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Izquierda Socialista de Valladolid en la defensa de los Servicios Públicos

OPINIONES

Un cambio en marcha

BEATRIZ TALEGÓN

 

Hace unas semanas se hizo pública la convocatoria de Podemos: un llamamiento a la ciudadanía que quisiera salir a la calle para pedir un cambio en la situación de nuestro país. Un encuentro que no tuviera más objeto que gritarle al gobierno actual “se acabó, vuestra hora ha llegado. Los relojes apuntan ya al momento en que este calvario llegará a su fin. Tic, tac, tic, tac…”

 

Mucha gente comenzó a prestar atención a esta convocatoria. Militantes de Podemos, militantes de otros partidos, ciudadanos que están muy lejos de militar, pero todos ellos, todos nosotros, hastiados de ver cómo nuestro país gira en espiral hacia un sumidero maloliente por la corrupción, el desempleo, los desahucios, los recortes de derechos, el ninguneo a la ciudadanía…

 

En un primer momento, a pesar de que la convocatoria estaba hecha por un sólo partido político, pregunté a muy distintas personas si acudirían a la marcha. En mi entorno más cercano las opiniones eran dispares. Por un lado quienes consideraban que era hora de salir a la calle, más allá de siglas, y sumar. Por otro, quienes entendían que esta convocatoria no tenía más finalidad que la de demostrar la fuerza de Podemos, un baño de gloria, un gesto de aplauso a su líder, un sinsentido. Horas de debate sobre la idoneidad de que miembros de otros partidos acudiésemos allí.

 

Desde el principio tuve claro que, como socialista, era necesario tender puentes. Nunca he tenido duda. Por varias razones: mucha de la gente que ahora elige a Podemos como opción de voto ha votado al partido Socialista; muchos militantes de Podemos eran antes militantes socialistas. Entre mis amigos y conocidos muchos defienden con fervor a Podemos. Les escucho, les presto atención. Y casi todos coinciden en el mensaje: “votaré a Podemos para que se jodan el PSOE y el PP. Pero no quiero que gobierne Podemos, me dan miedo”. Curioso pero comprensible planteamiento.

 

Lancé la opción de acudir a la marcha en las redes sociales. Las respuestas mayoritarias eran todas de bienvenida por la gente que milita en Podemos. Sin embargo, mi pregunta no sentó nada bien entre las filas más “oficialistas” del PSOE.

 

Continuaba mi sondeo, y en términos generales, la idea de acudir a la marcha me seguía pareciendo positiva, aunque los debates cada vez se acaloraban más. Pero en un momento determinado llegamos casi todos a un acuerdo: acudiríamos a la marcha si había una invitación expresa por parte de quienes convocaban la marcha.

 

Y así fue. En pocos días Podemos hizo un llamamiento a la militancia de otros partidos, aclarando que no era una manifestación de apoyo a unas siglas, sino una invitación para concurrir. Igualmente, se mantuvieron conversaciones directas, todas muy positivas y en un tono de absoluto entendimiento. Dentro del respeto, algunos considerábamos positivo acudir, siempre y cuando nadie intentase utilizar negativamente nuestra presencia allí. Y para que no hubiese dudas, por mi parte firmé un artículo junto a Enrique del Olmo donde se explicaban claramente nuestros motivos para acudir.

 

Todos dimos los pasos lógicos: diálogo, transparencia y respeto. Como socialistas para nosotros era fundamental participar, a título individual, pero sin perder nunca nuestro compromiso por la defensa del interés ciudadano. ¿Cómo no estar cuando lo que se pide es justo? Era, no obstante, sensible nuestra presencia, pues no faltaría quien intentase utilizarla contra nuestro propio partido. Pero aún así, nos mantuvimos firmes al entender que los socialistas nunca deben perder su lugar, y éste es en la calle, junto a la gente que reclama y exige sus derechos. Siendo, simple y llanamente, uno más.

 

Fuimos muchos los socialistas que nos encontramos la mañana del sábado para acudir juntos a la marcha. Entre ellos, quien para mí es un referente, Vicent Garcés.

 

Quedamos previamente para tomar un café en el Círculo de Bellas Artes. Y allí, por casualidad, tuve la oportunidad de conocer a Jean Luc Melenchón, que había venido desde París para sumarse a la marcha. El socialista del ala izquierda que decidió escindirse y crear el Partido de Izquierda se acercó a nuestra mesa en cuanto se dio cuenta de que Garcés estaba allí. Se alegraron de verse, se apretaron los huesos en un fuerte abrazo, y el francés, socarrón, le preguntó al valenciano si todavía seguía militando y aguantando en el PSOE. Nuestra respuesta no empañó la ilusión que le hizo encontrarnos allí.

 

Mientras tanto, Iglesias, Errejón y Monedero atendían a un grupo de medios de comunicación junto al gran ventanal que se asoma hacia la calle Alcalá.

 

Yo, ilusa de mí, había quedado con todos los compañeros, tanto del PSOE, como de distintos sindicatos y de círculos de Podemos en la esquina del Círculo de Bellas Artes. En cuanto miré por la ventana me di cuenta de que era totalmente imposible encontrarles en ese mar de gente. En a penas quince minutos la calle se había inundado por una marea, donde sólo se veían cabezas y banderas republicanas. Parecía imposible salir de allí.

 

Unos minutos pasaban ya de las doce y fue el momento de salir. En las escaleras de entrada al Círculo se agolpaban periodistas: focos, cámaras, micrófonos. Salimos todos juntos como pudimos y los gritos de “Presidente, Presidente” hacia Iglesias retumbaron por las paredes.

 

Ya en la calle se hacía imposible dar un paso. No había manera de avanzar. Nuestro grupo se dividió, perdimos a mucha gente por el camino. Los empujones hacían avanzar casi sin poner los pies en el suelo.

 

Estuve junto a Iglesias y Monedero la mayoría del tiempo. Y al llegar, los dos, se dieron la vuelta, nos saludaron y nos agradecieron estar allí.

 

Pude ver con mis propios ojos lo que ocurría. La locura colectiva entre una marea de gente invadida por un sentimiento de alegría, mezcla a veces de fanatismo, ilusión y ganas de luchar. Pude ver lo peligrosamente fácil que era acercarse a Iglesias, sorteando las escasas medidas de seguridad. Llegué incluso a preocuparme en algún momento.

 

En todo el trayecto, hasta llegar a la Puerta del Sol no escuché ni un sólo insulto hacia nosotros. No escuché un sólo insulto hacia el PSOE. Todo lo contrario. Quienes nos reconocían entre la multitud nos saludaron y nos agradecieron estar allí junto a ellos.

 

La gente gritaba contra el PP, eso sí. Contra un gobierno que les había quitado sus casas, sus derechos. Incluso Iglesias, en su intervención final, no dijo ni una palabra contra el PSOE. Valoró las voces críticas que piden cambios en sus partidos.

 

Me encontré con bastantes compañeros que querían salir a la calle. Recibí muchos mensajes de socialistas que querían quedar para encontrarnos en algún punto (imposible). Recibí después no pocos mensajes de gente que acudió a la manifestación y quiso agradecer nuestro gesto (muchos de militantes de Podemos). Y también recibí, lamentablemente insultos de algún que otro “compañero” que no ha entendido nada en absoluto.

 

Al llegar a casa escuché las declaraciones que algunos socialistas hicieron durante esa jornada en su encuentro de Valencia. Alusiones faltas de respeto, con un tono casi jocoso que en nada llamaba al diálogo y al entendimiento entre ciudadanos que quieren lo mismo en este país. Afortunadamente el discurso de Pedro Sánchez al día siguiente no entró en ese juego. Afortunadamente no contribuyó a la división de la izquierda. Porque permítanme que les diga que en esa marcha había cientos de banderas republicanas, que se pedía sanidad y educación pública, que se hablaba de igualdad, de justicia social. En esa marcha, no sé si todos, pero la gran mayoría, éramos de izquierdas. Por mucho que Podemos siga con el discurso de “arriba y abajo”, la realidad es que quienes nos hemos preocupado siempre por defender a “los de abajo” hemos sido la gente de izquierda. Los de arriba se defienden solos y sin duda, salen a la calle para defender otras “causas”.

 

En fin, que me sentí satisfecha de comprobar que hay gente con ganas de cambio, convoque quien convoque. Y quizás sería necesario hacer un ejercicio de reflexión: ¿quién puede convocar una marcha por el cambio si no es un partido que aún no ha gobernado? ¿quién debe acudir a un encuentro que exige el fin del gobierno del PP? ¿nos damos cuenta de la necesidad de unir fuerzas?

 

Yo lo tengo claro, ahora toca que alguien más se dé cuenta de que nuestro enemigo es el Partido Popular y sus políticas. Aunque me temo que será difícil verlo cuando se sigue pactando con ellos.

 

Beatriz Talegón es militante socialista y presidenta de Foro Ético
@BeatrizTalegon


La escenificación de un pacto y su credibilidad

 

No es una ingenuidad pactar con quienes mantuvieron siempre una actitud rastrera y desleal en política terrorista. Esta aún fresca la memoria de la gran mentira de Aznar-Rajoy tras el 11-M y los 192 asesinados.

 

Estoy convencido de que Pedro Sánchez actuó movido por la razón de Estado cuando a la vuelta de Paris, tras la manifestación de condena del terrorismo yihadista, mostró su sensibilidad humana y su voluntad política de favorecer un Pacto de Estado anti-terrorista. Se trataba de conectar con la calle, con la inquietud de la ciudadanía, reforzando la ley con nuevos supuestos delictivos, mayores condenas y mejores recursos y mecanismos de respuesta eficaz a la amenaza del fanatismo yihadista.

 

Los antecedentes en España le marcaban el camino a seguir, sin importarle -o quizás sin valorar- que tenía que pactar con quien representa la X de la corrupción, que contaba con escaso margen para la incorporación de otras fuerzas que mostraban escasa disposición a formar parte de cualquier pacto con el PP y a contracorriente de todos los "podemos" instalados en la opinión pública y publicada.

 

Para más desgracia, la apuesta ha coincidido con el debate sobre la reforma del Código Penal y la propuesta de Rajoy de incluir la "cadena perpetua". Demasiado tomate para salir del pacto con un reconocimiento claro y con la credibilidad del PSOE reforzada.

 

No es una ingenuidad pactar con quienes mantuvieron siempre una actitud rastrera y desleal en política terrorista. Esta aún fresca la memoria de la gran mentira de Aznar-Rajoy tras el 11-M y los 192 asesinados. O los ataques electoralistas ante los movimientos de Zapatero, Eguiguren y Rubalcaba por buscar la derrota de ETA. Pactar con Rajoy frente a una opinión pública confusa ante la acusación permanente de que el PSOE está por la gran coalición es casi una temeridad.

 

Por mucha filigrana dialéctica que hagamos, tampoco resulta fácil explicar la contradicción que supone la referencia implícita en el pactado artículo 573 bis a la prisión permanente revisable. Una pena que votamos en contra hace dos semanas en el Congreso, cuando se debatió la reforma del Código Penal, y que vamos a recurrir ante el Constitucional.

 

Es verdad que el PSOE, frente a un inicial intento de trágala del PP, ha incorporado una fórmula que salvará el Pacto aunque se elimine aquella figura del Código Penal cuando se den las condiciones de una nueva mayoría de progreso en el Parlamento.

 

No se puede negar que en el texto de una legislación terrorista - analizar el artículo 573 - la ecuación libertad/seguridad se mueve en la cuerda floja, pero es necesario recordar que siempre en la interpretación de los supuestos y en la aplicación de esas leyes resulta decisivo quien esté gobernando.

 

La escenificación solemne del acuerdo en La Moncloa sí me ha parecido un tremendo error. Y no solo por una cuestión estética, hay algo más. Su sitio hubiera sido el Parlamento, con más fuerzas y más protagonistas. Pero esa foto cierra toda posibilidad a un Pacto más amplio, si es que había alguna posibilidad.

 

¿Alguien piensa que esa dolorosa e innecesaria foto nos ayuda a los socialistas a ganar credibilidad o por el contrario favorece el juego de la confusión que buscan los adversarios del PSOE? No es esta la estrategia a seguir que, para mayor desgracia, ha logrado que el trabajo y las conclusiones de la convención socialista en Valencia haya quedado desfigurada y perdida entre las noticias al día siguiente.

 

Entre callar como militante, repetir el argumentario oficial o romper el carnet en plan tremendista, he preferido "gritar mis temores" en un papel y en twitter, intentando explicar por qué el proceso y el epílogo no me han convencido nada. Pero no daré motivos para que nadie me pueda acusar de indisciplina o deslealtad hacia la dirección en momentos duros para el PSOE.

 

Por cierto, constato el desánimo de buen número de militantes y votantes tras la firma del Pacto y me hago eco de una pregunta: ¿era necesario morir de responsabilidad cuando nuestra actitud frente al terrorismo de todo color siempre fue inequívoca? Si por lo menos esta imagen de unidad bipartidista ha aportado tranquilidad a la ciudadanía y sirve para reforzar el Estado de Derecho, habría merecido la pena tanto desgaste en dar explicaciones. Tengo grandes dudas.

 

eldiario.es

El partido del auténtico Pablo Iglesias

Victorino Mayoral Cortés
Ex Diputado en el Congreso

 

Pablo Iglesias instaba al pueblo trabajador en 1914 a la acción política, imprescindible según él para limitar el poder ilegitimo del “elemento clerical”,  del militarismo y el caciquismo, dignificar el sufragio falsificado y lograr que “los hombres que ocupan el Poder no se burlen, como hoy hacen, de este país”. Era una llamada al activismo político para corregir graves males originados por la estructura social y  económica, la clase política incompetente y el sistema de la Restauración canovista, cobijado por la Constitución de 1876. En el registro de nuestra historia encontramos verificada esta llamada pablista a la acción política en varias ocasiones memorables, como la Huelga y crisis de 1917, la movilización que trajo la II República y el despertar de la Transición democrática, que no fue un simple pacto por las alturas entre minorías, sino fundamentalmente el resultado de un proceso en que el pueblo español había recobrado la memoria antifranquista y tomado la palabra exigiendo respuestas y satisfacción a sus demandas de libertad, justicia y democracia.

También ha vuelto a ocurrir en nuestros días un crecimiento de la acción política, una repolitización de amplios sectores sociales, como consecuencia de los efectos de la demolición de importantes muros del Estado de Bienestar, el paro, el empobrecimiento, la desigualdad y la exclusión social que está originando la gestión neoliberal de la crisis, desde que esta se evidenció en el aciago mayo de 2010, se constitucionalizó en la desgraciada reforma del artículo 135 de nuestra ley fundamental y pasó a ser gestionada por un gobierno conservador que ha venido a consolidar la pérdida de derechos económicos, sociales y culturales, sin olvidar el debilitamiento también de algunos derechos civiles, erosionando la calidad de nuestra democracia y del Estado social que creíamos conquistados.

 

Las Mareas de diversos colores, el amplio movimiento popular del 15-M, las plataformas contra los desahucios y otros colectivos de acción social, sumados a la toma de conciencia generalizada por parte de la ciudadanía de la metástasis de la corrupción producida en el cuerpo de la clase política y empresarial dirigentes, desacreditadas y distanciadas del resto de la sociedad, hasta el punto del famoso clamor del “no nos representan”, han desbordado la iniciativa de los partidos políticos. Todo ello, conforme ponen de manifiesto reiteradamente las encuestas, ha propiciado el desencadenamiento de una vuelta al activismo cívico, cuyo efecto ha sido una importantísima alteración del mapa político hasta ahora existente, afectando principalmente a la izquierda que, aun apareciendo mayoritaria en la suma de sus elementos, ofrece una imagen de fragmentación en dos grandes bloques, correspondientes al PSOE y a Podemos, más una IU estancada en su tamaño habitual. Es verdad que se trata de encuestas y no de resultados de una consulta democrática, pero nadie podrá negar que, del mismo modo que una brújula, están señalando con la persistencia de una aguja magnética las orientaciones que está tomando el electorado.

 

Los avisos, pues, se vienen repitiendo, pese a que las cifras que ofrecen las encuestas no son siempre las mismas. Primero el de la división de la izquierda, dentro de la cual está en este momento, pese a que verbalmente lo niegue, la nueva fuerza partidaria Podemos, como objetivamente refleja la escala de posicionamiento ideológico de algunos estudios de opinión. El segundo aviso, el que más debe preocupar de modo inmediato y directo a los dirigentes del PSOE, es el fenómeno de deslizamiento de importantes cifras de votantes y afiliados socialista hacia Podemos, debido a sentimientos de decepción y frustración que hemos de considerar reales, como pudo ejemplificarse en un reciente  programa de Jordi Évole, en el que Pedro Sánchez tuvo un encuentro con vecinos y  familiares de votantes y afiliados que hasta ahora eran socialistas, pero que expresaban decepción y duda sobre la credibilidad del Partido y, algunos, anunciaban su pase a Podemos. Esa misma situación se repite en otros muchos lugares, incluso entre afiliados tradicionales del PSOE que se están aproximando a la nueva formación política buscando una práctica política y posicionamientos ideológicos y programáticos  que no encuentran en su Partido.

 

La gravedad y relevancia de este segundo aviso a sus dirigentes se acentúa teniendo en cuenta que la mayoría de las encuestas conocidas sitúan al Partido Socialista por debajo de los malos resultados electoras de 2011 (28,7%), por lo que, si no remonta la situación, correría  el riesgo de perder, si no lo ha perdido ya, el papel que hasta ahora ha tenido de alternativa autónoma de gobierno en el Estado y, lo que sería aún peor, dejar de ser la fuerza política hegemónica en el ámbito del centro izquierda; o el drama inconcebible para muchos de verse convertido en el tercer partido nacional, como ya le está ocurriendo al PSC y al PSE, en Cataluña y Euskadi respectivamente.

 

Pero, no nos engañemos, Podemos no tendría capacidad de causar los problemas de pérdidas electorales que según las encuestas padece el PSOE. Por eso es francamente ineficiente la táctica que están siguiendo muchos dirigentes y algunos sectores de opinión tradicionales del Partido, cuya principal providencia consiste en la descalificación descarnada de un contrario que en este momento apenas tiene construida su organización y su perfil político; descalificando al nuevo competidor con un anatema condenatorio que, muy posiblemente, contribuya a hacer irreversible la marcha de aquellos votantes y afiliados que han decidido probar suerte aventurándose con la nueva formación política .Es evidente que la responsabilidad de los males del Partido Socialista no la tiene el éxito de Podemos, aunque sea lo más habitual, humano y fácil echar las culpas de nuestras desgracias al competidor, un competidor que ni siquiera tiene un año de existencia, cuando nuestros males quizás ya venían siendo importantes y endémicos desde hace mucho más tiempo. Es preciso mirar hacia dentro y hacia atrás para reflexionar sobre aquello en lo que el Partido y sus dirigentes se han equivocado, o se sigue equivocando, y ha sido la causa real de la pérdida de credibilidad.

 

Tras cerca de los cuarenta años trascurridos desde que comenzó en Suresnes la última y actual etapa de la vida de un Partido centenario, cuya acción política decisiva y constructiva sobre los destinos de los ciudadanos españoles ha sido innegable durante el siglo XX y lo que llevamos del siglo XXI, en los que  junto a graves errores, algunos aún no rectificados, ha predominado su contribución a las más importantes conquistas sociales y democrática, es muy necesario que esta organización mire a su interior, compruebe el alcance del desgaste sufrido y los malos hábitos debidos al envejecimiento, así como las causas de la credibilidad perdida por sus equivocaciones y concesiones ideológicas. Porque la credibilidad, como la confianza, no es algo que se regala gratuitamente a cambio de nada, sino algo que se conquista y que requiere esfuerzos y  lealtades  correspondidas con electores y afiliados de base para mantenerse; pero que una vez perdida es difícil recuperar, como estamos viendo le ocurre hoy al Partido Socialista.

 

En el seno del PSOE han convivido y conviven dos almas o tendencias de fondo, la socialdemócrata conservadora, minoritaria pero con gran capacidad de influencia para decidir la política socioeconómica y muchas cosas más del Partido y del Gobierno, y la socialdemócrata sin apellido, mayoritaria, pero sabedora de que sus aspiraciones profundas y objetivos, habitualmente moderados, se ven aplazados y sacrificados a la espera de momentos que casi nunca llegan, y que en las circunstancias presentes de crisis social tan grave y de triunfo tan olímpico del neoliberalismo capitalista sin alma que destruye sin repararos las conquistas del Estado de Bienestar, aprecia con disgusto, no siempre resignado ya, respuestas tímidas e insuficientes de su Partido. Ello explicaría en gran medida la fuga de muchos votantes y afiliados hacia la otra fuerza partidaria. Porque también en el ámbito de votantes y afiliados se ha producido la repolitización que imponen las circunstancias, sin que las aspiraciones de acción política que manifiestan los votantes y afiliados más críticos, activos e ideologizados haya tenido el estímulo, el encauzamiento orgánico y el liderazgo que movilizan a un colectivo deseoso de intervenir en la acción política.

 

Son cuestiones que no se solucionan con la mera elección de un Secretario General, ni con una potente campaña publicitaria para dar a conocer su figura y las propuestas políticas que, según las claves demoscópicas en cada momento, convenga o sea oportuno proponer. Se requiere también la existencia de unos militantes preparados y convencidos de su entrega a un proyecto de transformación, reforma y progreso, y una sólida organización con un programa coherentemente socialista detrás. Colgándose de un aerogenerador o escalando un peñón, solamente se ha hecho conocer a la opinión pública la excelente fortaleza física de una persona, y poco más. Posiblemente haya ocasiones mejores y con más contenido pedagógico para llamar la atención sobre la figura de un dirigente, la solidez del colectivo que lidera y la potencia de sus mensajes a la sociedad. Porque el protagonista principal de toda esta historia es el colectivo organizado como Partido Socialista, que elige a sus dirigentes para realizar su misión política, sin desdibujarse nunca como sujeto principal que vive,  participa y decide democráticamente.

 

No se debe olvidar que la revitalización de un partido desgastado por la erosión de los elementos internos y externos durante cuarenta años, y con dificultades para remontar sus previsiones electorales, requiere como acción prioritaria un duro trabajo interior, humilde, persistente, sin relumbrón aparente, de fortalecimiento orgánico de carácter democrático, de renovación ideológica y revitalización de la actividad y participación en las decisiones y debate entre todos sus militante, no limitándose, como ahora, a la simple acción institucional minoritaria de  los cargos públicos, si se quiere de verdad alcanzar la solidez y credibilidad que le devuelva la confianza  perdida de los españoles. Es necesario para poder seguir realizando en nuestros días misiones iguales o parecidas a las que al comienzo de este articulo mencionaba el Pablo Iglesias histórico, el auténtico y ejemplar fundador del único real socialismo democrático que ha existido en España. Del que dijo el bueno de Don Antonio Machado que su voz tenía “el timbre inconfundible -e indefinible- de la verdad humana”.

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La indolencia de la Junta ante el desplome demográfico

Mientras Mariano Rajoy y su gobierno ya no se conforman con presumir de la incipiente recuperación macroeconómica y han decretado directamente el fín la crisis, hemos conocido en los últimos días el último padrón de población, que, en el caso de Castilla y León certifica el desplome demográfico de esta comunidad autónoma.
 A 1 de enero de 2014 la población censada en Castilla y León ha quedado fijada en 2.494.790 personas, que son 25.085 menos que un año antes. No es un dato coyuntural. Cinco años antes, el 1 de enero de 2009, éramos en esta comunidad 2.563.521. De una simple resta se deduce que en el último lustro Castilla y León ha perdido 68.731 habitantes, que vienen a ser más que los que residen en la ciudad de Zamora. Y por segundo año consecutivo han perdido población las nueve provincias de la comunidad, devolviendo el censo autónómico a los niveles de 2004.

 

Esta sangría demográfica constituye sin lugar a dudas el mayor exponente del fracaso político, económico y social de esta comunidad autónoma. Desde luego fracaso sin paliativos en lo que se refiere al gobierno de Juan Vicente Herrera y un fracaso colectivo de toda la comunidad, que está asumiendo con pasmosa resignación esta debacle. Y la cosa no pinta a mejor, ya que según las previsiones del Instituto Nacional de Estadística, entre 2013 y 2023 Castilla y León está abocada a perder 195.227 habitantes.

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Y todavía dan lecciones de buen gobierno...

Tras el sobresalto de la “operación Púnica”, en torno a la cual ha tratado de colocar una especie de cordón sanitario, el gobierno de Juan Vicente Herrera ha recuperado su agenda habitual, volcada en estos momentos en maquillar los demoledores efectos sociales de los recortes presupuestarios aplicados durante los cuatro últimos años. Pieza al servicio de esa estrategia son los artificiosos Presupuestos de la Comunidad presentados para 2015, unas cuentas cuadradas a martillazos que recrean una realidad virtual con la que el PP pretende minimizar el fuerte desgaste electoral de sus nefastas políticas. Un proyecto presupuestario al que la oposición ha presentado más de 1.600 enmiendas parciales, de antemano destinadas a ser pasadas por el implacable “rodillo” de la mayoría parlamentaria del grupo popular.

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Y así se afirma en la resolución firmada por la directora provincial de la consejería, Emilia Villanueva, quién, para mayor inri, compatibiliza ese cargo con un escaño de procuradora del PP en las Cortes de Castilla y León. Cualquiera día de estos la consejería cerrará el expediente incoado a la empresa con una sanción que no puede exceder los 12.120 euros, y asunto liquidado. Mientras tanto, a Serunión le han vuelto a aparecer gorgojos en el menú servido el pasado 27 de octubre en el comedor escolar de Navarrete (La Rioja).

 

Por el contrario, un contrato que la Junta decidió rescindir unilateralmente fue de de las obras de la llamada Cúpula de la Energía, ese mamotreto de hormigón proyectado como edificio institucional de la desdichada Ciudad del Medio Ambiente. De forma sospechosamente urgente, el consejo de Gobierno de fecha 25 de abril de 2013 decidió paralizar las obras y proceder a la rescisión del contrato. El acuerdo se tomó ocho días antes de que el Tribunal de Justicia de Castilla y León declarara nula la licencia municipal concedida por el ayuntamiento de Garray.

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¿Transparencia? Dime de qué presumes...

El golpe de efecto de las comparecencias “exprés” de los nueve consejeros de la Junta para informar sobre los contratos adjudicados a la principal empresa implicada en la “operación Púnica” tenía un segundo objetivo. Además de tratar de desmarcar al gobierno autonómico de esa trama corrupta, ese aparatoso despliegue parlamentario intentaba rodear de verosimilitud al Proyecto de Ley de Transparencia y Participación Ciudadana de Castilla y León aprobado el día siguiente por el Consejo de Gobierno. Un proyecto legislativo prácticamente vacío de contenido que no tiene otro objeto que el de disfrazar el alto grado de opacidad y oscurantismo con el que actúa el gobierno de Juan Vicente Herrera.

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Si no queremos, Podemos

Los resultados de las encuestas que estos días se comentan han levantado las faldas a los partidos tradicionales. Aunque algunos se nieguen a reconocer lo evidente, parece ser que muchos ciudadanos van a preferir a los “populistas”, a esos que carecen de propuestas concretas, a esos que practican la política del zaping y que jamás han pegado un cartel. Sí, esos que utilizan las tan temidas redes sociales, que convocan a la gente abiertamente. Que no tienen problema en dar la bienvenida a sus reuniones a militantes de otras formaciones políticas. Esos descarados que de cada tres palabras que utilizan, cinco son “casta”. Esos, esos. Los que según los datos, como sigan las cosas tal y como están, arrasan.

 

Da igual que no hayan gobernado en ningún ayuntamiento y que no vayan a hacerlo. Desengañémonos, la gente quiere ver algo nuevo. Aunque no tengan ninguna garantía de que vayan a cumplir nada (porque tampoco han prometido nada concreto). Total, para incumplir ya están todos los demás y parece de risa que ahora se rasguen las vestiduras porque alguien más quiera repartir el pastel y tomar su trozo. Al menos vienen plantando cara a lo que a la mayoría de los ciudadanos (también a la mayoría de los militantes) nos tiene cansados: las promesas huecas, jugar con la ilusión y la necesidad de creer de la gente.

 

Sí, partidos como el socialista tienen más de cien años de historia, los logros más plausibles en su haber que han conseguido mejorar la vida de muchas generaciones en la democracia de nuestro país. Pero, ¿de qué sirve todo esto si ahora, a día de hoy, tenemos un partido político que, por mucho que se empeñe no consigue conectar con la ciudadanía? Es evidente que el nuevo Secretario General se está tomando en serio lo de cambiarle la imagen al PSOE. No le vamos a quitar mérito pues ha tomado decisiones valientes, como expulsar a algunos compañeros por actitudes algo borrosas. Pero da la sensación de que en estos cien días de pedrosanchismo no se consigue convencer a la ciudadanía. Es como si se tratara de maquillar y vestir de seda a la mona… que mona se queda.

 

Nadie puede negar las intenciones. Pero en política, como en la vida, no basta con tener buenos sentimientos, como no basta pedir disculpas cuando pillan a los miembros de tu partido con las manos en la masa, por mucho que el Partido Popular se crea que pidiendo disculpas se limpiará el destrozo que están ocasionando.

 

Llevamos años con avisos contundentes. Pero parece que los directivos no quieren enterarse. Es como si, en el fondo, mientras la pelota fuese de un lado al otro de la pista, no pasase nada. Unas veces ganas tú, otras veces gano yo. Pero no me importa perder si soy el gran perdedor que pone a cero el contador y automáticamente comienza su cuenta atrás para llegar de nuevo.

 

Ahora parece que el panorama va cambiando. Y por mucho que se esfuercen algunos, no es suficiente con cambiar un vestido o poner maquillaje. Lo que la ciudadanía (y muchos militantes) queremos son cambios profundos. Que de verdad arriesguen y pongan en evidencia los agujeros del sistema. Sin duda en los partidos políticos tradicionales tenemos auténticos boquetes que hacen entrar el agua cada vez con más fuerza.

 

De nada sirve tener al capitán con su traje de gala mientras el barco se hunde. Es necesario tapar los agujeros, cambiar maderas que están a punto de vencer, hacerse con nuevas telas para las velas, poner un buen GPS, algún que otro motor. Querer navegar en caravelas cuando ya existen barcos con motor y capacidad de bucear puede ser romántico, pero sin duda es poco útil.

 

Nos están dando señales por todas partes. Y a pesar de ser evidente dónde están los fallos, algunos se empeñan en querer mirar hacia otro lado.

 

Las responsabilidades políticas parecen ser una historia lejana. Incluso cuando existen pruebas para procesamientos e imputaciones los dirigentes políticos están dando una imagen de no querer soltar sus sillones, caiga quien caiga. Y el problema es que caemos todos (y cuando digo todos somos la militancia que está en el barco, pero también la ciudadanía que no tiene a quién recurrir).

 

Costaría trabajo sin duda democratizar los partidos políticos. Pero aseguraría unos procesos mucho más seguros, más legítimos, más participativos. Supone pagar el precio de que algunos tengan que perder sus privilegiadas situaciones. Pero o renuncian unos cuantos o perderemos todos. ¿Dónde ha quedado esa generosidad, la de pensar en el bien del partido, del proyecto?¿Dónde ha quedado el proyecto que tienda una mano a las formaciones que, se supone, quieren lo mismo para la ciudadanía?

 

Cada día nos desayunamos un caso de corrupción más alucinante que el del día anterior. Cuando aún no hemos conseguido cerrar la boca de la sorpresa, llega un escándalo mayor. Aunque algunos dirigentes miren para otro lado, las corruptelas siguen ahí y quienes se han beneficiado de ellas no parecen tener mucha intención de asumir su responsabilidad por las buenas.

 

Se trata de asumir de una vez por todas la responsabilidad política, esa que es atemporal y no debe estar sujeta a más criterio que el de la ética y el bien común. Es preferible que alguien sin tacha dé un paso atrás a que otros manchados hasta el cuello insistan en enarbolar unas siglas que por sus actitudes terminan salpicando a mucha más gente sin responsabilidad.

 

Si se quiere que la ciudadanía confiemos en la política como herramienta para solucionar los problemas que sufrimos, en lugar de considerarla como parte del problema, es necesario que se demuestre que no hay más interés que hacer bien las cosas. Decir la verdad, aunque duela, limpiar la propia casa y no dejar duda sobre esta intención a través de los hechos.

 

Mientras se siga mirando hacia otro lado, no será de extrañar que cualquier formación con un poco de ganas de hacer las cosas bien genere más confianza que partidos históricos que no están sabiendo ganarse la confianza de la gente.

 

Echarse las manos a la cabeza no sirve de nada. No tomar medidas drásticas de manera urgente nos pondrá de bruces con lo que ya va siendo más que un rumor.

 

Sin duda, no es sencillo pero es necesario. Dar ejemplo, con contundencia, es ahora una necesidad urgente. Ya no por imagen, sino por convicción. Se trata de querer realmente dar los pasos necesarios. De los hechos, ya hemos deducido que del todo, del todo, no se quiere: las primarias recién celebradas (mejor dicho, las no primarias, en muchos sitios) han sido una oportunidad perdida para poner en marcha la verdadera regeneración democrática. Pero a la vista están los miedos, las sospechas, los temores. Y así no vamos a ningún lado.

 

Para muestra, un botón: algunos hemos propuesto un sondeo recogiendo firmas con la finalidad de instar al Secretario General del PSOE a que anime a Tomás Gómez para presentar su dimisión. Sin duda hay quienes piensan que esto es un ataque personal, una acusación en toda regla a alguien que muchos no tenemos el placer de conocer. No se trata de insultar ni menospreciar a ningún compañero. Se trata más bien de todo lo contrario: ¿para qué mantener a quien no puede responder con contundencia ante la gravedad de los hechos supuestamente cometidos por el Partido Popular?. Si tenemos tan claro que nuestro objetivo es recuperar los gobiernos regionales, ¿por qué no apostamos por proyectos y caras que no tengan ningún tipo de duda ni sospecha, ni se les pueda plantear ningún tipo de responsabilidad, ya sea directa o indirectamente?

 

Una vez más podemos comprobar el ejercicio de cerrar filas en torno a un líder. Sin duda, muestra evidente de que seguimos con los personalismos, con el “estás conmigo” o “contra mí”, cuando debería tratarse de “todos por el bien del proyecto, poniendo por encima de todo los criterios de la ética”.

 

Pero parece ser que no. Que promover este tipo de debates se interpreta como una ofensa a las siglas, por parte de algunos. Nada más lejos de la realidad. Esta actitud es tan absurda como cuando en el colegio el profesor llama la atención del niño maleducado y el padre, en lugar de reprender al hijo, acude indignado a reprender al maestro.

 

Soy de las que opinan que no hay mayor lealtad que decir la verdad donde corresponde, aunque pueda molestar. Que no hay mayor lealtad a un proyecto que señalar aquéllas cosas mejorables.

 

Y sin duda, a la vista está que quienes pueden desarrollar transformaciones profundas parecen no querer. Y precisamente por no hacerlo, los que están diciendo que no saben cómo pero que quieren hacerlo, al final, podrán.

 

Se trata, en definitiva, de que si algunos no queremos, irremediablemente, llegará Podemos.

 

Beatriz Talegón es militante socialista y presidenta de Foro Ético

elplural.com

Compromiso ¿ético? del PSOE

"La ética tiene mucho que ver con los principios. Y de ellos poco se habla en el nuevo código"

Dice Ajo, la micropoetisa que la palabra compromiso es la primera persona de indicativo del verbo “comprar miso”. Me he acordado de ella al leer el compromiso ético que el PSOE presentó hace un par de días.

 

Vaya por delante que lo he firmado, porque no tengo razones para no hacerlo. Pero sin duda que al leerlo me han llamado la atención los puntos escritos y, sobre todo, los que no aparecen. Firmar algo que vengo haciendo durante toda mi vida sin necesidad de comprometerme con nadie más que conmigo misma no me cuesta ningún trabajo. Lo que me sorprende es que algo así de fundamental tenga que ser firmado por alguien.

 

Dicho de otra manera: no hace falta que firmemos este compromiso ético. Por un lado, porque quienes cumplimos con criterios como los que se detallan en este papel (entre otros) no necesitamos firmar nada. Nuestra conducta nos avala.

 

Pero lo más importante, que quienes no cumplieran este tipo de cuestiones debieran ser invitados a abandonar cualquier organización que quiera considerase mínimamente democrática, transparente y honrada.

 

Como digo, no tengo problema en ninguno de los puntos que se plantean. Por parecerme cuestiones evidentes yo no vería necesario hacer todo este número para darnos golpes en el pecho. Pero teniendo en cuenta que ahora es tan importante la imagen, que los titulares de los periódicos se llenen y las camisas blancas luzcan limpias, bienvenido sea el compromiso ético. Ahora bien: estos puntos parece ser que se han decidido en una asamblea participativa que tuvo lugar el sábado. Una reunión amigable -supongo- que en ningún caso tiene legitimidad para adoptar ningún tipo de criterio respecto a cuestiones internas del partido. Esto que le comento es simplemente algo baladí, uno de los detalles que a quienes nos gusta que se hagan las cosas de manera coherente (siguiendo los pasos pertinentes establecidos en estatutos y demás normas de funcionamiento de cualquier organización) nos ha chocado. ¿Por qué los regalos no pueden exceder del precio de sesenta euros? ¿Quién lo determina? Una vez más parece ser que alguno se ha emocionado con sacar titulares olvidando por completo lo que la militancia tiene que decir al respecto. Y eso no me parece una manera de proceder precisamente ética.

 

Eso si, hay quien sabe bien que si se critica al código ético y no se firma, se dará a entender que hay algo que ocultar seguramente. Una suerte de prueba diabólica en la que quien no demuestra su inocencia, será culpable. A tal efecto, firmado queda.

 

Pero lo más llamativo no es lo que acabo de comentar (por si fuera poco). Lo que más me llamó la atención, y en cierto sentido lo que más me molesta, como integrante y responsable de una organización que precisamente se denomina Foro Ético es que nos traten de tomar el pelo con palabras que suenan muy bien pero que son fácilmente corruptibles. A los hechos me remito.

 

No se es ético por aceptar o no un regalo de sesenta euros o de ciento veinte. Son las prebendas y las contraprestaciones las que determinan tal condición. Saber valorarlo y juzgarlo de manera ética es cuestón de honradez, rigor y respeto a uno mismo, y sobre todo, a los demás. Ética engloba muchas otras más cosas y tiene mucho que ver con los principios. Y de ellos poco se habla en este documento.

 

Ética es actuar con coherencia, por ejemplo. Si se pretende dar lecciones de democracia de modo que no presenten fisuras, habría que empezar por revisar los hechos recientes, y los hechos demuestran que la forma de tomar decisiones en este nuevo PSOE deja en evidencia la tecnología “digital” (esto es, a dedo) de una manera casi continua. En el único Comité Federal liderado por Pedro Sánchez resultó llamativo que sus integrantes votaran los documentos sin conocerlos prácticamente (esto es falta de rigor y de ética); y es seguro que no los conocían porque dichos documentos que habían de ser aprobados en el comité se enviaron apenas unas horas antes de la reunión y sin posibilidad de tener los documentos durante la misma (otra falta de honestidad, y por lo tanto, de ética).

 

Quedará muy bien lo de los regalos, lo de no aprovecharse personalmente de ningún tipo de beneficio a nivel personal; pero la ética no consiste en quedar bien de cara a la galería. Es otra cuestión mucho más profunda.

 

Tan profunda como defender los valores que nos representan. Por ejemplo: la república, la igualdad de oportunidades, la democracia… Principios que, de ser respetados, harían del PSOE un partido fuerte que no tendría más código ético que sus acciones, y bastaría con afiliarse para entender que únicamente el carnet de afiliado conlleva la responsabilidad de desarrollar una conducta ejemplar.

 

Pero parece ser que no es suficiente. Ahora es preciso firmar este tipo de compromisos. Desgraciadamente no se especifica si tendrá efectos retroactivos, qué sucederá con los que hayan sido “poco o nada éticos” hasta ahora. Y haberlos, los hay. Es de sobra conocido que tenemos procesados en nuestras filas y habrá que ver qué pretende hacer el Secretario General con ellos. O incluso consigo mismo.

 

Exactamente igual de incoherentes con el compromiso ético de marras son los procesos de primarias que están celebrándose y que han evidenciado las mil y un trampas y obstáculos que a la propia dirección del partido parece no interesarle eliminar. Haber acabado con los avales y garantizar la igualdad de oportunidades de toda la militancia y de todas las candidaturas habría sido ético sin duda.

 

Sin embargo da la sensación de que lo de respetar los valores y los principios y darlos a conocer no debe vender igual ni ser tan sencillo de desarrollar. Me pregunto si recurrir al titular fácil para luego quedar en evidencia es también parte de nuestro nuevo compromiso.

 

Porque viendo lo visto, conociendo a muchos que firman y de buena tinta sé que no podrían, cada vez más, creo que lo de “compromiso” se debe ajustar más a la primera persona del singular del verbo “comprar miso”.

 

Beatriz Talegón es presidenta de Foro Ético

Y el dios de Rajoy nos trajo el ébola

Resulta que, según algunas nada disparatadas estimaciones, unos 800.000 jóvenes españoles con estudios superiores han tenido que emigrar de España y el virus del ébola se acaba de instalar en nuestro país. Yo quizá peque de un poco paranoico, pero no puedo evitar el relacionar ambos hechos. Incluso remitiéndome a las cifras. El ébola entró en España por la decisión gubernamental de traerse de África a dos curitas ancianos pertenecientes a la orden de los Hospitalarios de San Juan de Dios, congregación religiosa multimillonaria con no escaso ánimo de lucro. El pasado año movió 13 millones de euros, y no los gastó en caridad, sino en especulación financiera.

 

A pesar de la intención de la pudiente orden de los Hospiatalarios de pagar de su bolsillo las repatriaciones de los dos sacerdotes fallecidos, Mariano Rajoy decidió de repente –y una decisión de Rajoy debería ser noticia de portada— tomar una decisión. Nuestro Gobierno, de nuestro propio bolsillo, pagaría las repatriaciones. Como estamos en una democracia transparente, nadie ha hecho público el coste de ambas repatriaciones. Aunque a mí me han soplado fuentes militares que cada una de ellas, incluyendo personal, avión medicalizado, coches blindados y tanquetas militares custodiando la ambulancia hasta el Hospital Carlos III, y tal, puede haber rondado los 800.000 euros. Pongamos, por redondear, que traer a morir a España a los dos beatos y admirables ancianos millonarios nos ha costado 1,5 millones de euros.

 

A mí me encanta rescatar curitas abandonados de las garras de ébola, pero es que la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios tiene 13 millones de euros a través de su sicav y de un fondo del Banco de Santander, desde donde especula en activos financieros y esos productos tóxicos tan del espíritu. El ébola, nos dirá pronto Dolores de Cospedal, es una nueva plaga bíblica desatada por Dios para frenar el ascenso de los luciferinos de Podemos. Y por eso este piadoso gobierno del PP ha facilitado con su inepcia la acción divina y la entrada del ébola en España.

 

Los 13 millones de patrimonio financiero de la “rescatada” orden de los Hospiatalarios superan en un millón la cantidad presupuestada por Educación para que nuestros jóvenes se vayan de Erasmus a Europa a no parar de follar y a ganar el premio Nobel por descubrir la vacuna del ébola.

 

Que se subvencione el millón y medio de los viajes estigios de dos sacerdotes de una sicav que maneja 13 kilos, mientras se recorta a 12 millones nuestra aportación para que la gente estudie en el extranjero, me parece una inteligente forma de propagar el ébola en España, y el ateísmo, y la gripe aviar, y la estupidez generalizada, y las obras literarias de Ana Botella.

 

Ahora la repatriación de estos dos sacerdotes de una orden millonaria y especuladora le ha costado a nuestro país pasar a la historia como el primero de Europa que aloja el mortal virus, noticia que sin duda va a atraer ingentes masas de turistas, inversiones extranjeras, rodajes de superproducciones hollywoodienses y más proyectos de Eurovegas.

 

Ser la puerta de Africa a Europa, con toda la tranquilidad sanitaria que eso conlleva, le ha permitido al gobierno madrileño del PP, con la connivencia del central, desmantelar el único hospital de referencia para enfermedades raras y despedir a su personal especializado. Y así pasó lo que pasó.

 

Ahora anda el ébola por Madrid. No se sabe si en plan gamberro o de tranqui. Pero de momento estoy seguro de que el Gobierno español va a pagar una cantidad deliciosamente seiscerista a más de una empresa farmacéutica para que nos salve de su idocia. El problema es que ahora, incluso, se le van a poner flamencos a Rajoy los ricos. Porque nadie puede garantizar que el ébola no se cuele en la camita de una niña de Serrano ni en la juguetería de Froilán.

 

Y el ébola no es una coña. Por mucho que nos intenten convencer a los periodistas de que seamos prudentes y de que no creemos alarma en los five tea de las cinco de las marquesas. Pues sí que hay alarma. La media demoscópica de los hechos es irrefutable: nuestro sistema sanitario produce un contagio por cada dos tratamientos. En la calle, por lo tanto, podemos esperar una pandemia, sobre todo si la gestiona la gurteliana Ana Mato. O Mariano Rajoy, que sigue insistiendo en su promesa de gobernar como dios manda. Y Dios, a través de su orden religiosa y multimillonaria con sicav, es el que le ha metido a Rajoy el ébola en España. Ya hay síntomas entre la población. La diarrea de Rajoy no era solo mental. Es sistémica.

 

publico.es

Estamos de vuelta

Es difícil de entender para quienes no luchan, pero será que encontrar nuestra Galia ha sido la inyección que a muchos nos hacía falta para seguir batallando

 

Han pasado unas semanas desde que escribí las últimas líneas para ELPLURAL.COM. No ha sido por falta de ganas, ni por falta de asuntos de los que hablar. Más bien todo lo contrario.

 

Desde que comenzamos la campaña para las primarias a secretario general en el PSOE la agenda ha estado llena de experiencias, los días parecían no tener horas suficientes para llegar a tiempo a todas partes: reuniones en la coordinación de la campaña en la que tomé parte activamente (apoyando al candidato de nuestro proyecto, José Antonio Pérez Tapias), charlas para explicar el programa que defendíamos, entrevistas con distintos grupos de interés para escuchar sus propuestas… Fueron unos tres meses aproximadamente en los que ni un sólo día dejamos de trabajar con la ilusión de mantener vivo un proyecto que fue al principio casi un sueño y que poco a poco tomó cuerpo.

 

El primer objetivo fue conformar el equipo de trabajo, sumando a gente que quería realmente cambiar el PSOE para bien. Una experiencia apasionante, pues pude disfrutar al ver cómo muchísima gente, tanto militantes como no militantes se sumaron al trabajo voluntario de darle vida a una ilusión. De la noche a la mañana cientos de personas aparecieron por todas partes: alguien se ofrecía para hacer una página web, alguien se ofrecía para llevar al candidato donde hiciera falta, alguien para hacer las fotos y los vídeos, los dibujos, encargarse de las redes sociales, del contenido de las propuestas… Un equipo formado por gente con experiencia (como Vicent Garcés, Andrés Perelló, Juan Antonio Barrio, Santesmases, y otros muchos de quienes no se deja de aprender), por gente joven de aquí, de allá y todos con las mismas ganas. Sin dormir, a penas sin descansar, pero cualquiera sabe que cuando se tienen ganas y se cree en algo, no hay cansancio. Sobre todo nos retroalimentábamos al ver que todo el mundo estaba en cuerpo y alma por la misma causa, y sin duda, vivir algo así merece la pena. Y en la mayoría de los casos, seguimos hoy los mismos al pie del cañón, lo que demuestra que no había más interés que el de construir una alternativa, no llegar por intereses personales. Quien así lo entendió ya ha ido abandonando el barco.

 

Conseguimos los avales, algo que parecía imposible al iniciar la aventura. Porque mirábamos al horizonte y seguíamos pensando que siendo continuamente ninguneados por los medios de comunicación, por muchas de las agrupaciones de nuestro partido donde parecía que solamente había dos candidatos (cuando en realidad había más de diez), lo íbamos a tener muy difícil. Pero sabíamos que no era imposible. Y tuvimos obstáculos de todos los tamaños, en todo momento, pero no nos rendimos y continuamos remando. Gente que se iba conociendo después de haber trabajado juntos durante días y noches sin parar (una de las cosas más bonitas fue poner cara a quienes estaban a cientos de kilómetros y darnos un abrazo que cargaba las pilas para continuar). Todos nos esforzamos aportando lo que pudimos, ideas, talento, donaciones económicas y esa energía hizo que en mi caso, el hecho de estar a punto de dar a luz sumase una ilusión más al proyecto.

 

Llegamos hasta el final. Conseguimos que José Antonio Pérez Tapias pudiera estar entre los tres candidatos finales. Los medios nos dieron cierto espacio, y hasta creímos poderlo conseguir. En cierto modo lo hicimos: porque lo que creamos entonces supuso el reconocimiento a muchas personas que venían trabajando en Izquierda Socialista durante muchos años; y a ellos se sumaron muchos otros que a día de hoy siguen ampliando el equipo.

 

No son pocas las voces que nos dicen que viendo cómo están transcurriendo los hechos poco tenemos que hacer dentro de un partido que parece negarse a cambiar, por mucho que lo diga su actual dirección. Son muchas personas, tanto militantes como no militantes las que nos animan a formar un partido nuevo, aunando la experiencia de conocer una organización centenaria con la necesidad que la sociedad tiene de un partido consistente de izquierdas. Pero todavía, a día de hoy, seguimos considerando que nuestra presencia activa en el PSOE tiene sentido: por todos aquéllos que necesitan respuestas reales a los problemas del día a día. Por todos aquéllos que siendo socialistas no se resignan (no nos resignamos) a tener que hacer la maleta porque en nuestra casa no nos quieren escuchar, a pesar de que cada una de las denuncias que ha venido haciendo Izquierda Socialista se hayan hecho evidentes con el paso de los años. Seguimos trabajando y seguiremos hasta el día en que realmente no queden más batallas que luchar. Un acercamiento a la derecha por parte del PSOE podría ser ese motivo si llegase el caso.

 

Hace un par de días participamos en el Comité Federal donde expusimos nuestro punto de vista. Sin novedades, manteniendo los mismos mensajes que defendimos durante la campaña, y mucho tiempo antes (le recomiendo que, si le interesa saber lo que allí aconteció, lea esto). Lo hizo Pérez Tapias (Tapiax) en nombre de todos nosotros y aquí seguimos, “los de la irreductible aldea Gala”, apoyando y remando en la misma dirección. Aguantamos contra viento y marea y no dejaremos de ponerlo negro sobre blanco: estamos aquí porque queremos que el PSOE sea realmente la alternativa a esta derecha que está segando los derechos de la ciudadanía, que está destrozando el Estado de Bienestar. Y no queremos que sea la única, pues defendemos la unión con todos los que creen en la izquierda. Consideramos de vital importancia inyectar democracia dentro de las filas socialistas, que desgraciadamente cada día sufre una sangría por no darle voz a su militancia, por no querer escuchar ni empatizar con una sociedad desprotegida. Defendemos un partido político con contenido y con sentido. No posibilista, no pragmático en desmesura.

 

No nos vamos, no nos callamos. No nos resignamos (¿Se ha preguntado dónde están los críticos del PSOE? Pues le invito a leer esto). ¿De qué sirve pasarse la vida tratando de crear algo nuevo desde cero sin tratar de arreglar lo que ya existe y tiene todo el potencial? La respuesta está en un partido con más de cien años de historia, en sus casas del pueblo, en la militancia que sabe bien que su pertenencia a este partido no es cuestión de modas ni de cabreos sobrevenidos. Esa militancia, la que está dolida y callada, la que en muchos casos abandonó el barco es la que queremos y necesitamos recuperar. Y quienes buscan respuestas y sienten que quizá el PSOE no sea la adecuada al menos merecen saber que hay quienes luchamos para que más pronto que tarde lo sea. Que al menos no nos quede la sensación de no haberlo intentando.

 

Trazar las líneas rojas del hasta dónde estamos dispuestos a aguantar será la siguiente decisión que deberemos tomar, no cabe duda. Un PSOE que parece no querer escuchar ni empatizar no tendrá siempre un ejército galo dispuesto a batallar llegado el momento. No sólo de ilusión nos alimentamos. Por eso estamos trabajando duro, para hacer entender que solamente desde la coherencia, desde el compromiso, las ideas y los ideales se puede dar la lucha necesaria al neoliberalismo más atroz que está arrasando tantas vidas. Y desgraciadamente los primeros que lo tiene que entender son nuestros compañeros de partido.

 

Es difícil de entender para quienes no luchan, pero será que encontrar nuestra Galia ha sido la inyección que a muchos nos hacía falta para seguir batallando. La puerta está abierta. Si es usted de izquierdas, si está dispuesto a trabajar por y para los demás y no le pesan unas siglas, será bienvenido. Nosotros estamos de vuelta.

 

Beatriz Talegón es presidenta de Foro Ético
@BeatrizTalegon

 

elplural.com

 

Rajoy, Guindos y las malas influencias

A cualquier otra persona, las ásperas palabras pronunciadas por el actual presidente del Eurogrupo le hubieran hecho sonrojar. Pero Mariano Rajoy probablemente ni siquiera se ha inmutado, dada su legendaria maestría en la práctica del dontrancredismo.

 

Jeroen Dijsselbloem sugirió al jefe del Gobierno español que dedique a la lucha contra el paro los denodados esfuerzos que viene desplegando para colocar en su silla a Luis de Guindos. Aunque sólo sea porque a él le queda todavía casi un año de mandato.

 

Al holandés han debido de olerle a cuerno quemado las presiones de Rajoy a sus colegas europeos para birlarle tan apetecible cargo, cuando Dijsselbloem ni siquiera ha decidido si se presentará a la reelección. Y de ahí la indudable brusquedad con que ha reaccionado.

 

Para Rajoy, poner a Luis de Guindos al frente del Eurogrupo sería un trofeo de caza mayor, que podría exhibir ante quienes critican los magros resultados de sus dolorosas políticas de ajuste. Sobre todo por lo que a la creación de puestos de trabajo se refiere.

 

Una prueba de la esterilidad de esas políticas la dieron a principios de semana los servicios públicos de empleo, al desvelar un aumento del paro y una caída de la afiliación a la Seguridad Social en agosto, que dejan en evidencia el discurso triunfalista del Gobierno.

 

Las “vigorosas raíces” de las que presume Rajoy cuando alude a la recuperación no las ve por ninguna parte ni siquiera la OCDE, cuyo último informe advierte que la economía no saldrá del pozo mientras se sigan adoptado medidas depresivas de la demanda.

 

La OCDE menciona en concreto la reducción de los salarios, evidente para todo el mundo menos para el presidente de la CEOE, que ayer vino a decir sin inmutarse que es simplemente una falacia. Dando así la impresión de que vive en la Luna en vez de en España.

 

Ese informe de la OCDE, tan atinado como tardío, es un misil en la línea de flotación de las reformas llevadas a cabo en el sur de Europa por imposición de Alemania y de Bruselas. Y, en particular, de las que con genuino ardor ha aplicado el equipo económico de Rajoy.

 

¿Para que se hizo la reforma laboral sino para desarmar a los trabajadores frente a la oleada de recortes laborales que se avecinaba, entre ellos los de los salarios? Había que abaratar a toda costa la mano de obra y ésa fue la herramienta que se entregó a los empresarios.

 

Hoy ganamos menos y nuestro empleo, si lo tenemos, es de peor calidad; pero la economía no arranca porque no hay dinero para comprar tanto como comprábamos antes. Y porque el motor de las exportaciones muestra serios síntomas de haberse gripado.

 

A este callejón de incierta salida nos han llevado Rajoy y su ministro de Economía. Sí, ése que, no contento con dejar España patas arriba, aspira ahora a extender desde la presidencia del Eurogrupo el ámbito de sus malas influencias.
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Puedes seguirme en Twitter: @vicente_clavero

¿Recuperación? Estamos entrando en la tercera recesión

No hay duda de que cuando se escriba la historia de la Unión Europea, y de la Eurozona dentro de ella, se mostrará hasta qué punto una religión laica –el neoliberalismo- se puede reproducir a pesar de que toda la evidencia empírica acumulada que muestra, no solo que estaba equivocada, sino también el enorme perjuicio que dicha religión está causando a las clases populares de los países de la Unión. La religión laica se promueve con un espíritu apostólico a base de una fe impermeable a la evidencia científica que señala claramente su enorme falsedad. Hoy, esta fe, reproducida por la mayoría de los medios, está anunciando que España y la Eurozona se están recuperando, cuando, en realidad, estamos entrando en otra recesión. Veamos los datos.

 

Desde que, en el año 2007, empezó la Gran Recesión, que para muchos países ha sido peor que la Gran Depresión, ha habido en la Eurozona nada menos que dos recesiones, consecuencia de la aplicación de las políticas neoliberales. La primera ocurrió en el periodo 2008-2009. Fue seguida de una ligerísima recuperación (con un crecimiento económico de la Eurozona de solo un 0,5% del PIB) en el periodo 2009-2010, para caer de nuevo en otra recesión que duró 18 meses y que anuló el escasísimo crecimiento que había ocurrido en la etapa de crecimiento anterior. En el 2012 se inició otra timidísima recuperación con un crecimiento de solo 0,2% del PIB, recuperación que se está revertiendo de nuevo, iniciando ahora una tercera recesión (el PIB de la Eurozona ha caído un 0,2%), alcanzando tres recesiones en cinco años. ¡Todo un récord! En realidad, la economía de la Eurozona nunca se recuperó desde el bajón de 2007, cuando se inició la Gran Recesión. Las pequeñísimas recuperaciones eran, más que nada, pequeños saltitos desde el fondo del abismo.

 

Estamos ahora en el inicio de la tercera recesión


Lo que es importante subrayar es que esta tercera recesión, a diferencia de las otras dos anteriores, se inicia y está focalizada en los países centrales de la Eurozona, Alemania, Francia e Italia. Las otras dos anteriores se habían centrado en los países periféricos, Grecia, Portugal, España e Irlanda. En cierta manera, esta tercera recesión es la culminación de la Gran Recesión, que, finalmente, ha alcanzado también de lleno al centro y eje de la Eurozona. El PIB de los tres países centrales suma 8,8 trillones de euros, que es el tamaño de la economía de China. Y, puesto que la economía de Alemania (que representa un tercio del PIB de la Eurozona) se basa mucho en las exportaciones, que representan un 56% de su economía, este bajón de la economía del centro de la Eurozona augura un bajón de la economía mundial.

 

Los hechos políticos que están ocurriendo en el continente europeo, de los cuales el conflicto de Ucrania es de gran importancia, han contribuido, aunque no causado, a esta tercera recesión. El golpe de estado ocurrido en Ucrania, con el apoyo de los gobiernos de la Unión Europea y de EEUU, inició una situación de conflicto, reavivando la Guerra Fría, que está ya teniendo un coste económico considerable (ver mis artículos sobre Ucrania: “Lo que continúa ocultándose en la cobertura mediática de Ucrania”, “Cómo el establishment estadounidense quiere presentar mediáticamente lo que ocurre en Ucrania”, “El silenciado movimiento de tropas estadounidenses cerca de Ucrania”, “Las falsedades de los mayores medios españoles en su cobertura de Ucrania”, “Lo que no se está diciendo sobre Ucrania. Parte II”, “¿Qué está pasando en Ucrania? Su relevancia para la Eurozona” y “Lo que no se está diciendo sobre Ucrania”). Pero la causa principal de la tercera recesión son las políticas neoliberales basadas en la austeridad (los infames recortes y el desmantelamiento del estado del bienestar, la bajada de salarios y el crecimiento del desempleo), que están destrozando el bienestar de las clases populares.

 

 

Y estas políticas se están llevando a cabo para beneficio y gloria de lo que se llamaba antes el capital, hegemonizado por el capital financiero, que ahora se llama el 1%. Hoy, el establishment (es decir la estructura de poder económico, financiero, mediático y político) europeo, centrado en la Comisión Europea, el Banco Central Europeo, el Consejo Europeo y el gobierno alemán y sus aliados, como el gobierno Rajoy, está llevando a cabo estas políticas con toda crudeza, respondiendo a cada crisis con la predecible respuesta de que el hecho de que no se salga de la crisis es porque se necesitan aplicar incluso con mayor fuerza y contundencia, llevando a la ruina a las clases populares. Tres recesiones en cinco años es el resultado.

 

Y el gran drama es que las izquierdas gobernantes han aceptado y continúan aceptando el dogma neoliberal. Su versión es la versión light de las mismas políticas. No hay más que ver las propuestas económicas de los principales partidos socialdemócratas en la oposición, incluyendo el PSOE (cuyo nuevo secretario general enfatizó en su entrevista en El País como su punto central de su programa económico mejorar la competitividad europea y española), para darse cuenta de que no hay un cambio sustancial de estas políticas, bajo el argumento de que las que promueven son las únicas posibles, acusando de utópicas, demagógicas y toda una serie de epítetos descalificativos a las únicas alternativas que permitirían romper con esta serie de recesiones. La experiencia histórica muestra que para salir de esta recesión crónica (que repito, alcanza dimensiones de depresión en muchos países) es necesario un cambio casi de 180º de la política que se está aplicando.

 

Hay alternativas


Si, por ejemplo, nos centramos en uno de los mayores problemas –el endeudamiento de las familias y de las grandes y pequeñas empresas-, la solución es fácil de ver. Los estados tienen que garantizar el crédito, tomando toda una serie de medidas, desde cambiar la gobernanza del euro y del BCE, estableciendo el crecimiento económico como objetivo de este Banco, hasta aumentar la capacidad adquisitiva de las clases populares con un aumento muy notable y masivo del gasto público, incluyendo gasto en las infraestructuras no solo físicas sino sociales del país, facilitando el alcance de la felicidad (sí, ha leído bien, felicidad) como objetivo del nuevo modelo económico-social y no la acumulación de beneficios del capital. Y todo ello, no ocurrirá sin una profunda democratización de las instituciones que reflejen la voluntad y soberanía popular. Hoy, la demanda más revolucionaria existente en Europa no es la nacionalización de los medios de producción sino la exigencia de que cada ciudadano tenga la misma capacidad de decisión en un país, enfatizando las formas de participación directa (el derecho a decidir a todos los niveles), además de democratizar las escasamente democráticas instituciones representativas. Exigir democracia con toda contundencia y agitación (que debe excluir cualquier forma de violencia) es revolucionario, pues entra en conflicto directo con las estructuras que controlan las instituciones que se autodefinen como democráticas. Ni que decir tiene que la propiedad de los medios de producción, distribución, persuasión y legitimación es clave para definir el grado de libertad, democracia y justicia existente en un país. Pero, a no ser que los sistemas escasamente democráticos cambien, no habrá manera de que todo lo demás cambie.

 

El gran error de muchas izquierdas radicales ha sido limitarse a la agitación sin intervenir en la lucha dentro del estado. De ahí que estas izquierdas deban estar en la calle y en las instituciones, exigiendo cambios radicales (es decir, que van a las raíces del problema de concentración del poder) a los que las estructuras y castas de poder se opondrán por todos los medios. Las clases populares podrán alcanzar lo que desean si se movilizan. El problema principal existente en España no es que la población no sea consciente de las enormes limitaciones de la democracia española, sino que no cree que pueda cambiarse. Pero la historia muestra que sí se puede. En contra de lo que las estructuras de poder han informado, el cambio de dictadura a democracia pasó como consecuencia de la enorme movilización popular, liderada por el movimiento obrero. Fue esta movilización la que terminó con la dictadura. Y estas movilizaciones pueden también forzar el cambio ahora, democratizando auténticamente el país.

Vicenç Navarro ha sido Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona. Actualmente es Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España).

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El futuro está abierto

Antonio García Santesmases *

Antonio_García_SantesmasesNo nacimos, decía Pere Navarro en su discurso de despedida como secretario general del PSC, para elegir entre España y Cataluña. Y, sin embargo, la evolución de las cosas ha llegado a tal situación que parece imposible sobrevivir políticamente sin tener que elegir entre los dos nacionalismos hegemónicos. ¿Puede el federalismo evitar esa elección? ¿puede el federalismo lograr una convivencia en la que quepan las distintas identidades nacionales?

 

Así como la abdicación del rey marcó la campaña para la elección del secretario general delPSOE, en el momento de su ratificación la gran noticia ha sido la confesión de Jordi Pujol. No estamos ante un hecho cualquiera. Nada menos que el presidente del Gobierno catalán durante 23 años, el hombre que ha encarnado como nadie el nacionalismo catalán desde los inicios de la transición, confiesa que ha mantenido una fortuna económica en un paraíso fiscal.

 

Un hecho de esta magnitud ha provocado que todos los demás sucesos -la despedida deRubalcaba, la elección de la nueva Comisión Ejecutiva Federal- hayan pasado a segundo plano. Todo el mundo estaba pendiente de los efectos de esta confesión sobre la realidad política catalana. El nuevo secretario general del PSOE se refirió al tema contraponiendo la hipocresía de los que ponen por encima de todo la salvaguarda de su patrimonio económico, aunque continuamente alardeen de patriotismo, de los auténticos patriotas, de aquello que no se han envuelto en la bandera y han luchado- como es el caso de los socialistas catalanes- por mantener un clima de concordia, de convivencia, y de entendimiento entre España y Cataluña.

 

Cualquiera que viera el discurso por televisión pudo observar la emoción que embargaba a los socialistas catalanes cuando, por primera vez, se les reconocía en un lugar tan señalado y con tal fuerza su aportación a evitar el choque de trenes entre el neocentralismo del PP y el separatismo de CiU. Han sido tantas las ocasiones en las que, desde las filas socialistas, se les ha reprochado haber sucumbido al canto del nacionalismo catalán, y haber sido incapaces de realizar una política propia, abandonado cualquier perspectiva de izquierda, que no era extraña esa emoción.

 

También era una novedad que todo un secretario general del PSOE citara a uno de los socialistas más lucidos al hablar del federalismo como es Isidre Molas. Antiguo presidente del PSC es Molas una de las grandes figuras del pensamiento socialista; una figura que ha sido ignorada por muchos dirigentes del PSOE que no han querido entender que los socialistas catalanes no eran nacionalistas pero sí eran federalistas.

 

La pregunta, la eterna pregunta es si esta opción federalista que efectivamente Molas ha defendido con tanto rigor a lo largo de su vida política es viable en un panorama político donde para muchos catalanes la España federal es más utópica que la Cataluña independiente. Para muchos de los antiguos votantes del PSC España nunca llegará a satisfacer sus expectativas; España no es capaz de hacerse cargo de las demandas de una nación que requiere un tratamiento singular y por ello necesitan un Estado propio para poder desarrollarse. En la propia exposición de Pedro Sánchez, tan acertada a la hora de reivindicar el papel de los socialistas catalanes, se cometió el error de pedir que se desterrara del lenguaje político palabras como independentismo, equiparando el movimiento secesionista con lacras como la violencia de género, la corrupción o la desigualdad. No fue precisamente un acierto. El independentismo no desaparecerá del lenguaje político porque lo pretenda el secretario general del PSOE, el independentismo es un reto que está ahí y hay que afrontarlo. Son muchos los ciudadanos de Cataluña que quieren formar un todo aparte y no ser una parte del todo. Son muchos los que consideran que hay que unirse para hacer país, pero consideran que España ha dejado de ser su país.

 

Ahí está el drama que tenemos no que afrontar como si fuera una novedad sino que seguir afrontando. Un drama en el que es imprescindible que seamos conscientes del enorme peso del independentismo catalán pero que no ignoremos el enorme peso que tiene igualmente el nacionalismo español. El nacionalismo español sabe mover muy bien sus cartas. Lo ha hecho con extraordinaria habilidad a la hora de enaltecer los valores de la monarquía, en las semanas posteriores a la abdicación. Por cierto en el discurso del nuevo secretario general del PSOE que fue tocando todos los temas casi de una forma exhaustiva y habló del europeismo, del federalismo, del laicismo, de los derechos cívicos, de los derechos sociales, del Estado del Bienestar, del cambio climático, de la discapacidad, de la dependencia, de la inmigración y del exilio económico, de las generaciones perdidas y las generaciones olvidadas, en ningún momento apareció el republicanismo. Hubo sí referencias a Pablo Iglesias y a los dos presidentes socialistas de la democracia pero ninguna a la España de los años treinta y a la memoria republicana.

 

Fue una carencia importante porque el PSOE es heredero de una tradición histórica en la cual no se puede prescindir de la tradición republicana. ¿Podemos hablar en serio de de una reforma de la constitución sin considerar que el tema de la forma de Estado tiene que ser discutido por los españoles? De nuevo aquí pasa como en el tema del vocabulario político. Ni el tema del independentismo desaparece porque así lo quiera el secretario general del PSOE ni la reforma de la Constitución se puede acotar. Una reforma de la Constitución requiere un período constituyente donde se puedan sentar las bases de una nueva convivencia. En ese período no puede haber temas tabú; para llegar a un nuevo texto constitucional, a un nuevo acuerdo que permita resolver todos los problemas pendientes no se pueden poner puertas al campo.

 

La   memoria republicana y la necesidad de un referéndum que permita consultar a los españoles sobre la forma de Estado estuvieron, sin embargo, muy presentes en el debate entre los tres candidatos a la secretaria general del PSOE, especialmente en la intervención de Jose Antonio Pérez Tapias.

 

Sorprendió por ello la completa desaparición del tema en el discurso del nuevo secretario general. Es evidente que la derecha política y cultural no quiere que se hable del asunto. Para ella el prototipo del buen socialista es el nuevo premio Mariano de Cavia que ha recaído enFrancisco Vázquez por un artículo cuyo titulo significativo es España. Animo a los lectores a que retengan el dato y a que aguarden a la ceremonia de entrega del premio donde no sería de extrañar la presencia del nuevo monarca para legitimar al diario ABC que entrega el premio y enaltecer la contribución de los socialistas auténticamente patriotas.

 

Vázquez es premiado por el ABC y Leguina suscribe el manifiesto de Libres e Iguales (los dos son ejemplo de “buenos socialistas” para la derecha cultural y mediática) pero a la vez Ernest Maragall concurre a las urnas como numero dos de ERC y Toni Comin abandona el PSC y son igualmente enaltecidos como buenos patriotas catalanes. No son hechos irrelevantes. Son políticos socialistas muy significativos que han quedado atrapados en el choque entre los dos nacionalismos. Un choque que ha fracturado al electorado socialista de una forma dramática. Algunos como los citados ya han elegido pero son muchos los que no quieren elegir, los que quieren ser a la vez españoles y catalanes, los que no quieren que se fracture un proyecto de convivencia, los que quieren seguir viviendo juntos.

 

¿Es posible asegurar esa convivencia futura? Decía Pérez Tapias, en su campaña a la secretaria general del PSOE, que así como 135 años de historia no garantizan la perdurabilidad de un proyecto político si el PSOE no es capaz de reubicarse en la izquierda, tampoco quinientos años de un Estado garantiza su futuro en las próximas décadas, si no es capaz de hacer las reformas necesarias. Por ello, ahora que las primarias han pasado y que el congreso ha ratificado al ganador, es un buen momento para la reflexión, para como decimos los profesores, aprovechar las vacaciones para repasar lecturas e iniciarse en otras nuevas. Un buen acompañamiento puede ser el libro Invitación al federalismo de Jose Antonio Perez Tapias. Todos los conceptos que se juegan en este tema: la nación y la soberanía, la ciudadanía y la identidad, la memoria y el reconocimiento están en esta obra del Decano de la Facultad de Filosofía y Letras de Granada que ha logrado lo que parecía imposible: hacer visible a Izquierda Socialista como no lo había estado durante muchos años. Cuando en estas páginas de cuartopoder.es le aplaudía el pasado 2 de junio por dar un “paso adelante” no podía imaginar que tendría tal apoyo en la militancia del PSOE y en su electorado. Ahora que se ha convertido en un referente político e intelectual indiscutible en el mundo socialista es el momento de pensar en la advertencia que lanzó en las primarias.

 

Nada está garantizado. El futuro está abierto. El PSOE puede perdurar o desaparecer como elPASOK, el Estado español puede tener futuro o sufrir crisis permanentes por no ser capaz de imaginar nuevas formas de convivencia desde un federalismo plurinacional como el que Perez Tapias defiende en su libro.

(*) Antonio García Santesmases es catedrático de Filosofía Política de la UNED

cuartopoder.es

¿Persecución a Cataluña? Nada más lejos de la realidad, el agujero de 20.000 millones fue asumido por el Estado

El exfiscal anticorrupción relata en ELPLURAL.COM la verdadera historia de Jordi Pujol y Banca Catalana

 

Con motivo de las noticias aparecidas en un medio sobre supuestas cuentas bancarias de Jordi Pujol y Artur Mas en Suiza han vuelto a invocar el ‘caso Banca Catalana’, afirmando, con notoria falta a la verdad, que dichas noticias han sido, como entonces lo fue aquel ‘affaire’, un “ataque innoble” del Estado español a Catalunya. Nada más lejos de la verdad.

 

Es evidente que una gran parte de la actual sociedad catalana desconoce la realidad y el alcance de lo que sucedió con dicho banco hace 30 años. Por ello, parece oportuno aclarar algunos datos sobre lo que en realidad fue un proceso penal contra los administradores y presuntos responsables de la crisis de aquella entidad.

 

Banca Catalana era una entidad de crédito en la que Jordi Pujol, como consejero y, especialmente como Consejero Ejecutivo, desempeñó un papel relevante y decisorio hasta su dimisión en 1977, formando parte siempre de su núcleo rector. Él y otros consejeros la administraron, en todo caso, de forma manifiestamente irregular provocando su quiebra.

 

Los fiscales que presentaron la querella criminal en mayo de 1984 contra dichos consejeros – querella que fue admitida a trámite- y dirigieron la investigación estimaron, que dicha administración era constitutiva de varios delitos, como los de apropiación indebida, maquinaciones para alterar el precio de las cosas y falsedad de documentos oficiales y mercantiles.

 

Pero la mayoría de los magistrados de la Audiencia, en noviembre de 1986 -con el voto en contra de siete de ellos, conforme con lo solicitado por la Fiscalía- , decidieron que las conductas atribuidas a los consejeros no eran constitutivas de delito alguno.

 

Desde estos antecedentes, lo que no puede obviarse ni enmascararse es la realidad. En el escrito -de 400 folios- en el que los fiscales solicitaron el procesamiento de los querellados se hace constar que el empobrecimiento, ruina y quiebra de la entidad había originado unas pérdidas por valor de 19.679 millones de pesetas, cifra que expresaba “el perjuicio cierto e incuestionable” de la entidad. Perjuicio causado por las actividades, detalladamente relatadas por los fiscales, como presuntamente delictivas. Entre otras, por ejemplo, la constitución de la Caja B, la creación y utilización de las llamadas “sociedades instrumentales” o también denominadas “simuladas”, los créditos ficticios cuyo importe fue desviado hacía la Caja B en perjuicio de la entidad y otras prácticas irregulares que, en su conjunto, contribuyeron a su vaciamiento patrimonial.

 

Para compensar ese déficit, los administradores, en 1982, “recurrieron al Banco de España para atender perentorias necesidades de tesorería y de liquidez, facilitándoseles, a tal fin, 19.500 millones de pesetas”. Como consecuencia de ello, el Consejo de Administración fue suspendido en sus funciones y sustituido por una Administración provisional que, luego, fue asumida por el Fondo de Garantía de Depósitos, la mitad de cuyos recursos eran fondos públicos. El Fondo asumió el saneamiento del banco, sin que colaborasen económicamente los administradores, pese a que eran los accionistas mayoritarios y habían sido los causantes de la catástrofe financiera.

 

Por tanto, el Estado español, lejos de abandonar a su suerte a un Banco arruinado, acudió en su apoyo para salvaguardar los intereses de sus clientes. ¿Donde estuvo la operación contra Catalunya? Sólo en quienes, como accionistas y administradores, poseían y controlaban la entidad. Pero, continúa deformándose y tergiversándose la realidad para ocultar la responsabilidad de unos gestores, los de Banca Catalana, que emplearon la entidad para fines completamente ajenos al interés de los ciudadanos que, de buena fe, depositaron sus fondos allí y los salvaron, en parte, gracias a las ayudas del Estado español.

 

Ya mas tarde, tras diez años de mandato presidencial de Jordi Pujol, comienzan a aparecer signos de un aprovechamiento patrimonial de fondos públicos con un evidente abuso de poder. No puede olvidarse el titular de El Periódico de Catalunya de 18/3/1990: “Pujol atraviesa el momento mas difícil tras 10 años de mandato”. La causa fue que la Fiscalía de Barcelona abrió una investigación penal contra Lluís Prenafeta, entonces secretario general de la Presidencia, por compatibilizar ese cargo con el de consejero de Iberia de Seguros S.A. Como consecuencia de ello, Prenafeta se vio obligado a dimitir. Entonces, el Fiscal General del Estado impidió que la Fiscalía formulara una querella criminal, obteniendo CiU el apoyo de una institución del Estado para preservar a sus dirigentes de acciones penales.

 

La historia volvió a repetirse: la Fiscalía, en mayo de 1990, abría una investigación por hechos que tuvieron lugar en la década de los ochenta. El Gobierno de la Generalitat había creado la Comisión de ayuda para la reconversión industrial de Catalunya (Caric) con el fin de apoyar, con fondos públicos, a empresas en crisis. La realidad fue que parte de dichos fondos – los llamados avales- se destinó, en condiciones muy ventajosas, a sociedades vinculadas a consejeros o altos cargos de la Generalitat, fondos que posteriormente no fueron reintegrados, causando un grave perjuicio al erario público autonómico.

 

Entre las empresas beneficiadas figuran Industrias Reunidas de Sallent S.A. y Comercial de Cubiertos y Platería S. A., ambas del grupo familiar de los fueron consejeros Joan Vallvé i Ribera y Joan Hortalá i Arau; Iberhospitalia S. A. vinculada al proyecto del Hospital General de Catalunya; Subirá i Cia,S.A. y Puntextil S.A. de la familia del Consejero Antoni Subirá i Claus; Egasa S. A., propiedad de Josep Garrell i Pubill, diputado de CDC y de sus familiares.

 

Posteriormente, las deudas de dichas empresas fueron reclamadas judicialmente por la Generalitat cuando estaban prescritas, consumándose así el perjuicio causado. Por otra parte, se acreditó que el Consejero Maciá Alavedra i Moner estuvo simultaneando cargos públicos con cargos ejecutivos en varias empresas privadas, conducta que era penalmente perseguible. Ante los resultados de esta investigación, la Fiscalía planteó formular una querella criminal por delito de malversación de caudales públicos contra los consejeros Cullell, Oller, Hortalá, Pujol i Figa, Vela, Garrell, Vallvé, Subirá, Basáñez y Alavedra.

 

El Fiscal General del Estado apoyó nuevamente a CiU y prohibió a la Fiscalía el ejercicio de acciones penales por entender que los delitos estaban prescritos; eso sí, en un ejercicio de cinismo, se permitió afirmar que de los hechos descritos se desprendía “un aroma de corrupción”.

 

Luego, ya en los años noventa, llegaron nuevos casos de corrupción que fueron investigados por los Juzgados de Instrucción y recayeron condenas judiciales contra altos cargos de la Generalitat, generalmente vinculados a Unió Democrática según reconocían las propias sentencias. Solo el caso Adigsa, empresa pública dedicada a la promoción de viviendas sociales, sobre graves irregularidades en el proceso de adquisición de viviendas de segunda mano para rehabilitarlas y ponerlas de nuevo en el mercado, está aún pendiente de juicio.

 

Citaré el llamado caso Turisme de Catalunya, en el que se utilizó el Consorci de Promoció Turística para detraer fraudulentamente fondos públicos por importe de 467.453 euros. Los condenados, mayoritariamente empresarios, fueron diez, que repararon antes del juicio el perjuicio causado, por lo que el Tribunal Supremo rebajó las penas eludiendo así su ingreso en prisión. O el caso Departament de Treball, en el que los dos condenados, que ”compartían militancia en el partido Unió Democrática de Catalunya”, contrataron subvenciones y cursos de formación y ocupación través de las sociedades, constituidas por uno de ellos, Gestumer S.L. y Socesca S.L., que no tenían otra finalidad que su enriquecimiento o el de terceros. Así perjudicaron a la Generalitat en 46.157 euros. O el caso Ferrocarrils de la Generalitat, empresa pública, en el que resultaron condenados dos presidentes de la entidad por haber “suscrito un plan oculto y complementario de retribuciones” con la aseguradora Winterthur, por el que causaron a la Generalitat un perjuicio de 2.718.035 euros.

 

Todos ellos fueron penados por delitos, según los casos, de prevaricación, malversación de caudales públicos y falsedad documental.

 

Mas recientemente, han estallado otras formas de corrupción, como el caso Pretoria y el saqueo del Palau de la Música, que están en trámite.

 

Eso sí, cuando son perseguidos o condenados acuden presurosos al supuesto enemigo, al Estado español, para que paralice a los fiscales o se concedan generosos indultos a sus dirigentes o militantes condenados penalmente.

 

Carlos Jiménez Villarejo es jurista y exfiscal Anticorrupción. Él y José María Mena fueron los dos fiscales que presentaron la petición de procesamiento de los 18 exconsejeros de Banca Catalana, entre ellos Pujol

 

elplural.com

¿Qué pasa en el PSOE?

Por Vicenç Navarro

Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra

 

 

William Greider es un analista de la revista The Nation que ha escrito extensamente sobre el Partido Demócrata de EEUU, siendo sus artículos un punto de referencia obligatorio para todo aquel que quiera conocer y comprender el comportamiento político del que fue durante muchos años el mayor partido político existente en EEUU. Este partido está perdiendo apoyo popular de una manera muy marcada, de forma tal que es probable que en las próximas elecciones de noviembre tal partido pierda la mayoría en el Senado, pasando este a ser gobernado por el Partido Republicano, con lo cual este último partido pasaría a tener el control de las dos cámaras legislativas del Congreso de EEUU, es decir, la Cámara de Representantes y el Senado. Es también probable que pierda la Casa Blanca en las próximas elecciones presidenciales.

 

William Greider analiza en su último artículo el porqué de este declive. Descarta que dicho descenso del apoyo electoral en EEUU se deba a una derechización de la población estadounidense o del electorado que tradicionalmente apoyaba al Partido Demócrata, que son las clases populares, cuya base es la clase trabajadora estadounidense. La mayoría de esta clase (llamada clase media en aquel país) se ha venido absteniendo, y la minoría que votaba, votaba hasta hace poco predominantemente al Partido Demócrata. En realidad, las encuestas señalan que entre la opinión pública se ha ido acentuando más y más un rechazo hacia el establishment político estadounidense, con una radicalización de este rechazo y enfado que se expresa en el crecimiento de los dos polos opuestos del espectro político. Uno, el Tea Party, la ultraderecha que está tomando el control del Partido Republicano, y el otro el movimiento Occupy Wall Street, así como el movimiento contestatario de izquierdas que está surgiendo con cierta fuerza alrededor de figuras como la senadora Elizabeth Warren y el senador Bernie Sanders, las dos voces más críticas dentro de las izquierdas.

 

La enorme crisis económica que sufre el país y la incapacidad de los dos partidos, el Demócrata y el Republicano, para resolverla en términos favorables al bienestar de las clases populares está cuestionando la legitimidad del sistema político estadounidense y de sus instituciones representativas. Greider se pregunta por qué esta incapacidad. Y la respuesta es fácil de ver. Los aparatos de estos partidos han desarrollado un maridaje y complicidad con los mayores grupos de presión financieros y económicos del país (los principales componentes de lo que se llama en EEUU la Corporate Class, la clase corporativa). Entre estos grupos destaca el entramado de instituciones financieras radicadas en Wall Street, el centro financiero de EEUU. El aparato del Partido Demócrata, incluyendo el Presidente Obama y sus ministros en las áreas económicas y financieras, está ligado (y financiado) por los intereses de Wall Street. En realidad, la popular senadora Elizabeth Warren fue la que criticó y denunció con mayor contundencia estos lazos y complicidades entre el gobierno (tanto el ejecutivo como las dos cámaras legislativas, el Senado y la Cámara de Representantes) y Wall Street. Y esta realidad es ampliamente conocida y percibida por la población. Encuesta tras encuesta se señala que la respuesta mayoritaria a la pregunta “¿quién manda en este país?” es “la Corporate Class, la clase corporativa”, seguida de “Wall Street”, que es hoy el eje de tal clase.

 

Termina Greider con la pregunta “¿qué es lo que hoy explica que el Partido Demócrata esté perdiendo apoyo popular?” Irónicamente, acentúa que este partido siempre hace aparecer en su argumentario electoral la llamada a la lucha de clases, denunciando el incremento de las desigualdades sociales, y presentándose como el defensor del pueblo llano frente a los poderes económicos y financieros, para olvidarse de ella al día siguiente de las elecciones, contribuyendo a reproducir la lucha de clases desde el lado opuesto al cual decía pertenecer en su discurso electoral, sirviendo a aquellos poderes y diferenciándose del Partido Republicano solo en intensidad servil, pero no en voluntad de servicio.

 

La situación en España

Ni que decir tiene que las instituciones políticas y la cultura política en España son muy distintas de las del otro lado del Atlántico Norte. Pero ello no niega que haya también bastantes similitudes. Y una de ellas es el comportamiento del Partido Demócrata y del Partido Socialista. Estamos hoy viendo un declive muy notable del apoyo electoral del PSOE, pasando de ser de unos 11 millones de votos en 2008 a 3,6 millones hoy, siendo las causas del declive muy semejantes en ambos partidos. Y en ambos casos, una causa de este declive es la generalización de la percepción de que tales partidos siguen a pies juntillas lo que los poderes económicos y financieros les instruyen. En el caso del PSOE, el principal indicador de ello fue el Pacto Fiscal, aprobado casi con nocturnidad y alevosía (mediante un cambio de la Constitución, que se consideraba hasta entonces sacrosanta), que priorizaba de manera clara los intereses de la Corporate Class sobre los de las clases populares.

 

El aparato dirigente del PSOE, dirigido por el Sr. Rubalcaba, que había sido Vicepresidente del gobierno Zapatero, una vez elegido Secretario General, actuó con sectarismo, eliminando y purgando cualquier voz crítica de la dirección de tal partido. Carente de cualquier sentido autocrítico, su principal propuesta alternativa a las políticas de austeridad (que el gobierno Zapatero había iniciado) fue la versión light de dicha austeridad, sin nunca proponer un cambio radical favoreciendo políticas redistributivas, expansivas y de creación de pleno empleo, por considerarlo “utópico” o “demagógico”, las expresiones utilizadas por el establishment político para marginar cualquier propuesta que afecte a los intereses de la Corporate Class.

 

En ambos partidos el aparato controla, sin fisuras, su vida política. Las primarias del PSOE han sido un ejemplo de ello. Aquí quisiera responder a los muchos comentarios que recibí (algunos con especial dureza, provenientes de círculos de la izquierda socialista) a mi artículo “Las primarias en el PSOE”, Público, 08.07.14. En aquel artículo no hice distinciones entre los tres candidatos, indicando que no había oído o leído ninguna autocrítica del PSOE en ninguno de los tres candidatos. Varios comentaristas me indicaron que sí que las había habido por parte del candidato Tapias, que había criticado el Pacto Fiscal y la imposibilidad del PSOE de reconocer el carácter plurinacional de España.

 

Pero olvidan mis críticos que yo escribí el artículo antes de que tuviera lugar el debate entre los tres candidatos, no después. Me alegró que Tapias hiciera tal autocrítica, tanto en su desaprobación del cambio constitucional para incluir el Pacto Fiscal, como en su desaprobación de la falta de reconocimiento por parte del PSOE del carácter plurinacional de España. Tal autocrítica le distinguió claramente de los otros dos candidatos. Pero ruego a mis críticos de Izquierda Socialista que hagan la siguiente reflexión: ¿cómo es que yo y millones de españoles como yo no conocimos esta crítica que Tapias hizo a la dirección del partido antes?; ¿cómo es que no solo Tapias, sino las izquierdas en el PSOE, permanecieron tan en silencio y disciplinadas que el país no pudo conocer que había una protesta y rebelión dentro del PSOE?; ¿cómo es que hubo tanto silencio frente a tanto daño?; ¿dónde estaban las figuras de Izquierda Socialista o del guerrismo cuando se estaban aplicando tales políticas? El silencio fue ensordecedor. Es cierto que todos los medios de información están controlados por las derechas. Pero hay fórums digitales, como Público, donde deberían haber salido voces de dentro del PSOE denunciando aquellos comportamientos, y no hubo ninguna procedente ni de Izquierda Socialista ni del guerrismo. ¿El miedo a salirse de la foto? ¿Qué pasó con tanto silencio?

 

En realidad, este silencio fue un error enorme, pues hay una gran desafección entre las bases del PSOE que podría haberse canalizado. Aprovecho para denunciar la manipulación que el candidato vencedor, el Sr. Sánchez (el más próximo al aparato), hizo de la crítica que se ha hecho, con razón, a la casta que dirige el PSOE, indicando que este término era una ofensa a los militantes del PSOE, señalando que tales militantes no son casta, aclaración que era innecesaria pues nadie acusó ni a los electores ni a las bases del PSOE de ser casta. La crítica era a la dirección del PSOE, que ha estado muy distante de lo que sus electores y militantes desean y creen. Una gran mayoría de las bases del PSOE son de izquierdas; las políticas públicas de los equipos económicos del PSOE y su respuesta a la crisis no lo son ni lo fueron.

 

Por último, considero igualmente preocupante que el candidato vencedor, el Sr. Sánchez, acusara al movimiento Podemos de demagógico por incluir la propuesta de no pagar la deuda pública de España en los términos en los que tal deuda se expresa. Como he dicho en varias ocasiones, el término “demagogo” es ampliamente utilizado por las fuerzas conservadoras y liberales de este país para definir aquellas propuestas que afectan a sus intereses. Es de lamentar que el nuevo dirigente del PSOE utilice el insulto como estrategia de desprestigio del adversario. Por lo visto, el Sr. Sánchez no es consciente de cómo se ha generado la deuda pública en España, consecuencia de una estructura de gobierno del euro gobernada por el Banco Central Europeo (BCE), que sirve más a los intereses bancarios que no a las necesidades de los Estados miembros de la Eurozona. El BCE no es un banco central como puede serlo el Federal Reserve Board en EEUU, el Banco de Inglaterra o incluso el Banco de España cuando existía como banco central. El BCE imprime dinero, que se lo presta a unos intereses bajísimos a la banca privada para que esta compre deuda pública a unos intereses elevadísimos, que los Estados tienen que pagar al no estar protegidos por un banco central. En realidad, si el BCE fuera un banco central como el Federal Reserve Board, la deuda pública sería de un 30% del PIB en lugar de un 90%. Es, por lo tanto, justo y necesario que los países más afectados por esta situación, como Grecia, Portugal y España, exijan una redefinición de esta deuda pública. Es predecible que la banca llame a los que hacen esas propuestas “demagogos”, pero es preocupante cuando un dirigente socialista también lo hace.

publico.es

Las gentes de clase media, profesional, universitaria, empresarial está diciendo que BASTA YA

Las clases dirigentes nunca suelen temblar ante movimientos sociales de los desposeídos: saben que siempre contarán con las fuerzas policiales (de todo tipo) para cerrar el camino a un cambio violento. Pero lo complicado para las clases dirigentes es cuando los que lideran un cambio son de clase media. Aquí la defensa se complica muchísimo. Repasad revoluciones recientes: la francesa o la rusa, por ejemplo. Claro que había obreros en sus filas, pero ni Robespierre ni Lenin eran obreros: eran de clase media. En España le ha dado un susto tremendo a la clase dirigente ese movimiento que va desde el 15-M hasta Podemos. Tienen un miedo atroz: la guillotina la hacía funcionar un obrero, pero la inventó un técnico de clase media.

 

El Gobierno de PP ha decidido que los desfases económicos de España los tienen que pagar las clases medias. También algunos sectores laborales, pero siempre bajo vigilancia policial.

 

El PP está sentando las bases para la revolución más peligrosa: la de las clases medias.

 

No pasan por casualidad tres movimientos políticos de largo recorrido: primarias en el PSOE, cambios en IU y sorpresa con Podemos. Son las clases medias las que empiezan a decir que “hasta aquí hemos llegado”.

 

No comprendo cómo los políticos que nos gobiernan no se dan cuenta que resulta insoportable que se hable de movimientos de capitales de cantidades obscenas robadas en un partido o engañadas en la Bolsa y que no pase nada.

 

Porque la realidad es que no pasa nada.

 

Y las gentes de clase media, profesional, universitaria, empresarial está diciendo que BASTA YA.

 

Pasa en el PSOE, pasa en IU, pasa en la calle y, aquí, se llama Podemos.

 

Los revolucionarios eficientes del PSOE, de IU o de Podemos, tienen que acertar en cómo se termina este disparate: nos equivocamos gastando mucho más de lo que podíamos gastar, pero no se nos puede obligar a devolver el dinero a una velocidad que nos lleve a la miseria. Porque tampoco eso le interesa al acreedor.

 

Ni Robespierre ni Lenin, pero un cambio profundo se impone en España.

 

Luis Solana es militante socialista y promotor de Nuevas Tecnologías

elplural.com

Salvar al soldado PSOE

Josep Maria Antentas
 

Profesor de sociología de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB)

 

Un fantasma recorre el sistema político español, el fantasma del hundimiento del PSOE. Un fantasma tan tenebroso para los de arriba como esperanzador para los de abajo. Tan inimaginable como posible. Tan deseado para algunos como temido para otros.

 

Tras el 25-M el bipartidismo está sacudido por un verdadero fracking electoral, cuya punta de lanza es Podemos, que remueve sus profundidades interiores, anunciando un terremoto que aún está por llegar. Prefigurando un movimiento de placas tectónicas electorales que amenaza con engullir hacia las profundidades insondables a un PSOE que, sin embargo, tiene todavía ingenieros hidráulicos para amortiguar su caída. El fracking electoral se acrecentará, y los temblores provocarán vértigo a quienes se miran el mundo desde la cúspide. Cada nuevo sondeo electoral amenaza con ser una verdadera pesadilla para un PSOE desgarrado por una sangría electoral en forma de cremallera que sigue abriéndose. “En ciertos momentos de su vida histórica, los grupos sociales se separan de sus partidos tradicionales. Esto significa que los partidos tradicionales, con la forma de organización que presentan, con los determinados hombres que los constituyen, representan y dirigen, ya no son reconocidos como expresión propia de su clase o de una fracción de ésta”, escribió Antonio Gramsci en sus Notas sobre Maquiavelo. ¿Les suena esta dinámica? Ver abrirse el suelo bajo los pies no es una sensación agradable. Y menos para los amos del mundo acostumbrados a pisar en firme. El campo de lo posible se ha abierto de par a par. Para bien y para mal. De lo posible para nosotros. También de lo posible para ellos. De lo que podemos hacer. De lo que nos pueden hacer.

 

El nuevo secretario general Pedro Sánchez tiene una misión: salvar al soldado PSOE. Una tarea esencial para quienes buscan mantener a flote al Hispanic. No en vano el PSOE es una de las dos patas del partido del Ibex 35. Sin PSOE no hay bipartidismo. Sin bipartidismo no hay régimen. Y hoy es su eslabón más débil. Le harán falta buenas dosis de maquillaje y un buen lifting para conseguir un new lookcreíble (y no sólo hacia fuera: el 15% de votos del candidato de Izquierda Socialista Pérez Tapias muestra un inédito malestar interno en un partido que hace tiempo anestesió a su base). Unas primarias siempre vienen bien. Un candidato joven, también. ¿Pero ello bastará? “Hundido a la Rimbaud, ya sabes que a veces es difícil”, canta Van Morrison. Una frase que debe resumir a la perfección el estado de ánimo de los dirigentes del PSOE tras su sonrisa de cartón piedra, si no fuera porque hace años que debieron de dejar de leer a Rimbaud (francamente lo de “cambiar la vida” ya les pilla muy lejos) para conformarse con el Financial Times y manuales de management empresarial y poco más.

 

En la cuerda floja

 

Salvar el PSOE es paradójicamente tan difícil como hundirlo. Ambas tareas son hercúleas. ¿Misión imposible? De acuerdo, pero ¿cuál de las dos?. Quienes se afanan en reflotarlo se enfrentan a una realidad desconocida. Nunca habían padecido un descrédito como el actual. Nunca se habían enfrentado a un adversario, para ellos tan desconcertante como peligroso como es Podemos, un verdadero torpedo a su línea de flotación. Y quienes suspiramos para relegar al PSOE a los libros de Historia nos confrontamos también a una tarea inédita. A la posibilidad de ver realizado el eterno sueño imposible. Aquello que siempre habíamos deseado por necesario pero también por imposible. Algo tan improbable que apenas cuesta tomarse en serio.

 

Ver tambalearse al PSOE es a la vez hermoso y fascinante. No se contempla cada día algo así. Pero el espectáculo no durará eternamente. O acabará enderezándose o caerá. Sí, el PSOE puede enderezarse. Nunca hay que subestimarlo. Entonces nuestro mayor sueño terminaría en la más cruel de las pesadillas. Se evaporaría tan rápido como llegó. Ver cerrarse la brecha abierta, ver desvanecerse las posibilidades existentes sería tan cruel como desazonador. Sí, el PSOE puede caer. Entonces lo imposible sería factible, lo inimaginable sería real. Se abriría un escenario tan inaudito como lleno de futuros. Tan vertiginoso como apasionante.

 

Hay dos errores estratégicos a evitar ante la crisis del PSOE. Primero, no darse cuenta de la magnitud histórica de la misma y de la oportunidad que con ella aparece. Renunciaríamos así, sin tan siquiera disputar batalla, al hasta hoy impensable objetivo de derribarlo. Ni procede ahora contentarse en ser una minoría combativa pero inofensiva, ni aún menos por supuesto en ser la muleta del PSOE, apuntalándolo siempre que lo necesita a modo de hermano menor acomplejado. Es preciso plantearse en serio el objetivo de articular una alternativa con vocación de mayoría. Sin generar ilusiones falsas, sin prometer victorias rápidas, pero con la voluntad de atreverse, de intentarlo, y de fijarse objetivos hasta hace muy poco inconcebibles.

 

Segundo, hay que sortear el traspié inverso: darlo por muerto antes de tiempo. El PSOE está tocado, pero no hundido. Se arrastra sin rumbo por el ring pero aún está lejos de la lona. Luchará a brazo partido. Posee recursos, anclajes institucionales, redes clientelares, poder mediático, vínculos con el aparato del Estado y el poder económico para intentar salir a flote. Es un adversario duro de pelar. Con un larga experiencia histórica en reinventarse a sí mismo, en resurgir de ninguna parte. Con unos tentáculos sin fin que permiten agarrarse a la nada, sacar fuerzas del vacío para proseguir la partida. Salvar al soldado PSOE es el gran reto de la razón de Estado. Los servicios prestados a la patria, desde la Transición a la austeridad, pasando por la OTAN y las reconversiones industriales, lo merecen. No se deja caer así como así a un soldado tan valeroso. No se encuentran reemplazos solventes rápidos a tan leales servidores. El Ibex 35 no forma de un día para otro sus instrumentos políticos. Esto siempre lleva tiempo. Mejor conservar lo que se tiene que tener que improvisar.

 

Marchando hacia el lado oscuro

 

El PSOE es un zombi, un verdadero walking dead, sin alma ni ilusión, de corazón tan negro como vacío. Pero matar a un zombi, es sabido, no es cosa fácil. Se levantan una y otra vez. Aunque muerto viviente es una etiqueta que no le sienta mal al PSOE, en el fondo, compararlo con los zombis es de mal gusto. Éstos, pobres, no han hecho nada (y, en realidad los auténticos zombis nacidos de la cultura popular y no sus sucedáneos comerciales son una especie de metáfora de las víctimas de un sistema consumista y explotador del que el PSOE es uno de sus administradores). No son culpables de reformas laborales, privatizaciones, renuncias ideológicas por doquier, apoyos a LOAPA, corrupciones, GAL, leyes corcueras, guerras imperialistas y un sinfín de greatest hits innombrables, de efímeras canciones del verano de ignominioso recuerdo. El listado retrospectivo de hazañas tenebrosas del PSOE impresiona a cualquiera. Razón de más para no darlo por muerto. Su última gesta puede ser resurgir a modo de una siniestra ave fénix de la austeridad, tan luminosa para el 1% como oscura para el 99%. Un verdadero “cuervo fénix” cuya sofocante sombra ha sobrevolado en permanencia, a lo largo de este siglo y del anterior, por encima de todas las esperanzas de cambio social para ahogarlas en el realismo gestionario y la cooptación institucional.

 

La socialdemocracia tiene una larga y negra marcha hacia el lado oscuro. Un lado oscuro cuya tenebrosidad se ha rebelado sin límites. Su gestión procapitalista salvaje de la crisis culmina así una larga trayectoria, salpicada de discontinuidades y puntos de inflexión, de integración en las estructuras políticas y económicas capitalistas. Fundada a finales del siglo XIX sobre unas bases cuyo estatalismo Marx ya reprobó en 1875 en su análisis del programa del recién creado partido socialdemócrata alemán en Gotha, la socialdemocracia entraría pronto en una deriva gradualista lineal, en una acumulación pasiva de fuerzas en pos de una imaginaria marcha triunfal hacia el socialismo. Vendría entonces la bancarrota estratégica y moral de la I Guerra Mundial, el aplastamiento posterior de la revolución alemana y las inconsistencias estratégicas ante el ascenso del fascismo en el mundo de entreguerras. Tras la II Guerra Mundial tendría un rol importante en la consolidación del Estado de Bienestar mano a mano con la democracia cristiana. El congreso del SPD alemán en Bad Godesberg en 1959 simbolizó el abandono formal de la perspectiva reformista hacia el socialismo en beneficio de la “economía mixta de mercado”. Atrás quedaban ya los destinos finales de ensueño. El trayecto se interrumpía a mitad de camino. Señores pasajeros el viaje ha terminado. Si el congreso del PS francés en Epinay en 1971 representó los intentos oportunistas de la socialdemocracia de capitalizar el espíritu del 68 y apropiarse de las ansias de cambio social de entonces, los años 80 fueron los de la adaptación progresiva a los nuevos vientos neoliberales. Tras el fracaso del breve intento keynesiano del primer gobierno Mitterrand en 1981, los gobiernos socialdemócratas del sur de Europa, en manos de los Jackson five euromediterráneos Papandreu, González, Soares, Mitterrrand y Craxi, tuvieron un rol decisivo en este viraje. La Tercera Vía de Tony Blair y Anthony Giddens o el “Nuevo Centro” de Gerhard Schröder en los 90 marcó otro punto de inflexión en esta trayectoria. En parte, racionalización teórica de lo que ya se venía haciendo y nuevo salto adelante hacia la asunción de los valores capitalistas, la Tercera Vía aceleraba aún más la integración de forma abierta y sin rodeos de los postulados neoliberales. De ahí a la austeridad permanente quedaba ya sólo un paso. De ella al abismo otro.

 

Incertidumbres

 

El futuro del PSOE, y de nuestras posibilidades de descabalgarlo, se jugará en un curso político que estará marcado, sin duda, por la llegada del momento de la verdad del proceso soberanista en Catalunya el próximo otoño, las elecciones municipales y regionales de mayo de 2015 y las elecciones generales de noviembre del mismo año. Pero este recorrido puede hacerse de muchas maneras posibles. Hay muchas encrucijadas y bifurcaciones en el camino. Demasiados pantanales escondidos. Excesivas arenas movedizas camufladas. Nada es evidente. Ni la secuencia de los acontecimientos ni su relación mutua. Hay abundantes combinaciones posibles, muchos calendarios imaginables. En Catalunya ni la consulta del 9-N está clara, ni la capacidad de resistencia a su eventual desautorización parece garantizada, ni los siguientes pasos están trazados.

 

Rajoy, por su parte, puede estar tentado de adelantar las elecciones generales para aprovecharse de la debilidad del PSOE y jugárselo todo a una carta, evitando así el desgaste que podría suponerle la pérdida de plazas fuertes como Madrid o Valencia en las elecciones autonómicas y municipales. Pero adelantar las elecciones podría ser bueno para el PP, pero malo para el bipartidismo y el régimen si el PSOE no levanta cabeza. La razón de Estado y los intereses partidistas del PP entrarían así en colisión. El resultado de unas elecciones anticipadas podría suponer una estocada certera al bipartidismo y arrojar a ambos partidos a un escenario donde sólo una gran coalición garantizara la gobernabilidad. Un verdadero suicidio para el PSOE. Un verdadero suicidio incluso para un tan disciplinado y leal soldado y servidor del poder financiero. Una última carta a todo o nada. ¿Asistiremos, por el contrario, a intentos de PP y PSOE de pactar la supervivencia del bipartidismo mediante reformas electorales que garanticen mayorías? Siempre es una posibilidad. Pero violentar las reglas del juego para prolongarlo sólo haría aumentar la pérdida de legitimidad de ambos partidos. Una medida tan caciquil como desesperada.

 

El escenario político es imprevisible. La situación muy volátil. Sólo la presente dificultad para relanzar las luchas sociales da un inmerecido aliento a las fuerzas de un régimen agotado. Ésta es la debilidad crucial en nuestro campo. No lo olvidemos.

 

publico.es

 

¿Y si el PSOE no estuviera muerto?

Reviento de ganas por conocer las próximas encuestas serias sobre intenciones de voto. En ellas ya conoceremos el impacto de la llegada de Sucedáneo Sánchez. Sí, ya sé que las encuestas no son dogmas de fe y se equivocan, muchas veces con fines interesados. Pero señalan tendencias, y la demoscopia no deja de ser una ciencia y constituye el único método de aproximación a la realidad.

 

Conoceremos también si Podemos cristaliza como fuerza poderosa. Y sobre todo sabremos si el total de la izquierda supera el de la derecha.

 

La aparición de Sánchez, como sucedáneo de Susana Díaz, es una de las incógnitas para despejar si el PSOE recupera credibilidad y se organiza en indubitada izquierda admitida en el club.

 

Sánchez tiene una vena de pijo que no le favorece. Su esbozado programa es el menos a la izquierda de los tres candidatos. Paradójicamente perdió el más a la izquierda, el de Pérez Tapias, y ganó el bendecido por la derecha. Sánchez corre el peligro de querer nadar entre dos aguas y ahogarse. O se está con la izquierda o con la derecha, no hay término medio. Mal presagio es que la jefa in pectore Susana Díaz ya haya descalificado a Podemos al precisar que con su programa tendríamos la inflación de Venezuela. De modo que la armonía no está muy cercana, y gobernar el PSOE con IU en Andalucía no es óbice para la descalificación.

 

Es de temer, pues, que la desunión de la izquierda continuará, y el nuevo PSOE preferirá permanecer en soledad, ante el regocijo del PP. Acaba de nacer y ya levanta sospechas. Pero démosle, si les parece, su oportunidad. Veamos qué propone Sánchez en firma y qué confianza nos inspira. Tal vez el muerto sea un vivo. Pero ya es la hora de los hechos y no de las palabras. Pedir unidad en el partido y prometer cambio en el PSOE es no decir nada. No sé si le vendrá grande el cargo. Pero, como digo, esperemos, pero no mucho, el tiempo aprieta. Los descastados que le votaban no serán fáciles de recuperar. Está en el filo de la navaja, en el alambre del funambulismo socialista. Y sin red. Y no se sabe si sería mejor para anunciar Nespresso que para dirigir el PSOE.

publico.es

Tras las primarias: PSOE On

- Diputado del PSOE
  • Pedro Sánchez deberá fijar un plan estratégico que le permita ir cumpliendo sus compromisos porque la grave situación del PSOE no admite vacaciones

 

La prioridad es volver a conectar con una ciudadanía incrédula que espera decisiones rápidas y de consenso interno que resitúen al PSOE en la izquierda que es su espacio natural. Esto permitiría abrir expectativas y recuperar su confianza. Se trata de "encender" la pasión por hacer política desde el PSOE y tras las primarias, tomando la iniciativa política frente a un Gobierno corrupto y antisocial.

 

Pedro Sánchez se ha ganado la confianza de la militancia tras un proceso democrático e innovador, más allá de los vicios e imperfecciones del sistema. Como prioridad deberá fijar un plan estratégico que le permita ir cumpliendo sus compromisos porque la grave situación del PSOE no admite vacaciones.

 

De entrada, ha de acertar, superando posibles presiones, en la composición de una Comisión Ejecutiva de integración y muy operativa, haciendo posible un liderazgo compartido y una dirección en la que la incorporación de los perdedores estará en función de cómo se perfile su programa en cuestiones fundamentales.

 

Me refiero al mandato de un voto negativo a nuestros eurodiputados en la investidura de Juncker (como expresión del rechazo a implicarnos en grandes coaliciones con la derecha) y a la fijación argumentada de la fecha de las primarias abiertas por parte del Comité Federal a propuesta del nuevo Secretario General tras la oportuna reflexión y consulta a las direcciones territoriales. ¿Será posible encontrar el equilibrio entre el compromiso público contraído sobre la celebración en noviembre de las primarias abiertas y lo que convenga a los intereses del PSOE de cara a las municipales y a la consolidación del nuevo líder?

 

También se ha de poner en marcha un plan con medidas concretas de impulso a la regeneración democrática de las instituciones, sin esperar a nuevas comedias del presidente Rajoy, y de combate hacia dentro y en la vida política contra la corrupción. En el terreno de la crisis y sus consecuencias, hay otro gran reto que atender; me refiero a la urgencia de alcanzar acuerdos básicos con Renzi, el SPD y Hollande para crear un frente amplio que presione en favor de un cambio en la política económica de la UE.

 

En el calendario pesa ya mucho el laberinto en el que se encuentra Cataluña. Y soy de los que piensan que, junto al proyecto federal aprobado en Granada, Pedro Sánchez podría incorporar como salida, de acuerdo con el PSC e Iceta, el reconocimiento de la plurinacionalidad de España y la búsqueda de una fórmula de Consulta legal, democrática y pactada que permita visualizar la voluntad democrática real de la ciudadanía catalana de cara a un deseable proceso constituyente. Una exigencia de pulso democrático a plantear con fuerza tanto a Mas como al PP. Pero no deja de ser mi opinión personal apoyada en los principios del proceso político negociado por Cameron que dará lugar a una Consulta que se va a producir en breve en Escocia, así como en los precedentes jurídicos de la Consulta en Quebec y la Ley de la Claridad canadiense.

 

La cercanía de las elecciones municipales, primer examen para la nueva dirección, y la propia debilidad del PSOE que carece de un relato propio para salir de la crisis y reinventar los contornos de la socialdemocracia europea para el siglo XXI, obligan a un rearme ideológico y argumental del Partido Socialista. Ello nos permitirá hacer frente a la sangría de votos en favor de la abstención, Podemos e IU. De ahí que agosto tenga que ser un mes de trabajo intensivo para afrontar el inicio de curso con una batería de objetivos y propuestas (entre ellas la que reconsidere el texto y consecuencias del reformado artículo 135 de la C.E.) que vayan dibujando la alternativa del PSOE para salir de la crisis.

 

Las urnas han sentenciado y la combinación entre integración, generosidad y lealtad han de ponerse en práctica para evitar otro desplome del PSOE. Eso significa pacificar los ánimos y garantizar la unidad, objetivos en los que el papel de Edu Madina resulta clave. Lo anterior no debería ser contradictorio con la plena aceptación del pluralismo de "sensibilidades" (no me refiero a familias) existente en la organización, ni con la necesidad de fortalecer el ala izquierda del PSOE. Estoy pensando, además, en evitar nuevas fugas de militantes por desánimo o por asfixia. Por lo que intuyo, Pérez Tapias tiene una importante tarea para las próximas semanas.

eldiario.es

LOS REYES MAGOS DE FERRAZ

LOS REYES MAGOS DE FERRAZ

 

 

Permitidme la comparativa, creo que hoy, al igual que grandes y chicos se ilusionan cada mes de diciembre con la proximidad de la llegada de los “Reyes Magos de Oriente”, así nos ilusionamos los afiliados y militantes ante la llegada a Ferraz del “Rey”, (Secretario General), que nos devuelva los sueños perdidos y el vislumbrar de renovadas esperanzas.

 

Ahora bien, ¿quién será el vencedor? De antemano, se nos ha advertido, que ocurra lo que ocurra, no habrá ni vencedores ni vencidos y, que el único ganador en el proceso será el PSOE. Ya se verá, pero llegados a este punto, prefiero que quien gane sea el ESTADO DE BIENESTAR de cada uno de cuantos conformamos la sociedad, sin excluir a nadie, dirigido por el partido político que en otros tiempos nos llenó de anhelo y puso brillo al futuro. De eso ya ha trascurrido casi siglo y medio.

 

Analizaré los matices que encuentro entre los “Magos” y les haré unas peticiones a ellos y a vosotros “los Niños”, en este caso “los militantes”.

 

Melchor, es el guapo, el poderoso, quien podría representar lo “mejor, lo más de lo más”, y aporta como regalo, o al menos así nos lo han relatado, el ORO.

Querido Melchor, aunque muchos matarían por conseguir oro, y/o piedras preciosas. Te voy a explicar, que para una “niña moza” como yo, no quiero oro, ni similares, pues aunque adorna mucho, si no se trueca por otra materia. Con el oro, se deslumbra, se ornamenta pero nadie sale adelante nutriéndose del preciado metal. Siento decirte que siempre fui y creo que seré una Cenicienta Rebelde. Pedro Sánchez, te comunico que te ha tocado el rol de Melchor, así que juegas con la ventaja de las mayorías.

 

Gaspar, es el de medio, quien podría representar a la “clase media”, y siempre nos ha traído INCIENSO. Querido Gaspar, el incienso es humo, humo que aromatiza el ambiente, y el cual algunos adoran y otros repudiamos, por aquello de alergias y estornudos. Por ello, te rogaría que no me trajeses incienso, me gustaría que me regalases tus gestos de humildad y bondad, pues siempre he valorado los detalles de sencillez por encima de otras dotes.

Eduardo Madina, te he dado el papel de Gaspar, también tienes muchos seguidores.

 

Baltasar, es el negro, el último, quien representa las “minorías”, y su regalo es MIRRA. Querido Baltasar, aunque la mirra, es una sustancia resinosa y aromática, al igual que el incienso, provoca adeptos y retractores. Ahora bien, he pensado que como tú, has sido siempre mi favorito, precisamente por ser distinto, quiero que me traigas para el día trece de julio, mucha mirra, puesto que la mirra sirve para embalsamar a los muertos, ¡Ojalá!, resucite también a los vivos, pues falta nos hace. Además, Mirra, en Turquía es la ciudad de Esmirna (moderna, tolerante y cosmopolita). Si hacemos eco de la mitología, Mirra o Esmirna, (hija de reyes), que por seducir a su padre y cometer incesto, fue convertida en el árbol de la Mirra. Y los árboles,…, los árboles me encantan, porque generan oxígeno, representan vida, echan raíces, aprovechan los nutrientes del subsuelo, dan sombra y cobijo a cuantos seres vivos lo requieran. José Antonio Pérez, te exijo que representes a Gaspar, que suele ir con desventaja, pero lo dicho yo prefiero la mirra por lo que representa.

 

Queridos afiliados del PSOE:

Os escribo no para pediros nada, más bien para compartir con vosotros este escrito con mis puntos de vista acerca de los tres “Magos de Ferraz”, que pretendo que nadie malinterprete, ni saque conclusiones erróneas. Os aconsejo e invito a que el próximo domingo día 13 ejerzáis vuestro derecho a votar y, no os dejéis arrastrar por la corriente, bueno si es por la de Izquierda Socialista, tampoco estaría mal, aunque sé que muchos os dejaréis llevar por la desidia u otro tipo de corrientes.

 

Saludos cordiales para mis queridos y valientes candidatos y para todos los militantes, agradeciendo de antemano las atenciones, el esfuerzo y el tiempo que habéis invertido en todo este interesante y espero que eficiente y eficaz proceso.

 

Amelia Lapeña Rincón.