‘hay que romper con todo para un nuevo sistema’”
En definitiva, no nos creamos los cuentos que nos dicen que “hay que romper con todo para un nuevo sistema”. Que “todos son iguales”. Porque lo que se esconde detrás de ese descrédito es un varapalo a la base de la democracia, a las normas para todos, y finalmente, la fractura del sistema que tendrá la consabida consecuencia: debilitar al más débil y fortalecer al más fuerte. Solamente los extremistas y falaces salen contentos de semejante ecuación. Los que nunca estarán contentos cuando de satisfacer el interés general se trate.

 

Si hablamos de democracia, hablemos todos, participemos todos, y sobre todo, construyamos juntos. El beneficio, sin duda, será para la ciudadanía que es lo realmente importante.

 

 Beatriz Talegón es secretaria general de la Unión Internacional de Jóvenes Socialistas

 elplural.com

 

El Gobierno

La deriva nazi del Partido Popular

Entiendo que este título pueda parecer provocativo, porque está claro que hay grandes diferencias entre la España del 2013 y la Alemania de 1933. Pero aquello sobre lo cual quiero llamar la atención es la semejanza que tienen, en sus objetivos, la actual política centralizadora del Partido Popular y la actuación del NSDAP (el partido nazi alemán) en 1933, en su lucha por hacerse con el poder absoluto.

 

La mayor de las diferencias reside en que los nazis debieron valerse de la violencia para implantar su política de Gleichschaltung o «coordinación», mientras que al Partido Popular le basta su mayoría absoluta en las cámaras, algo que no tenía Hitler al llegar al poder, para imponerla sin resistencia.

 

Los nazis comenzaron adueñándose del poder en los länder (los estados, equivalentes a nuestras comunidades autónomas) con una ley de coordinación de los länder con el Reich de 30 de marzo de 1933, y procedieron gradualmente a controlar o eliminar todas las organizaciones que pudieran alentar alguna forma de resistencia.

 

El Partido Popular ha seguido un camino parecido a partir de la reforma laboral de febrero del 2012, que mermó la influencia de los sindicatos y la capacidad de resistencia de los trabajadores, y ha continuado después debilitando las comunidades autónomas con imposiciones legales y con el estrangulamiento económico, a la vez que procedía a vaciar de capacidad política a diputaciones y ayuntamientos, reducidos a funciones administrativas, y se preparaba para controlar la enseñanza con la reforma educativa de Wert.

 

A medida que iba neutralizando a quienes pudieran asumir la dirección del rechazo social, el Gobierno se ha dedicado a desmantelar y privatizar los servicios sociales, en un camino por el que puede seguir todavía más lejos, sin tomar en cuenta la oleada creciente de las protestas colectivas contra el aumento incesante del paro, la disminución de los salarios, la multiplicación de los desahucios (una firma de abogados ofrece «desahucios exprés a 530 euros»), la congelación de las pensiones¿ Unas protestas que se limita ahora a contener con la policía, mientras se prepara para criminizarlas y prohibirlas.

 

Los ciudadanos están hoy alarmados ante los signos de corrupción que afectan al PP. A decir verdad, la corrupción no es un problema de hoy, ni afecta tan solo al PP, sino a todo el proceso desarrollado en nuestro país desde la transición, que facilitó los negocios turbios de las instituciones financieras y las empresas constructoras, cuyos costes se nos obliga ahora a pagar entre todos. Lo único que tiene de particular el caso del PP es que le han pillado con las manos en la masa en unos momentos en que los ciudadanos son más sensibles al problema.

 

Lo que debería preocuparnos más, sin embargo, es la deriva autoritaria que, al ir eliminando toda posibilidad de protesta y resistencia, refuerza la capacidad del Partido Popular para llevarnos por el camino de un desastre anunciado. Porque si, como dice Hans Werner Sinn, presidente del IFO alemán, le esperan a España «10 años más de crisis y una devaluación interna del 30%», ¿qué quedará del país al cabo de este tiempo? ¿A qué extremos habrá llegado el paro juvenil, que el propio PP evalúa en el 50%? ¿Quedarán hospitales, escuelas y universidades públicas, y si se han privatizado, dónde se educará y atenderá a una población empobrecida? Sinn opina que hay que seguir con la austeridad y que «Rajoy debe volver a bajar los salarios», lo cual me parece una excelente receta para la continuidad de los negocios de Alemania, pero suicida para este país.

 

Lo más grave resulta, además, ver en qué manos ha recaído este poder irresponsable. En momentos como estos sería de la mayor importancia poder confiar en un Gobierno al que los ciudadanos viesen con la capacidad suficiente para no someterse mansamente a las instrucciones de la troika para que nos dirija al matadero. Y está claro que este no es el Gobierno actual del PP. Dejando a un lado a Rajoy, sobre cuya existencia real hay dudas fundadas, el poder está en manos de los Montoro, María Dolores de Cospedal, Fátima Báñez, Ruiz-Gallardón, Ana Mato¿ que se pueden permitir incluso disparatar en público, impávidos ante la crítica y la protesta. (Los historiadores del futuro podrán entretener a sus lectores con una divertida colección de chascarrillos, comenzando con la disertación de la señora Cospedal sobre el «finiquito diferido» y acabando con la afirmación de la señora Báñez de que la Virgen del Rocío resolverá el problema del empleo).

 

De ahí la necesidad de resistirnos a una deriva autoritaria que amenaza con dejarnos impotentes y sin capacidad de reacción mientras nos conducen al abismo.

Josep Fontana

Historiador

Lunes, 11 de marzo del 2013

elperiodico.com

 

Los neoliberales dicen ahora que un “¡partido es una institución privada!”

Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta de Galicia, es uno de los discípulos favoritos de Mariano Rajoy Brey. De su maestro ha aprendido Núñez Feijóo, como mínimo, el arte de tomar deliberadamente el pelo al personal o, mejor dicho, a la ciudadanía.

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elplural.com

 

La política franquista del Partido Popular

Cuando la Juez argentina que instruye el proceso por los crímenes del franquismo, parece avanzar en su investigación, el Gobierno del Partido Popular avanza en sentido contrario. Es decir, mantiene y profundiza  la eliminación de cualquier forma de aplicación de la Ley de la Memoria Histórica(LMH) de 2007.Y, en consecuencia, evita no solo  cualquier medida que represente el conocimiento de dichos crímenes sino, lo que hoy es mas grave, el reconocimiento de los derechos de sus víctimas. Resulta arbitrario e injusto que un Gobierno formalmente democrático rechace la aplicación de una Ley vigente. Pero es una  posición que, ya sabemos, explicita la vinculación del PP y su Gobierno con los desvalores de la dictadura franquista.

 

Pero, esa posición contrasta con iniciativas oficiales europeas que recientemente han sido conocidas.Ha pasado casi desapercibido que durante el mes de Febrero, autoridades alemanas, bajo la dirección del Fiscal de Dortmund Andreas Brendel, visitaron las ruinas del pueblo francés Oradour-sur-Glane- próximo a Limoges-  que en 1944 fue atacado y destruido totalmente por una unidad militar de las SS, después de asesinar fríamente a sus 642 vecinos. El objetivo era recabar pruebas, 68 años después de la matanza, para la investigación judicial que está en curso en aquel país.El organismo que desde 1958 está actuando para conocer las circunstancias de ese y tantos crímenes es la Oficina Central de la Administración de Justicia para el esclarecimiento de los crímenes  nacionalsocialistas, con sede en  Ludwigsburg.

 

Ello es posible porque, a diferencia de los Gobiernos y, particularmente, del dislate jurídico cometido por el Tribunal Supremo español, en la República Federal de Alemania esos delitos, en tanto que Crímenes contra la Humanidad, no han prescrito y son plenamente perseguibles. Dicha función es la que debía haber asumido hace mucho tiempo en España la Fiscalía General del Estado, que siempre ha abdicado de sus responsabilidades en este ámbito. Ahora, vuelve a ser reclamada por la actual Plataforma por una Comisión de la Verdad.

 

Pero, en la dirección ya señalada, el Gobierno del PP continúa empeñado en la ocultación de la dictadura y, sobre todo, en el más absoluto desamparo de sus víctimas, pasadas y presentes.

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elplural.com

 

Ponferrada: el PSOE a la deriva

Gabilondo cree que la decisión de los socialistas de apoyarse en un acosador sexual para gobernar Ponferrada y todo lo que le rodea ha sido lamentable.
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Acosadores e idiotas

Este expediente se resuelve con dos palabras: da asco. Es una pena que no haya una oficina donde apostatar del género humano.

 

-Me desapunte usted de esta mierda, por favor.

 

Hablamos, claro de la alianza, en Ponferrada, entre el PSOE e Ismael Álvarez, una alianza que se veía venir desde que Álvarez obtuviera sus cinco o seis concejales gracias a los votos de una sociedad completamente enferma, una sociedad en la que la víctima, Nevenka Fernández, pese a haber ganado la batalla judicial, perdió la social, pues tuvo que exiliarse. Y en el exilio continúa. Su acosador, en cambio, fue recibido con vítores en todos los bares de la región, donde hizo más amigos de los que tenía antes del crimen. Un héroe.

 

Se veía venir, decíamos, desde las últimas elecciones municipales. ¿A qué viene ahora la extrañeza de Rubalcaba y los lloriqueos de Oscar López, que en el momento de escribir estas líneas continúa sin dimitir? Lo han hecho todo ante sus ojos. Si lo sabía yo, que soy un piernas, lo sabía toda la ejecutiva del partido. ¿Pero cuánto vale la alcaldía de Ponferrada? Mucho, muchísimo, y hablamos de pasta, de pasta de todos los colores, incluido el negro. Eso ha sido, la pasta. Olvídense ustedes de toda la retórica biempensante del nuevo alcalde, al que daba asco ver en la tele abrazándose, ebrio, a sus compañeros. Parecía una escena del 22 de diciembre, después del Gordo. Y es que, en efecto, le había tocado el Gordo.

 

En su día, Nevenka se quedó sola, completamente sola, ya que el feminismo de la época pensó: “Que se joda, no haber sido de derechas”. Así me lo reconoció, tras la publicación de mi libro sobre el caso, un grupo de mujeres socialistas que me invitó a cenar y me regaló un ramo de flores. Así que teníamos, por un lado, a Ana Botella, y todos los suyos, solidarizándose con el acosador y, por otro, a toda la izquierda callada frente a lo que consideraba un ajuste de cuentas entre gente de la derecha. Que lo arreglen entre ellos. Que se joda. No haber sido guapa.

 

Pero porque hay historia, y una historia muy fea, este pacto explícito entre acosadores e idiotas no tiene nombre. ¿Pero dónde estaban, Dios mío, dónde estaban, todas las militantes del PSOE en el momento de consumarse la moción que daba la alcaldía al tonto de Samuel Folgueral? Perdón, ya caigo: estaban celebrando el Día Internacional de la Mujer.

elpais.com

 

Adiós a Rubalcaba (con enorme pesar)

Te he entendido hasta hoy, te he apoyado hasta hoy (como muchos militantes) pero desde hoy te pido por favor que te vayas; que te vayas ordenadamente convocando el proceso electoral que te parezca oportuno, pero que te vayas. No se puede dirigir el PSOE sin ser capaz de defender la ética ni en Ponferrada.

No diré que haya llorado; pero casi. Lo que me hace opinar de forma decidida que Pérez Rubalcaba no sabe gobernar el PSOE en estos momentos, es que no se entera de lo que pasa en un pueblo de León llamado Ponferrada. Lo que pasó a una concejala llamada Nevenka Fernández resulta que no se le ha olvidado a nadie digno de llamarse progresista. Menos a algunos socialistas de Castilla-León con Rubalcaba a la cabeza orgánica. ¿Cómo puede gobernar una España progresista alguien que no sabe lo que pasó en Ponferrada con una mujer política? ¿Cómo podemos confiar en que nos lleve a buen puerto alguien que no sabe dirigir ni a los socialistas de León?

He sido un defensor a ultranza de Pérez Rubalcaba como responsable de un PSOE en transición. Me he equivocado. O, al menos, me he equivocado ahora.

No puede ser que, cuando el debate sobre la corrupción atenaza al PP; no puede ser que cuando hasta la Corona tiene problemas éticos, el PSOE de Ponferrada coloque ante los españoles la incapacidad de Rubalcaba para gobernar éticamente su casa.

He escrito dos veces la palabra “ética”. Me parece clave, me parece fundamental. O algún partido recupera el orgullo de defender la ética política, o apareceran nuevas formas de gestionar lo público (que desconozco).

O se cambia a los dirigentes de los partidos mayoritarios ya mismo o la Democracia española correrá riesgos.

Ya se que el PP no puede cambiar a nadie porque todo su entramado se vendría al suelo en unos días. ¿Pero, el PSOE? El PSOE puede (y tiene) que cambiar ya a su dirección. El esperpento de Ponferrada sólo admite dimisiones y apertura del proceso electoral interno. Ya mismo.

Oye, compañero Alfredo Pérez Rubalcaba, te he entendido hasta hoy, te he apoyado hasta hoy (como muchos militantes) pero desde hoy te pido por favor que te vayas; que te vayas ordenadamente convocando el proceso electoral que te parezca oportuno, pero que te vayas.

No se puede dirigir el PSOE sin ser capaz de defender la ética ni en Ponferrada.

Fin.

Luis Solana es militante socialista y promotor de Nuevas Tecnologías

 

Torpeza Política

Pienso que Òscar López (secretario de organización del PSOE) debe dimir de todos los cargos orgánicos e institucionales en representación del PSOE,  por apoyar el pacto  de Ponferrada (PSOE-Ismael Álvarez).  En caso de que no dimita,  Alfredo Pérez Rubalcaba  le debe cesar, ya que él le ha nombrado como Secretario de Organización.

En caso de que ninguna de las dos premisas se lleve a cabo, debería dimitir el Secretario General y que un nuevo equipo se encargase de dirigir una gestora que, a la mayor brevedad posible, convocase un congreso extraordinario. Un nuevo secretario general, con un nuevo equipo, debe dignificar la dirección política del partido socialista a nivel nacional.

La dirección del PSOE actual ha demostrado su incapacidad para analizar y decidir, teniendo en cuenta los principios socialistas. Esto (el pacto de Ponferrada) no es un ERROR, es una torpeza política y una falta de respeto a los ciudadanos y a los principios socialistas.

Tomás Martínez

Moral de conveniencia

El que se celebrara precisamente el Día Internacional de la Mujer añadió gravedad a la votación que ayer arrebató la alcaldía de Ponferrada (León) al PP, tras 18 años de Gobierno municipal, para entregársela al PSOE. El socialista Samuel Folgueral obtuvo la vara de mando gracias al apoyo de quien había sido alcalde de la ciudad por el PP, Ismael Álvarez, condenado en 2002 por acoso sexual a una edil de su propio partido, Nevenka Fernández, tras un largo y escabroso proceso que supuso una humillación adicional para la víctima. Álvarez dejó entonces la alcaldía, pero trató de volver a ella en 2011 y al no conseguir encabezar la candidatura del PP abandonó el partido y formó una candidatura independiente que obtuvo cinco concejales.

 

Gracias a ellos el PSOE pudo ayer desbancar al PP en una moción de censura apoyada por Álvarez, en la que podía apreciarse un cierto componente de venganza. Pero la polémica votación causó tal ola de críticas que el secretario general del partido, Alfredo Pérez Rubalcaba, se vio obligado anoche a pedir una rectificación. Efectivamente, no todo vale en política, y conseguir el mando de una ciudad —por importante que sea o fundadas que estén las críticas al anterior alcalde— gracias al apoyo de un acosador traspasa los límites de la ética que el socialismo dice defender. El hecho de que, para salvar el escollo de la crítica, las formaciones que presentaron la moción de censura hubieran pactado antes que Álvarez dejaría de ser concejal después de la votación no hace sino agravar las cosas: demuestra que el propio partido socialista era consciente del atropello. Si consideraba que, por su pasado acosador, Álvarez no era digno de seguir en el consistorio, tampoco era digno el voto que les daba la alcaldía; la moción de censura prosperó por un solo sufragio de diferencia. Así lo entendió finalmente Rubalcaba, al ordenar que el alcalde elegido renuncie al cargo y solo se retome la votación tras la dimisión de Álvarez. Esta solución, sin embargo, puede resultar igualmente problemática; si Álvarez sigue siendo líder de la formación independiente, podrá condicionar desde fuera la política municipal.

 

Este episodio ha vuelto a poner en evidencia importantes diferencias de criterio en el seno del PSOE. La moción se presentó con la aquiescencia de la dirección del partido y no ayudó a arreglar el desaguisado el argumento con el que el secretario de organización, Óscar López, quiso avalar la operación, haciendo hincapié en que tras la votación y la dimisión pactada, habría “un acosador menos en política”. Los valores no son un calcetín a los que se les pueda dar la vuelta a conveniencia. Si el PSOE está en contra del abuso y del acoso sexual, debe demostrarlo en todo momento y en toda circunstancia. Pergeñar apaños argumentales como los expuestos en este caso solo contribuye a alejar más a los ciudadanos de unos políticos que parecen anteponer el beneficio del poder a la coherencia de sus principios.

elpais.com

 

Elija a su PP

 http://blogs.elpais.com/la-voz-de-inaki/

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Los costes económicos de la corrupción

José María Mella
Catedrático de Economía de la Universidad Autónoma de Madrid

El objeto de estas  líneas es el análisis de la corrupción tanto desde el lado de los corruptos como de los corruptores, de modo que se pueda tener una visión más completa de los efectos económicos de la misma.

 

Las reflexiones que siguen se apoyan en los avances del análisis económico reciente y en la evidencia empírica internacional, teniendo en cuenta como telón de fondo los casos de corrupción en España. Los casos contemplados son diversos y están a diario en los titulares de los periódicos. Van desde la  corrupción en la cúspide de los partidos políticos, en los aledaños de la Casa Real y en el seno de determinadas empresas, hasta los diferentes niveles de las administraciones públicas.

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publico.es

 

A LAS MUJERES ¿QUIEN NOS REPRESENTA?

Por BLANCA CASADO

En estos días no hacemos nada más que escuchar historias de corrupción, de trampas a la democracia y a los ciudadanos de este país .Desde  la Familia Real, a los altos cargos del Gobierno del PP y por si fuera poco seguimos con los espionajes, y los segundos Filosa. Mientras tanto en el país la gente se queda sin medios económicos para poder vivir, siguen quitándoles las casas y los grandes usureros del país las Bancas se reponen cuenta del dinero del Rescate que todos estamos pagando.

 

Y el Presidente del Gobierno se atreve a decir que el País se está recuperando ¿de qué? Si cada día nos encontramos con nuevos abusos de poder por parte de las instituciones o recorte de derechos.

 

Estas situaciones son alarmantes y a la vez están creando una actitud en parte de la población de resignación, que a caya parte de las voces que se alzan contra los desahucios y contra los políticos diciéndoles”no nos representan, esto a veces asusta.

 

De que ha servido toda lucha hecha por los españoles por tener el estado de bienestar que nos hicieron creer que era universal e imperecedero, los casos de corrupción por todas partes, ahora los casos de espionaje con amenazas de por medio, la clase política del PP despendolada y descompuesta por sus propios casos de corrupción interna y la ministra, Ana Mato recurriendo al argumento de que “es machismo” pedirle que dimita por haber aceptado regalos de la trama Gürtel, de verdad que hay días en que no sé si vivo en un estado moderno  o en una mesa de juego de un casino.

 

Si partimos del punto que la máxima autoridad del Gobierno en Sanidad y Servicios Sociales e Igualdad , que no se cree la igualdad entre mujeres ni hombres en ningún aspecto, que además hace dejación de competencias con el tema de la interrupción voluntaria del embarazo, que habla de violencia intrafamiliar cuando la propia ley que ella votó en su momento habla claramente de violencia de género o machista, recurra al argumento del “machismo” que ella practica en su día a día para no dimitir en un claro caso de corrupción que está llegando a las más altas esferas políticas.

 

Sencillamente demencial.

 

Y yo me pregunto ¿a esta señora no se le pasa por la cabeza las necesidades de tantas y tantas mujeres necesitadas, violentadas y ahora sin amparo como consecuencia de sus políticas, que eso también es machismo? ¿Qué el hecho de que seamos muchas más las mujeres afectadas por los recortes sociales y laborales, también es machismo y que ella lo está practicando cada segundo de los que lleva gobernando? O ¿Acaso no es machismo el hecho de que la mayoría de contratos a tiempo parcial los suscriban las mujeres que por ello, perciben (cuando pueden) pensiones mucho más bajas y que además en demasiados casos han de ayudar a sus hijas e hijos como consecuencia del desmantelamiento del sistema de ayudas públicas?

 

Una escuela pública y laica para ganar el futuro

Tenemos un sistema educativo vulnerable e inestable, escasamente democrático y que tiende a la privatización. También se puede considerar como confesional, ya que mantiene la Religión en el horario lectivo (segregando al alumnado por sus convicciones), se permiten actos simbólicos y orientaciones curriculares de marcado acento religioso e incluye como parte del “servicio público de enseñanza” (artículo 108.4 de la actual Ley Orgñanica de Educación) a los centros privados concertados de ideario católico. También es selectivo, ya que expulsa del sistema a un porcentaje alto del alumnado, situándonos a la cola de los países de la OCDE, incidiendo en carencias en el desarrollo intelectual y cultural de una parte importante de la juventud, produciendo diversas brechas sociales.

 

Con este complejo panorama, aparece el Partido Popular, de la mano de los obispos, de la patronal más conservadora y de los sectores más casposos de la enseñanza, con una propuesta de modificación parcial de la LOE (la LOMCE), que trata de profundizar, aún más, en la privatización, en la exclusión y en la “segregación del alumnado” por motivos de conciencia, de situación social, de capacidad intelectual o de territorio (rural-urbano). Y por si ello era poco:

1. Elimina, totalmente, la democracia en los centros de la que se disfrutaba todavía.

2. Trata de afianzar, aun más, la religión en la escuela.

3. Acentúa la competitividad, frente a la cooperación

4. Rebaja, según las previsiones del Gobierno ante la UE, la inversión y gasto en enseñanza, nada más y nada menos, que un punto del PIB (unos 10.000 millones de euros menos que en 2010), durante los próximos años, castigando duramente a los sectores más desfavorecidos y al territorio rural; en suma, empobreciendo gravemente a la “escuela de titularidad pública”, hecho que no tiene parangón en ningún país de la OCDE.

 

Y con ello, haciendo una dejación suicida de la obligación que todo Estado debería de tener de garantizar prioritariamente plazas de titularidad pública de calidad. Afianzado, abiertamente, el desarrollo del sector privado (mayoritariamente católico) a costa del público. Además las patronales de la Enseñanza, no se conforman sólo con ello, y exigen prolongar y ampliar los conciertos con más recursos públicos, eliminar cualquier condición para recibir subvención pública, tener acceso gratis al suelo público y establecer, sin límites, un currículo de acuerdo con el ideario de cada centro.

 

Los países con mejores sistemas educativos, desde el punto de vista de los resultados cualitativos y cuantitativos, son aquellos que han optado, independiente del color político de los Gobiernos, por la estabilidad, por una gran inversión para una potente escuela de titularidad pública, con un fuerte asentamiento de los principios laicos, es decir: democracia participativa, religiones fuera del tiempo lectivo y un fuerte impulso, en el currículo, a una educación en valores solidarios, de pensamiento crítico y de ciudadanía, además de tomar medidas eficaces para evitar la expulsión del alumnado del sistema obligatorio de enseñanza y potenciar fuertemente la escuela pública y gratuita en las edades más tempranas, es decir de 0 a los 6 / 7 años, con una red amplia y suficiente de escuelas infantiles específicas. Pues aquí todo lo contrario: ¿Quién da más?

 

Además habría otros factores que mejoran el sistema, en los que en España no ha entrado todavía, como, por ejemplo, el papel relevante que los municipios deberían de tener en las etapas infantil y primaria y la formación del profesorado altamente cualificado con una acceso a la profesión docente, totalmente opuesta a como se hace en la actualidad, aunque para ello se habría de implicar fuertemente la administración educativa y, por supuesto, la Universidad, evitando corporativismos y malas prácticas.

 

Pues no. Aquí se apuesta por aminorar el papel el Estado, eliminando servicios públicos básicos que garanticen la compensación de desigualdades, como la enseñanza, la sanidad y los servicios sociales, para entregarlos al mercado y/o al clero, tratando de eliminar los principios de solidaridad y de justicia social, para afianzar la caridad y la beneficencia, tratando de confundir a la ciudadanía.

 

Este traslado, en la máquina del tiempo, a los años más oscuros de nuestra historia, se hace con engaños y coartadas, como, por ejemplo, para mejorar la “eficacia en la gestión” (falseando datos) o la necesidad “del ahorro” para pagar una deuda externa imposible, que los ciudadanos y ciudadanas no hemos generado.

 

Organizaciones sociales, políticas y sindicales y millones de ciudadanas y ciudadanos, desde hace más de 30 años vienen haciendo, con escaso éxito hasta hoy (y así nos va), una apuesta decidida por un modelo de enseñanza pública, gratuita, universal, democrática y laica, como garantía para construir un modelo educativo integral, compensador de desigualdades, inclusivo y que eduque para una convivencia ciudadana en libertad.

 

En este momento y desde hace varios meses, más de 70 organizaciones del Estado, para tratar de ganar el futuro una vez más, propician una campaña específica, algunos de cuyos mensajes y reivindicaciones son: retirada inmediata de la Ley Wert; una escuela pública y laica; religión fuera de la escuela; derogación de los acuerdos con la Santa Sede; que no se financie con dinero público el adoctrinamiento religioso en ningún centro escolar; que no se segregue al alumnado por razón de conciencia, de sexo o de otra naturaleza ideológica, territorial o social; mayor inversión en educación; más democracia participativa; más escuela de titularidad pública.

Francisco Delgado es presidente de Europa Laica

elpais.com

 

Yo acuso

Carta a Mariano Rajoy Brey

Presidente del Gobierno de España


Señor: ¿Me permite que le diga (...) que su estrella (...) está amenazada por la más vergonzosa e imborrable mancha? Por eso me dirijo a usted gritando la verdad con toda la fuerza de mi rebelión de hombre honrado. Es mi deber: no quiero ser cómplice.

 

 

Yo le acuso a usted como presidente del Partido Popular de haber permitido la corrupción financiera dentro de su organización. Aunque no fuese usted partícipe de estas actividades –permítame que lo dude-, es usted responsable como máxima autoridad dentro de su partido por no haber puesto los medios para evitar estas prácticas delictivas. De saberlo, le acuso de delincuente. De no saberlo, le acuso de incompetente.

 

Le acuso como presidente del Gobierno de haber provocado con su silencio el descrédito nacional e internacional no solo de su partido sino de la política española. Le acuso de arrojar una sombra de duda sobre todo el país con su incomparecencia pública que solo puedo interpretar como cobardía y temor de quien algo oculta. Si tuviera usted la conciencia tranquila y las cuentas claras debería haber salido de inmediato a responder a las acusaciones que pesan sobre usted. Como no lo ha hecho cada segundo que pasa me parece usted más sospechoso, más culpable. Como poco, culpable de faltar a sus obligaciones de presidente del Gobierno que debe rendir cuentas a la opinión pública cuando esta se las pide.

 

Le acuso pues de ser un cobarde por no atajar de inmediato esas faltas de las que se le acusan si es que son verdaderas. Le acuso de ser un irresponsable por dejar así que cunda el pánico, la indignación y el desánimo entre sus ciudadanos. Le acuso de ser un miserable por dejar que su miedo, indecisión o indiferencia se conviertan en desconfianza hacia todo nuestro sistema democrático y hacia nuestro país a los ojos del extranjero. Le acuso de indigno por abandonar a los millones de personas que le votaron en las angustiosas dudas que ahora les acucian. Y le acuso de traidor a todos nosotros por hacer caso omiso a un clamor que le pide respuestas y por anteponer sus propios intereses al interés común. Cada segundo que pasa y usted no comparece es una puñalada en las espalda de los ciudadanos. Tenga esto bien claro.

 

Yo acuso también a su partido de mentirnos al afirmar que no sabía nada de los papeles de Bárcenas. Aparte de la inconsistencia del argumento y la escasa credibilidad de su partido, les acuso porque ya hay un miembro de su organización que ha declarado públicamente que recibió un préstamo que consta en esos papeles. Les acuso además porque otra persona del partido escribió también públicamente hace unos días que existían pagos a sus miembros y ustedes no le han denunciado por difamación. Entiendo que lo que ustedes niegan ante la opinión pública para intentar salvarse, no lo niegan ante los tribunales porque saben que no tienen pruebas en su defensa. Si las tienen, les acuso del delito de ocultación.

 

Acuso a todos los nombres que aparecen en los papeles de irresponsabilidad y estupidez por no presentar de manera fulminante ante la luz pública sus patrimonios y papeles que acrediten que están ustedes libres de toda sospecha. Al no hacerlo contribuyen ustedes a que su honor quede en entredicho. Les acuso por tanto de deshonestos, incluso con ustedes mismos, que es el más alto grado de pérdida de conciencia.

 

Acuso demás a la cúpula del Partido Popular de antidemocrático al amenazar con llevar a los tribunales a quien difunda las informaciones veraces publicadas sobre los papeles. La acuso de difamación por acusarnos a los periodistas de difamarles a ellos. La acuso de infame por negar la evidencia de esos papeles que hasta un examen grafológico han demostrado que pertenecen a su ex tesorero, Luis Bárcenas, que tampoco ha negado que sean suyos. La acuso de indignante por atribuirse la indignación en este caso cuando resulta palmario, como acabo de exponer, que la actuación del partido está siendo lamentable, independientemente de las implicaciones penales del caso. Y por último acuso a la secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, de indigna de la posición que ocupa por negar ante la opinión pública lo que toda la opinión pública está viendo.

 

Por todo ello, señor presidente, acuso a su Gobierno y a la cúpula de su partido de ineficacia, ineptitud, incoherencia, cinismo, soberbia, prepotencia, falsedad, manipulación, ocultación, irresponsabilidad, traición, deshonor y degradación, cuanto menos moral y política. Les acuso de ser incapaces para gobernar este país y gobernar su propio partido. Por eso tengo que pedirles que dimitan en bloque y lo hagan cuanto antes.

 

 

No ignoro que al formular estas acusaciones arrojo sobre mí los artículos (...) que se refieren a los delitos de difamación. Y voluntariamente me pongo a disposición de los Tribunales. Solo un sentimiento me mueve, solo deseo que la luz se haga (...). Mi ardiente protesta no es más que un grito de mi alma. Que se atrevan a llevarme a los Tribunales y que me juzguen públicamente.

 

 

Así lo espero.

 

Javier Gallego

1 de febrero de 2013

 

(Los párrafos en cursiva pertenecen al famoso alegato de Émile Zola publicado el 13 de enero de 1898 en el diario L’Aurore)

eldiario.es

 

Una salida de tono

La irrupción crítica del presidente de la patronal CEOE, Joan Rosell, en el ámbito de las estadísticas sobre empleo y paro es una evidente salida de tono que poco aporta al análisis del mercado laboral y que revela una cierta neurosis en contra del papel que juega la burocracia en cualquier Estado y en una economía racional. Rosell, inoportunamente, se acoge a la idea de que en España no puede haber seis millones de parados, porque si los hubiera la sociedad habría quebrado económica y moralmente. Lo más grave de las declaraciones del presidente de los empresarios es que elige una versión muy limitada del problema del paro y de las consecuencias de pérdida de renta nacional que produce el desempleo.

 

Asegura Rosell que parados son los que están registrados en el Inem y que la EPA es solo una encuesta, como tantas otras. En su desbocado argumento, compara el registro de parados con los votos electorales y la EPA con las encuestas previas a las elecciones. Pero la comparación es ociosa y odiosa. En España hay más parados que los que refleja el registro del Ministerio de Trabajo, como bien sabe Rosell, por la razón, entre otras, de que muchas personas están desanimadas y no se registran como desempleados ni buscan trabajo. Convendrá fácilmente el presidente de la CEOE en que el hecho de que no estén registrados en nada cambia el problema fundamental, que es su falta de ingresos, ni limita las consecuencias de la falta de rentas para la demanda nacional.

 

Rosell es libre de opinar como desee. Pero la idea de que solo son parados los registrados en los servicios de empleo, además de un mal análisis del problema, no es un buen criterio político. La aspereza del ataque contra los funcionarios que, a su entender, lo complican y lo lían todo, es un exabrupto que revela una hostilidad irracional hacia la Administración. La CEOE se merece representantes con una visión más sofisticada de la realidad.

elpais.com

 

Las dos caras

No es ya que el PP dispusiera de un dinero A y de un dinero B, es que la doble contabilidad parece el modelo dominante. Así, Ana Mato es la cara A de Jesús Sepúlveda al modo en que Amy Martin era la cara B de Irene Zoe Alameda.

 

 Tenemos también una justicia A y una justicia B, una sanidad A y una sanidad B, una educación A y una educación B, todo ello en función de las disponibilidades económicas del contribuyente. Por abreviar, resulta que conviven en el mismo espacio, como sucede con las dimensiones paralelas, una realidad A y una realidad B. La realidad A de Rajoy, por ejemplo, es la de un señor que ha perdido dinero por dedicarse a la política. Ha perdido mucho dinero, mucho, mucho, el otro día no quiso decirnos cuánto por modestia y para evitarnos la vergüenza que sentiríamos al conocer la cifra siendo, como somos, tan desagradecidos. Claro que todo lo que ha perdido Rajoy lo han ganado Bárcenas y sus alrededores. Bárcenas es, en cierto modo, la versión B de Rajoy. Por eso Rajoy le pagaba el abogado y le mantenía el coche y el chófer y la secretaria y el despacho… La cara A de Rajoy es la de un héroe dispuesto a sacrificarlo todo por usted y por mí y por la patria, porque si es necesario nombrar la patria, nombramos la patria y tiramos de la bandera. Lo importante es que el ruido retórico de la cara A oculte la orgía de la cara B. Y hay que hacer mucho ruido para tapar el jadeo sexual de 22 millones de euros, por dar una cifra que ya se va quedando corta, pues de la cara B, de momento, solo hemos visto la nariz de Pinocho. Quedan por aparecer los ojos, y la frente y la boca, o la bocaza de las grandes palabras. De modo que en apariencia estamos gobernados por una cara A con caracteres de imprenta, pero quien manda es la B, escrita a mano. Lo que tienen en común las dos caras, o jetas, es lo duras que son.

Juan José Millás 8 FEB 2013 - 00:02 CET

 

¿Qué está pasando en España?

Juan Torres López
Catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla

Cada vez más gente, dentro y fuera de nuestro país, se pregunta sorprendida qué está sucediendo aquí, y es natural. Hemos pasado de crear más empleo que nadie en Europa a tener casi seis millones de parados, de nadar en la abundancia a una recesión aguda, de tener superávit presupuestario a una deuda galopante, y de alardear de sistema financiero a tener que rescatarlo por la puerta de atrás. Y, además de todo ello, de una alternancia política más o menos ordenada entre dos partidos a una desafección creciente que amenaza con poner a ambos a los pies de los caballos en las próximas elecciones, por culpa de su traición al electorado y por su constante vinculación con casos vergonzosos de corrupción.

 

Es muy ingenuo creer que todo ello es solo el efecto de una crisis financiera importada. Es mucho más: los partidos que gobiernan se pasan por el arco del triunfo las promesas electorales, los principios que consagra la Constitución son papel mojado, la Jefatura de Estado se ve envuelta en escándalos más propios de rufianes que de monarcas, la gente no confía en los jueces, la policía apalea a los que protestan por la corrupción y protege a quienes defienden a los corruptos, los banqueros se forran con el dinero de las familias humildes que pierden sus viviendas y se llenan los bolsillos del dinero público que sus voceros niegan a quienes ellos han arruinado. Se encarcela a ladrones de tres al cuarto y se indulta a los financieros y delincuentes de cuello blanco.

 

No vivimos una crisis puntual o de alternancia. Lo que a mi juicio está ocurriendo es que se viene abajo sin remedio el edificio de la transición postfranquista.

 

En contra de lo que se quiere hacer creer, la dictadura no fue solo un gobierno de un militar algo autoritario sino un régimen de terror en el que los grupos oligárquicos que dominaban las finanzas y los grandes capitales usaban el poder político para obtener beneficios extraordinarios. Un sistema que permitió hacerse ricos, muy ricos, a quienes lograban estar cerca del poder, afianzando lo que más tarde se ha llamado el capitalismo de amiguetes. Lógicamente, todos esos grupos procuraron que la muerte del dictador solo fuese, en todo caso, el fin de un régimen político y no el del entramado económico y financiero constituido en los años de dictadura.

 

Por eso no fue fácil el equilibrio entre las clases dominantes y las que luchaban por la democracia y la libertad. Ni los grupos oligárquicos procedentes del franquismo estaban en condiciones de imponer sus condiciones (aunque lo intentaron tratando de dejar fuera de la nueva institucionalidad al PCE y a otros grupos a la izquierda del PSOE) ni las clases trabajadoras tenían poder suficiente como para lograr una democratización efectiva de los aparatos del Estado y, por tanto, la auténtica ruptura con el fascismo. Pero la influencia alemana y estadounidense, la actitud acomodaticia del PSOE, el temor reverencial de la clase política procedente del franquismo a los nuevos tiempos que llegaban y el papel casi arbitral concedido a los nacionalismos de derechas periféricos para anular el contrapeso de la izquierda más transformadora que hubiera podido ser decisivo, lograron cuadrar el círculo.

 

El sistema ha funcionado así durante años, sin perjuicio de sufrir las tensiones lógicas y los vaivenes derivados no solo de la tensión entre los principales partidos sino también de la que igualmente existe entre las diferentes corrientes internas de cada uno de ellos.

 

Pero la aparente estabilidad política institucional no ha podido evitar que poco a poco hayan ido apareciendo innumerables vías de agua que iban demoliendo sigilosamente el edificio. El incremento de la desigualdad, la pérdida de peso del gasto social, el debilitamiento de la ya de por sí frágil estructura democrática de las instituciones de representación, de gobierno y de control, una serie ininterrumpida de escándalos derivados del reparto del botín en que en tantas veces se ha convertido la acción de gobierno, el bienestar insuficiente y la democracia incompleta, en expresión del profesor Vicenç Navarro, han terminado por minar el afecto de la ciudadanía a los dos grandes partidos.

 

La traición del anterior gobierno socialista a sus principios, al deseo de sus electores y militantes y su incapacidad no ya para resolver la crisis sino para mostrar la mínima credibilidad que requiere la acción de gobierno comenzaron a colmar el vaso. Y más tarde, casi las mismas razones, aunque quizá ahora de modo aún más acelerado, llevan al Partido Popular a una situación de desafección igualmente generalizada en medio de un escándalo político casi sin precedentes.

 

Lo que está pasando en España es simplemente que ese edificio se viene abajo. No puede mantenerse ya sin dejar al descubierto los intereses que realmente hay detrás de él y la servidumbre y putrefacción tan gigantesca que afecta a gran parte de los dirigentes que nos gobiernan, alternándose cada cierto tiempo y mostrando uno detrás de otro, ante una población cada vez más asqueada, su continua vinculación con casos de corrupción.

 

Lo singular es que al caerse el edificio hipoteca  también a otros partidos, que es verdad que han sido en gran medida ajenos al negocio que han tenido entre manos los dos grandes y los nacionalistas gobernantes en Cataluña y País Vasco, pero que, quieran o no, transitan por la misma vía que ellos. Por eso ni UPyD ni incluso Izquierda Unida registran un incremento en la estimación de voto que pueda considerarse decisivo a la hora de generar, en el marco institucional actual, una nueva gobernabilidad.

 

La conclusión es obvia. No hay solución posible dentro del espacio político que marcaron los pactos de la transición. Ya no es posible disimular por más tiempo que no fue un diseño modélico, como tantas veces se ha querido hacer ver, sino un reparto de poder e influencia que a la postre dejaba las manos libres a los grandes grupos empresariales y financieros y cuyo gran poder político ha hecho estallar, ¡oh paradoja!, el propio sistema que los privilegiaba. La avaricia de los mismos banqueros que para salvar sus privilegios monitorizaron el diseño del régimen de la transición lo han hecho saltar por los aires al generar, en su beneficio, una burbuja insostenible y una deuda desbocada.

 

La estrategia ahora teledirigida contra Mariano Rajoy y su equipo es la toma de posiciones de una buena parte de estos últimos grupos que ya no se sienten convenientemente representados por ellos. Si el PSOE tuvo que oír que “no nos representan” de la boca del 15-M, Rajoy escucha ahora lo mismo, aunque no solo desde las calles sino también desde grupos que posiblemente nunca pensó que iban a defenestrarle.

 

Cualquier intento de darle solución a los problemas de España manteniendo la actual institucionalidad, creyendo de nuevo que el PP y el PSOE se lo van a guisar y comer todo, es infructuoso -como empiezan a mostrar las encuestas-, y solo puede conseguir retardar la salida a la crisis multipolar en la que estamos.

 

Cualesquiera que sean las medidas que hubiera que tomar para resolver de verdad los problemas que en este momento tiene España hay una cosa fuera de duda: necesitan el apoyo de una gran mayoría social, del 60 o 70 por ciento de la sociedad para ponerlas en marcha. Y para ello no basta con que un partido tenga mayoría absoluta. Una y otra cosa, como está demostrando el PP, son muy distintas.

 

Y si el apoyo que se necesita para tomar esas medidas y para que éstas sean efectivas es tan grande, en estos momentos es imposible que las adopten exclusivamente el PP y el PSOE. O incluso éstos dos con el apoyo de otros grupos minoritarios o de los nacionalismos periféricos.

 

Para que cualquier tipo de medida pueda tener semejante apoyo, debe responder a principios éticos y políticos transversales, comunes a personas de un espectro social muy amplio, que respondan a intereses de muchos grupos sociales. No pueden ser definidas, por tanto, en términos de derechas e izquierdas, porque ninguno de éstos es capaz de unir en torno a sí a una mayoría social tan grande como la que se precisa. Y si ese tipo de mayoría social no se puede conformar mirando a derecha o a izquierda, solo se puede constituir contemplando el arriba y el abajo. Solo esto es lo que permite unir hoy día a la inmensa mayoría de la sociedad en torno a una serie de valores, de principios y medidas que me atrevo a decir que se asumen de forma generalizada, que han pisoteado, sobre todo en sus últimos años de hegemonía, el PP y el PSOE, y que ya ni siquiera los garantiza la actual Constitución: la lucha transparente contra la corrupción, la democracia real, el ejercicio efectivo de la libertad y de los derechos sociales que no solo no se conquistan sino que comienzan a perderse uno tras otro.

 

La única salida que tiene España es articular una nueva mayoría social y moral. Es la hora de poner sobre la mesa propuestas concretas para una nueva gobernabilidad y para afrontar con decisión los problemas económicos porque éstos van a empezar a pasar pronto una factura quizá impagable.

publico.es